El viajero llega a la provincia para aprender, no sólo para hacer ocio
El turista que vista Mendoza es distinto al del resto del país. Según observan en el Ministerio de Turismo el viajero llega a la provincia para aprender sobre las tareas culturales del agro mendocino. Obviamente, la cultura del vino es lo que más le atrae.
La vieja industria del viajero en Mendoza no es la misma que se explota en otros destinos como en Carlos Paz o en Bariloche. En la provincia el turista llega motivado por otros intereses además de disfrutar su tiempo libre descansando o simplemente observando bellezas naturales, que las hay, pero que en Mendoza poseen el valor agregado de actividades como el turismo aventura o lo que definen, desde el Ministerio de Turismo local, como el “turismo creacional”. Que significa a estas alturas del nuevo siglo que llega motivado en aprender sobre distintos aspectos culturales que nos definen como mendocinos.
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“El fin de semana pasado hemos inaugurado la temporada de turismo aventura que tiene mucha demanda entre las necesidades de los turistas que nos visitan. Esto es, que mientras conocen la Precordillera o la misma Cordillera de Los Andes, realizan actividades recreativas que están vinculadas al deporte y la salud”, definió Raúl Sánchez, Director de Planificación de la actual gestión que comanda el ministro Javier Espina.
“El turista no sólo viene a conocer el Gran Mendoza con su amplia oferta de espectáculos o gastronómica. Viene además a conocer la montaña, los ríos, o por ejemplo el Cerro Arco. También se vuelca por conocer el Valle de Uco y el Sur provincial, donde además el atractivo es el gran marco de las bellezas naturales que definen un hermoso escenario montañés”, completa Carla Luna, Directora de Prensa del organismo que el flamante gobernador Francisco Paco Pérez subió al rango de ministerio.
Y agrega: “Es obvio que Mendoza no es playa. El turista a Mendoza llega no buscando playas, sino buscando algo distinto”.
“`Por eso es que nosotros decimos en la intimidad que el turista en Mendoza se define bajo el concepto de ser parte de una sociedad post fordista –o post industrial-. Es un tipo de turista que busca distintas cosas, no solamente el ocio, quiere aprender de nuestras cultura y tradiciones”, expresa Sánchez.
Según el funcionario, “el turismo en la provincia es creacional –que quiere aprender- y por eso viene a hacer turismo aventura, a conocer sobre el vino, no solamente a los distintos productos a los que puede acceder sino a conocer sobre su forma de elaboración y sus antepasados en Mendoza. Al turista, hemos notado, le encanta saber también sobre la ruralidad mendocina o lo que es lo mismo, conocer sobre las actividades culturales que, por ejemplo, se realizan en una chacra”, añadió.
Asimismo consideró Luna que “si bien es cierto que al turista le interesa muchísimo la Vendimia también se integra a las distintas actividades que se realizan mediante festivales en Mendoza. Por ello es que trabajamos en la mejor forma de integrarlo para que participe de las diversas actividades que se programan en verano en la provincia. Claro que ahora –en los meses de verano- el turista tiene una participación muy fuerte por lo vacacional”.
“Y eso lo demuestran las estadísticas. Por ejemplo, tenemos que durante la primera quincena de enero la ocupación hotelera en el Gran Mendoza fue de entre un 60 y un 65 por ciento. Esto es lo que mismo que ocurrió en los años anteriores. Pero donde hay bellezas naturales, esa misma ocupación superó el 90 por ciento, en San Rafael y en el Valle de Uco. Pero la ocupación en su mayor medida se produce en las plazas más económicas”, repasó Sánchez.
En cambio, admitió que “en tiempos de Vendimia la ocupación explota. Se comprometen desde los apart, hasta los hoteles cinco estrellas. Por ello es que estamos trabajando, junto al sector privado, en la calidad de los servicios. Ese perfeccionamiento para Mendoza es vital”.
Y al momento de saber cómo se sintió el turista de paso por Mendoza ventilaron que “las encuestas de satisfacción nos dan muy bien. Claro, que cuando algo malo ocurre eso toma trascendencia y parece que los servicios en general están en déficit, pero eso no es así. En su mayoría los turistas se van contentos de Mendoza”, remarcaron Luna y Sánchez.
“Las denuncias que recibimos tienen que ver con reservas no respetadas o con excursiones que no se cumplen tal como fueron vendidas, pero no mucho más que eso”, agregó Sánchez.
Sobre los altos precios que, por ejemplo, se cobran en San Rafael –una cañaba cuesta hasta 500 pesos por día- reflexionaron: “Nosotros no podemos decirle a los empresarios lo que tienen que cobrar. Sí nos metemos cuando al turista se le miente. Los precios no están regulados”, cerraron.
Según el funcionario, “el turismo en la provincia es creacional –que quiere aprender- y por eso viene a hacer turismo aventura, a conocer sobre el vino, no solamente a los distintos productos a los que puede acceder sino a conocer sobre su forma de elaboración y sus antepasados en Mendoza. Al turista, hemos notado, le encanta saber también sobre la ruralidad mendocina o lo que es lo mismo, conocer sobre las actividades culturales que, por ejemplo, se realizan en una chacra”, añadió.
Asimismo consideró Luna que “si bien es cierto que al turista le interesa muchísimo la Vendimia también se integra a las distintas actividades que se realizan mediante festivales en Mendoza. Por ello es que trabajamos en la mejor forma de integrarlo para que participe de las diversas actividades que se programan en verano en la provincia. Claro que ahora –en los meses de verano- el turista tiene una participación muy fuerte por lo vacacional”.
“Y eso lo demuestran las estadísticas. Por ejemplo, tenemos que durante la primera quincena de enero la ocupación hotelera en el Gran Mendoza fue de entre un 60 y un 65 por ciento. Esto es lo que mismo que ocurrió en los años anteriores. Pero donde hay bellezas naturales, esa misma ocupación superó el 90 por ciento, en San Rafael y en el Valle de Uco. Pero la ocupación en su mayor medida se produce en las plazas más económicas”, repasó Sánchez.
En cambio, admitió que “en tiempos de Vendimia la ocupación explota. Se comprometen desde los apart, hasta los hoteles cinco estrellas. Por ello es que estamos trabajando, junto al sector privado, en la calidad de los servicios. Ese perfeccionamiento para Mendoza es vital”.
Y al momento de saber cómo se sintió el turista de paso por Mendoza ventilaron que “las encuestas de satisfacción nos dan muy bien. Claro, que cuando algo malo ocurre eso toma trascendencia y parece que los servicios en general están en déficit, pero eso no es así. En su mayoría los turistas se van contentos de Mendoza”, remarcaron Luna y Sánchez.
“Las denuncias que recibimos tienen que ver con reservas no respetadas o con excursiones que no se cumplen tal como fueron vendidas, pero no mucho más que eso”, agregó Sánchez.
Sobre los altos precios que, por ejemplo, se cobran en San Rafael –una cañaba cuesta hasta 500 pesos por día- reflexionaron: “Nosotros no podemos decirle a los empresarios lo que tienen que cobrar. Sí nos metemos cuando al turista se le miente. Los precios no están regulados”, cerraron.


