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Catálogo de jefes
Mara y su columna semanal. Jefes mendocinos listos para exportar. ¿Quién es ése que, detrás de un escritorio, timonea el 30% de tu día? Obsesivos, narcisos y algo más. Contanos, ¿cuál es el tuyo?
Dicen que cuando se llega a un puesto así, lamentablemente uno ha llegado a su capacidad máxima profesional. Ya sé, ya lo sé y no necesito que me lo repitan. Todo en nuestra vida es una cuestión de jerarquías y hoy más que nunca ser jefe (o jefa) es la luz al final del túnel (que enciende la luz de otro largo túnel, que desemboca en ser cuentapropista, y si no pregunten al que lleva varios años en un Banco.)
Pero para que esto pase tiene que haber empleados. Si se designaron mejor, sino alguien tiene que ser tratado como tal para revalidar el título más buscado, jefe.
Agotada por esta manipulación de roles, decidí hace un tiempo mirar otras empresas ¿Saben qué descubrí? Que tengo razón.
Luego de ver un documental sobre las jornadas de trabajo dentro de la empresa Google, miré incrédula cómo cientos de empresas locales copian descaradamente el modo cool de trabajo y entendí que la única idea genial que han logrado implementar los puestos jerárquicos es el ¨casual friday¨ y el ¨coffee break¨.
Luego de ver un documental sobre las jornadas de trabajo dentro de la empresa Google, miré incrédula cómo cientos de empresas locales copian descaradamente el modo cool de trabajo y entendí que la única idea genial que han logrado implementar los puestos jerárquicos es el ¨casual friday¨ y el ¨coffee break¨.
Ser jefe tiene un primer inconveniente, una vez en ese rol jamás se podrá volver a ser empleado, aún cuando pudiera ser destituido, el jefe seguirá siendo jefe aunque nadie se dé por enterado. Así las jefaturas despiertan terribles neurosis, difícil volver de allí, el jefe seguirá entonces en la pose y conjugando los verbos con el pronombre “me” (traeme, cargame) aún en la cola del súper o en la estación de servicio, porque ellos también son sus empleados.
El jefe psicópata
Los que han tenido un jefe de estos conocen el género TERROR desde adentro.
Este personaje es en apariencia el benefactor de todo el personal de la empresa. Cálido, exageradamente respetuoso y siempre calmo. Es el que te pregunta varias veces seguidas ¿Cómo estás Mara?, pero en serio ¿Cómo estás? y aunque vos le digas que estás pésimo con 4o grados de fiebre, el te ve bien y te encarga el informe el viernes a las seis de la tarde justo cuando estabas por irte. Ahhh, pero te psicopatea diciendo,.. sos la única en quien confío para la presentación ante los inversores extranjeros…
Cada tarde repite la misma historia. 6 menos 5 te llama a su oficina y se relaja con tu compañía mientras todos se retiran de la empresa para comenzar su fábula de historias imposibles, mostrando datos en la computadora y queriendo comparar la empresa con los estudios PIXAR.
El jefe Narciso
Ah, por Dios, las madres de estos hombres deberían ser penalizadas.
Después de tirar una idea genera sus propias devoluciones que siempre sostienen que él es un genio desaprovechado. Podría ser el próximo Steve Jobs de no vivir en Mendoza y trabajar en la sucursal regional de una empresa de seguros pero,ok, esos son sólo problemas de contexto. Mixea las órdenes con algo de su vida personal y un poco de sus sueños cumplidos (probablemente jugó al rugby en el seleccionado local ya que tiene una foto de los años 80s enmarcada) Comienza todas las frases con un ¨Como siempre digo…¨ y el lunes te llama a su despacho para poder contarte con lujos de detalle los pares y berdies que hizo el domingo. Lo peor que se le puede hacer es ignorarlo. Pero lo que le provoca un terror absoluto es quedarse solo en la oficina.
El jefe delegador
Básicamente estos no hacen nada pero sí se encargan de que los demás hagan todo. Después de sus reuniones de brain storming (siempre a última hora) tira su frase matadora, “Uf, qué manera de laburar!” En época escolar llega a las 8 en punto pero después se tira una siestita de 2 horas y cae tipo 5, cuando todos nos vamos a las 6, hecho una lechuga y dispuesto a armar reuniones urgentes. A este se lo reconoce fácilmente porque arma equipos de trabajo, reuniones en teleconferencia y te delega hasta lo que pide para almorzar (pedime algo de comer, estoy a full con este PPT)
Acostumbra a tirar una idea general y así espera la devolución puntual del equipo, magníficamente la envuelve en palabras suyas, la decora con algún condimento personal y así impunemente la presenta como propia.
El obsesivo (por no decir el freaky que da pánico)
Realiza la misma rutina diaria para enchufar y prender su noteboook, el mismo camino para guardar sus cosas antes de irse (los cables doblados en el mismo sentido y el leve sacudón al saco antes de ponérselo). Tiene una inextinguible colección de lapiceras a tinta de toda empresa, aerolínea y ciudad del Mundo. Su portafolios está lleno de resaltadores, portaminas y adaptadores para enchufes de todo tipo (sueña con usarlos en algún viaje). Depende de todo ser humano que pase cerca para fotocopiarle archivos y cuando llega a la oficina lo primero que hace es ir al baño con el diario abajo del brazo. Tiene la necesidad por destacarse con las enfermedades. Necesita mucho back up para llevar adelante su trabajo (la espontaneidad no es lo suyo). Por cada presentación suya prepara 3 copias en CD, 2 en pen drive y por las dudas pide que le pasen otra por e mail.
Busca destacarse con su listado de enfermedades. En menos de 6 meses confiesa ser celiaco, padecer migrañas, gastritis y hasta se anima con una diarrea en la reunión de la mañana.
El Cagón
Cocorito y altanero, este es, de toda la especie, un ejemplar que abunda por sobre todos.
Su voz en tono elevado es para él lo que fuera la espada para Damocles. Atrincherado en su oficina usa a la secretaria de escudo porque él siempre está ocupadísimo. Vive pidiendo un cambio profundo en la empresa pero cajonea las propuestas.
Toda mujer que se le cruce será víctima de su acoso pero tiembla, literalmente, cuando llama su esposa. Cancela todo compromiso si el presidente lo necesita y estudia de memoria sus gustos personales para tema de conversación.
Podría definirlo como el típico que agranda el logo como quiere el cliente y pone en bold el nombre de la marca.
En fin, la lista es amplia y el catálogo ofrece más entregas. Mientras tanto ellos siguen ahí, sentados en sus escritorios esperando que alguien pase por su oficina para embocarlo con un informe para el fin de semana.
Continuará…
Escribime a mara@mdzol.com
Mara en Facebook y en Twitter @LmMara
Los que han tenido un jefe de estos conocen el género TERROR desde adentro.
Este personaje es en apariencia el benefactor de todo el personal de la empresa. Cálido, exageradamente respetuoso y siempre calmo. Es el que te pregunta varias veces seguidas ¿Cómo estás Mara?, pero en serio ¿Cómo estás? y aunque vos le digas que estás pésimo con 4o grados de fiebre, el te ve bien y te encarga el informe el viernes a las seis de la tarde justo cuando estabas por irte. Ahhh, pero te psicopatea diciendo,.. sos la única en quien confío para la presentación ante los inversores extranjeros…
Cada tarde repite la misma historia. 6 menos 5 te llama a su oficina y se relaja con tu compañía mientras todos se retiran de la empresa para comenzar su fábula de historias imposibles, mostrando datos en la computadora y queriendo comparar la empresa con los estudios PIXAR.
El jefe Narciso
Ah, por Dios, las madres de estos hombres deberían ser penalizadas.
Después de tirar una idea genera sus propias devoluciones que siempre sostienen que él es un genio desaprovechado. Podría ser el próximo Steve Jobs de no vivir en Mendoza y trabajar en la sucursal regional de una empresa de seguros pero,ok, esos son sólo problemas de contexto. Mixea las órdenes con algo de su vida personal y un poco de sus sueños cumplidos (probablemente jugó al rugby en el seleccionado local ya que tiene una foto de los años 80s enmarcada) Comienza todas las frases con un ¨Como siempre digo…¨ y el lunes te llama a su despacho para poder contarte con lujos de detalle los pares y berdies que hizo el domingo. Lo peor que se le puede hacer es ignorarlo. Pero lo que le provoca un terror absoluto es quedarse solo en la oficina.
El jefe delegador
Básicamente estos no hacen nada pero sí se encargan de que los demás hagan todo. Después de sus reuniones de brain storming (siempre a última hora) tira su frase matadora, “Uf, qué manera de laburar!” En época escolar llega a las 8 en punto pero después se tira una siestita de 2 horas y cae tipo 5, cuando todos nos vamos a las 6, hecho una lechuga y dispuesto a armar reuniones urgentes. A este se lo reconoce fácilmente porque arma equipos de trabajo, reuniones en teleconferencia y te delega hasta lo que pide para almorzar (pedime algo de comer, estoy a full con este PPT)
Acostumbra a tirar una idea general y así espera la devolución puntual del equipo, magníficamente la envuelve en palabras suyas, la decora con algún condimento personal y así impunemente la presenta como propia.
El obsesivo (por no decir el freaky que da pánico)
Realiza la misma rutina diaria para enchufar y prender su noteboook, el mismo camino para guardar sus cosas antes de irse (los cables doblados en el mismo sentido y el leve sacudón al saco antes de ponérselo). Tiene una inextinguible colección de lapiceras a tinta de toda empresa, aerolínea y ciudad del Mundo. Su portafolios está lleno de resaltadores, portaminas y adaptadores para enchufes de todo tipo (sueña con usarlos en algún viaje). Depende de todo ser humano que pase cerca para fotocopiarle archivos y cuando llega a la oficina lo primero que hace es ir al baño con el diario abajo del brazo. Tiene la necesidad por destacarse con las enfermedades. Necesita mucho back up para llevar adelante su trabajo (la espontaneidad no es lo suyo). Por cada presentación suya prepara 3 copias en CD, 2 en pen drive y por las dudas pide que le pasen otra por e mail.
Busca destacarse con su listado de enfermedades. En menos de 6 meses confiesa ser celiaco, padecer migrañas, gastritis y hasta se anima con una diarrea en la reunión de la mañana.
El Cagón
Cocorito y altanero, este es, de toda la especie, un ejemplar que abunda por sobre todos.
Su voz en tono elevado es para él lo que fuera la espada para Damocles. Atrincherado en su oficina usa a la secretaria de escudo porque él siempre está ocupadísimo. Vive pidiendo un cambio profundo en la empresa pero cajonea las propuestas.
Toda mujer que se le cruce será víctima de su acoso pero tiembla, literalmente, cuando llama su esposa. Cancela todo compromiso si el presidente lo necesita y estudia de memoria sus gustos personales para tema de conversación.
Podría definirlo como el típico que agranda el logo como quiere el cliente y pone en bold el nombre de la marca.
En fin, la lista es amplia y el catálogo ofrece más entregas. Mientras tanto ellos siguen ahí, sentados en sus escritorios esperando que alguien pase por su oficina para embocarlo con un informe para el fin de semana.
Continuará…
Escribime a mara@mdzol.com
Mara en Facebook y en Twitter @LmMara