El luthier de los rockstars
Cuando uno disfruta de la sonoridad de las guitarras de Charly García o de los bajos en las propuestas de Gustavo Cerati o Soledad, en parte habría que agradecérselo al luthier mendocino Javier López. ¿Por qué? Porque él le ha vendido instrumentos tanto al ex Sui Generis como a Fernando Nalé y a los músicos del Huracán de Arequito.
Aunque, de todo esto, es muy probable que López haya estado al borde del infarto al ver en varias oportunidades a Charly García romper una guitarra o un bajo en medio de un recital. Y es que el mendocino es uno de los artesanos de guitarras, bajos y cajones peruanos más buscados por los músicos locales, nacionales e internacionales. Sus piezas son únicas y han logrado establecerse en un lugar preferencial entre los más exquisitos músicos profesionales.
La relación de Javier López con sus clientes se asimila a la que había con los médicos antiguos. En otras épocas, una familia no confiaba la salud de uno de sus miembros a un médico a no ser que tuviera mucha fe en él. Con el músico pasa lo mismo, no le encarga su instrumento a cualquier luthier.
-
Te puede interesar
Mendoza tendrá un domingo más despejado y con heladas por la mañana
Flavio Patiño, Jorge Hernáez, Diego Aput, Canario Vilariño, Yoyo Sevilla, Yago Agüero, Charly Garcia, Cristian Soloa, Ricardo Iorio, Andres Cecarelli, Sebastián Kusselman, Agustín Soler, Gustavo Bruno, Luis Cotiquelli, Marcelo Sánchez, Willy Fabre, Gabriel Narváez, Lichi Sandes, Erni Vidal, Federico Alma, Oscar Puebla y hasta el mismísimo Gillespi son algunos de los muchos que integran la lista de artistas que usan un "Javier López".
Así, para que nos cuente cuál es la clave por la cual tantos músicos lo eligen, es que MDZ Online fue a dialogar con el luthier en su taller ubicado en la Quinta Sección.
Un breve clip con imágenes del taller de López:
-¿Qué te lleva a trabajar fabricando instrumentos?
-Mi abuelo, mi papá, mis tíos, mis primos, todos son carpinteros. Por lo tanto, crecí en un taller de carpintería. En la adolescencia empecé a estudiar guitarra y luego se me ocurrió comenzar a hacerles modificaciones.
-¿Alguien te enseñó los secretos de la profesión?
-Al principio fui bastante autodidacta. Compré unos libros y con eso fui estudiando porque hace 28 años no conseguía a nadie que me enseñara, ni bibliografía siquiera. Después tomé un par de clases con Oscar Trezzini, un luthier de guitarras clásicas de Buenos Aires. Ahora estoy haciendo un curso de restauración con Agustín Ross.
-¿Ésta es tu única fuente de trabajo?
-Sí. Al principio era ferroviario, trabajé en tornería y desde los 20 años en adelante me dediqué tiempo completo a esto. De chico me metía a la escuela técnica porque quería hacer diseños de autos deportivos. Después me hice músico y terminé combinando las dos profesiones.
![]() |
-¿Qué diferencia hay entre un instrumento de un luthier y uno fabricado en serie?
-Los hechos por luthier son de producción limitada y se ponen muchas cosas de uno en el instrumento, porque a cada trabajo lo tomamos como un proyecto personal. Además, la mejor satisfacción es cuando el músico te dice que le gustó como quedó. Sí, el músico viene con una idea y nosotros le vamos dando forma. Hacemos un mix de las cosas que quiere y que le gustan. Es un instrumento personalizado.
-¿A qué famosos les has vendido instrumentos?
-A varios... Hay una casa de instrumentos musicales en Buenos Aires donde se pueden conseguir mis trabajos y allí le han vendido a Charly García, por ejemplo. También hice un bajo de siete cuerdas para los Illya Kuryaki, en su momento. Le he vendido instrumentos al bajista de Cerati, Fernando Nalé y a Pablo Sánchez que es el bajista de Soledad Pastorutti. Y en Mendoza le he hecho a casi todos.
-¿Alguno de los instrumentos que Charly ha roto habían sido construidos por vos?
-No sé si los habrá roto, pero varios músicos me comentaron que Charly, antes, acostumbraba hacer fiestas en su casa y los que asistían a esas reuniones se iban con algún instrumento de él. Es muy probable que ya ni los tenga.
Hay una casa de instrumentos musicales en Buenos Aires donde se pueden conseguir mis trabajos y allí le han vendido a Charly García, por ejemplo. También hice un bajo de siete cuerdas para los Illya Kuryaki, en su momento.
-Que Charly haya adquirido uno de tus instrumentos, ¿te sirvió para ser reconocido entre los músicos?
- Lo que me sirvió es que mis instrumentos se expusieran en Bass Center, una casa que se especializa en bajos eléctricos y acústicos en Buenos Aires. Hace 20 años, entrar ahí con mis bajos me abrió un campo importante.
-¿Cuál ha sido la clave para que tu nombre se transforme en una marca de culto, prácticamente?
- Creo que por el diseño de los bajos. Me he especializado en ellos y han gustado…
![]() |
-¿Cuántos instrumentos has hecho desde que empezaste?
-En total, entre guitarras, guitarras acústicas, bajos… Deben ser como unos 500 instrumentos.
-¿Cuánto sale un instrumento de este tipo?
-Tenés bajos desde 4.500 hasta 13.000 pesos.
-¿Los músicos mendocinos cómo son como clientes?
-(Silencio, piensa y se ríe). Y como todos los músicos… (risas).
-¿Pagan?
-Sí, si pagan. Hay que darles facilidades (risas).
Conocé los paso a paso de la creación de un instrumento. Hace clic en el video:
-¿Este rubro está poco explotado en la provincia o es desconocido por las personas en general?
-Ahora hay muchos luthiers: Flavio Patiño, Morcy Requena… Hay varios, cada vez hay más. Estamos por crear una asociación mendocina de Luthiers.
-En el último tiempo ha sido más difícil conseguir instrumentos importados por las trabas de Moreno, ¿esto a vos te favorece?
-Sí… Hay instrumentos chinos económicos con los que no se puede competir, nadie puede competir con eso. Acá no hay una infraestructura para poder construir ese tipo de instrumentos que sobre todo sirven para los principiantes. Pero hay un detalle importante y que tiene que ver con que los Luthiers se dedican a hacer instrumentos para músicos más avanzados y profesionales, que necesitan un instrumento de calidad. Como te decía, estamos haciendo una asociación de Luthiers y justamente estamos evaluando que nos conviene que ingresen instrumentos baratos y nos dejen el mercado de los profesionales.
Hay instrumentos chinos económicos con los que no se puede competir, nadie puede competir con eso. Acá no hay una infraestructura para poder construir ese tipo de instrumentos.
-¿Por qué no te conviene el nicho de los principiantes?
-Y… Lo que pasa que por ahí estás el triple de tiempo arreglando un instrumento económico que uno de calidad. Además, el pibe que recién empieza por ahí toca dos meses y después se da cuenta que no le gusta la guitarra o el bajo, entonces no es un cliente potencial.
-¿También exportás instrumentos?
-Sí. Me encargan de España, pero todavía no me enfoqué en una producción a escala como para mandar al extranjero. Lo que sucede es que esto es muy personal entre el músico y el luthier. Esto se hace por pedido y viene el músico a probarlo hasta que queda como lo quiere.
-Hablando en criollo, ¿son rompe quinotos los músicos a la hora de elegir su instrumento?
-Y hay muchos que sí (risas). Hay que tener mucha paciencia (risas).
-¿Qué banda le recomendarías a nuestros lectores que vayan a ver?
- Casi todas las bandas de la provincia son buenas, le recomendaría que vayan a ver cualquiera de acuerdo al estilo de música que le guste. A mí lo que más me gusta es el funk y el soul y no hay muchas bandas acá que hagan ese estilo. ¿Por qué? No sé. Pero hay muy buenas bandas mendocinas, los últimos conciertos a los que asistí fueron el de Juampi Dicésare, Jose y el Monstruo, Choco Guon. Pero la verdad es que no salgo mucho.
-En Mendoza, los artistas siempre se han quejado de que no hay salas… Ahora está la Nave Cultural y el Le Parc, ¿las salas de las que disponen cada centro cultural cumplen con las necesidades técnicas para dar un show cómodamente?
-He asistido a recitales en la entrada del Le Parc, a las salas todavía no he entrado. A la Nave he ido a varios recitales y le falta un poco de acústica pero con un buen sonido creo que se puede solucionar.
-¿Qué políticas culturales hacen falta en la provincia?
- Creo que los dos espacios de arte que nombras están buenos, pero necesitan mayor difusión. El artista local tiene que trabajar mucho para llenar una sala, por eso no estaría mal que den una manito por ese lado. También es cierto que cuesta movilizar a los mendocinos y que tiene que ver con una forma de ser de la gente de acá. El mendocino va a ver los espectáculos que vienen de afuera y a la gente de acá no le da bola.
-¿La cercanía a Buenos Aires ha hecho que los músicos rosarinos logren mayor popularidad a nivel nacional que los mendocinos?
-Sí. Pero, además, allá vive la mitad de la población del país y eso también es importante.
Radiografía de un luthier
- López nació en Mendoza, el 4 de abril de 1967.
- Estudió guitarra clásica en la Escuela de Música de la UNCuyo. Está ensayando con una banda llamada Carmen, una de las primeras que integró cuando empezó su vida artística.
- Le gusta hacer travesías en moto y bicicleta por la montaña.
- Está casado con Verónica Puebla con quien tiene dos hijos. Su esposa es una de las integrantes de la murga La Hechicera y además hace joyería. "Todos tenemos un perfil artístico en la familia. Vero es un gran pilar para mí y, además, me ayuda con los pedidos que tenemos vía mail porque sinceramente no me atrae la computadora", dijo el luthier.
- Para Javier lo más importante de su vida es su familia. Recuerda que cuando tenía 12 años su mamá debió hacerse cargo de toda la familia ya que su padre sufrió una grave enfermedad.
- Como padre confiesa que no va condicionar a que sus hijos hagan o estudien tal o cual cosa. Lo único que quiere es que "sean felices".
-
Los domingos los disfruta en familia. Sus amigos, además, destacan sus habilidades culinarias: "Me gusta hacer paellas y matambres a la pizza en una parrilla gigante que tengo", contó.
|
Javier y su esposa Verónica Puebla.
|
|
Javier dándole vida a un baby bass.
|
|
López trozando un tronco que convertirá en instrumento.
|
|
Javier López y Javier Romero, guitarrista de Barbazul.
|
Javier López junto a sus compañeros de taller.
|
|
López y el baterista y percusionista Pablo Quiroga en una visita por el Le Parc.
|





