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Tarde de caos y violencia en el ex Cose

Un grupo de internos de máxima seguridad protestó por malos tratos, luego de un enfrentamiento en el que un operador terminó grave. Cuando depusieron su actitud, fueron agredidos por el personal. A su vez, la policía disparó contra estos empleados balas de goma y gases lacrimógenos.
La postal del conflicto.
La postal del conflicto.

Una revuelta en el ex Cose provocó heridos y destrozos en el interior de la institución. Cinco operadores resultaron lesionados en un enfrentamiento, mientras que siete internos se treparon a un techo para protestar por malos tratos. Cuando accedieron a bajar, fueron agredidos por operadores y los efectivos policiales presentes “contuvieron” la situación con gases lacrimógenos y tiros. Así de caótica resultó la tarde en la institución que busca contener a adolescentes en conflicto con la ley.  

El conflicto se inició con un enfrentamiento entre 7 internos de máxima seguridad y cinco operadores, cerca de las 18. Uno de ellos quedó en grave estado, internado en la Clínica Francesa. Según las fuentes oficiales, ninguno de los jóvenes resultó herido. Luego de la pelea, los internos se subieron a un techo de la institución y pedían “que vengan los de derechos humanos”.

Luego de de casi dos horas y media de negociación, los jóvenes accedieron a bajar, sin necesidad de que el Grupo Estratégico de Seguridad tuviera que intervenir, si bien ingresaron al lugar como medida disuasiva. Pero el conflicto todavía estaba lejos de resolverse.

El diputado justicialista Claudio Díaz, que integra la Bicameral de Seguridad de la Legislatura, se hizo presente en el lugar y, cuando los internos bajaron del techo, indicó que el conflicto había concluido. “El problema se inició por una diferencia entre operadores e internos muy peligrosos”, explicó el diputado, quién informó que los adolescentes estaban molestos por ciertos malos tratos "menores", pero que no tenían pedidos especiales. Aseguró que ninguno de ellos resultó herido, pero sí un operador al que “le partieron la cabeza”.

Pero a los minutos de la confirmación de Díaz, que indicaba que los adolescentes habían resignado a la protesta de forma pacífica, se escucharon varios disparos y gritos dentro de la institución.

Los familiares de los internos involucrados se encontraban en la entrada de la calle Montes de Oca, y muy nerviosos, pedían a la policía que les explicaran qué sucedía con sus hijos. Luego de varios y angustiantes minutos, el jefe de la policía de Mendoza, Juan Carlos Caleri, salió a explicar la situación para calmar a los padres.

“Los disparos que se escucharon fueron a raíz del traslado que hubo que hacer de los menores hasta el pabellón. En ese interín hubo disturbios ocasionados por el personal y fue necesario efectuar disparos para contener a esas personas”. Caleri confirmó que los operadores avanzaron contra los jóvenes y que “reaccionaron de que una forma que no tendrían que haber reaccionado”.

Fernando Rule, representante de Derechos Humanos, se acercó a la institución.

El jefe policial confirmó que no hay heridos luego del segundo conflicto, si bien algunos uniformados recibieron piedrazos, y que el fiscal Felman se encargó que mediar y resolver la situación. En el lugar se hicieron presente representantes de Derechos Humanos para ofrecer su participación y pidieron ver a los internos para llevar tranquilidad a los padres, quiénes increparon a Caleri para ingresar al penal y confirmar que sus hijos estaban a salvo.