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Efecto contagio: los vecinos de Godoy Cruz decidieron tomar la posta para detener el avance del delito

Una asamblea de vecinos autoconvocados diseñaron un plan de seguridad para detener la ola de inseguridad que acabó con su estilo de vida. Estuvieron presentes Carlos Aranda, Juan Carlos Caleri y otras autoridades policiales.

Ayer en la tarde se reunieron en el salón de una parrillada ubicada en la calle Cervantes de Godoy Cruz, un grupo de vecinos autoconvocados, que cansados del aumento de los hechos de inseguridad, requirieron la presencia de los responsables del Ministerio de Seguridad para acordar un plan superador de la situación.

Asistieron al encuentro, el ministro Carlos Aranda; el jefe de Policías, Juan Carlos Caleri; el subsecretario de Seguridad, Emilio Caram; el jefe de la Policía Departamental, comisario Daniel Massola; los comisarios de la 37 Sergio Sábato y de la 52, Daniel Arenas.

De parte de los vecinos, se acercaron hasta el salón emplazado enfrente de la cervecería Andes, un grupo no mayor de veinte personas, compuesto por comerciantes y representantes de las manzanas de los alrededores.

El origen de la discusión partió del concepto del efecto contagio que han comenzado a sentir aquellas zonas del Departamento, que hasta hace algunos años se sentían protegidos de la violencia y la inseguridad de los llamados “barrios del oeste”, es decir: La Gloria, Paulo VI, Chile I y II, Huarpe, entre otros.

Comerciantes y vecinos, por tanto, se sentaron cara a cara con políticos y policías, y fueron ellos establecieron los puntos a discutir y el modo en el que se iba a desarrollar la asamblea.


Situación límite y punto de partida

Lo bueno de las situaciones límites es que no tienen vuelta. Las recetas que se venían cocinando desde el pasado perdieron el gusto y la eficacia. El lobo, lejos de domesticarse se volvió más astuto y su ataque, ahora es más certero.

Durante años, los gobiernos provinciales se han balanceado entre la dureza policial y el garantismo; entre la acción violenta y el desinterés; entre la burocracia y el anarquismo. Pero esta vez hay algo que cambió en Mendoza, este 2012 les salió cruzado a los políticos del oficialismo y de la oposición, y los gastados spots tuvieron que aceptar su muerte natural.

Así es como los vecinos de Godoy Cruz, reunidos con los principales responsables de la seguridad del Departamento y la Provincia, decidieron tomar la iniciativa y proponer soluciones antes que sentarse a escuchar “respuestas”.

Con la frase: “Nosotros queremos seguir viviendo acá”, Jorge -un vecino al que hirieron en la cabeza para poder robarle su auto en estos días-, se plantó frente a frete a un ministro Aranda, que entendió rápido que los vecinos no se habían reunido para escuchar un discurso, sino para que tomara nota de lo que se podía hacer.

“En este zona (alrededores de la cervecería Andes) hemos llegado a tener una negativa densidad de asaltos, hasta llegar a la cifra indignante de que dos vecinos por cuadra cuentan con una experiencia de violencia”, dijo una vecina que vive hace más de veinte año en la calle Cervantes.


Zonas liberadas

En la jerga policial, no hay peor ofensa para un policía que decirle que la zona donde uno vive “está liberada”. Es un golpe bajo, un recurso de la bronca que evidencia una cierta desidia y otro tanto de rencor ante un sistema que no protege adecuadamente.

“El Ministerio de Seguridad no libera zonas”, interrumpió Aranda mientras un vecino contaba su experiencia. Lo dijo sin ánimos de quitarle crédito a las palabras del comerciante, pero sí lo hizo, con la clara intención de mantener la discusión en un ambiente de “iguales” entre la congregación y los jefes policiales que se habían dado cita en el salón de la parrillada.

“La delincuencia aún no ha superado a los policías”, sostuvo el Ministro, aunque para los escépticos concurrentes, las palabras sonaron más como un deseo que como una realizada que pudiera ser palpada.


Derribando la pared imaginaria

El comisario a cargo de la Departamental de Godoy Cruz, Daniel Massola se plantó como interlocutor entre los autoconvocados y los comisarios presentes. “Es importante entender que no puede haber una línea imaginaria que divida al policía con los ciudadanos”, invitó a los integrantes de uno y otro bando, a los que comprometió a crear lazos de retroalimentación, que agilicen las acciones y favorezcan a la prevención.


Plan y evaluación

Tomando como base una propuesta de los vecinos, Aranda y el jefe de Policías, Juan Carlos Caleri acordaron establecer un destacamento móvil en la zona circundante a la cervecera, el que estará conectado vía teléfono celular, con un grupo de vecinos representativos que podrán llamarlo para avisarle cuando ocurra algo en las cercanías, y de este modo agilizar el accionar de las fuerzas de seguridad de un modo mucho más rápido.

Además, para terminar con la burocracia, determinaron borrar las líneas un tanto intrincadas de las jurisdicciones de las comisarías 37 a cargo de Sergio Sábato y de la 52, de Daniel Arenas.

Sin embargo, para no dar por sentado que con esto se da por terminado el tema, políticos, policías y vecinos se comprometieron para volver a reunirse a fin de mes para evaluar los resultados, y para replantear, si es necesario, otro modelo de acción.


Efecto contagio: asambleas barriales desplazan a las denuncias cobardes

El compromiso como forma de hacerle frente a las realidades adversas, se ha vuelto una constante en varios puntos neurálgicos de la provincia.

Casi diez asambleas barriales se han levantado en el último mes, como resultado de la indignación de ciudadanos en zonas tan distantes como Maipú, la Quinta Sección de Capital o Las Heras (asalto al ferretero).

La zona del oeste de Godoy Cruz fue la que ha reaccionado con acciones más concretas como cortes de calles, y hasta del Acceso Sur, en el caso de los vecinos del barrio La Gloria. Esta tarde se realizará otra asamblea similar en la escuela Fader del barrio Paulo VI.

Algo debía cambiar. La inacción y la falta de ideas ha provocado que sean los mismos mendocinos y mendocinas, quienes abandonen las sillas de sus casas y sean ellos quienes propongan a sus “representantes” lo que debe hacerse, cuándo y cómo.

Por Horacio Yacante, en twitter @horayacante