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Bob Esponja podría ser perjudicial para los niños

Un estudio de la Universidad de Virginia en Estados Unidos advierte que las series infantiles que son fantásticas y con un ritmo muy intenso, como "Bob Esponja", pueden provocar problemas de aprendizaje, déficit de atención, hiperactividad y nerviosismo en niños menores de cuatro años.

Tarzán andaba desnudo, la Cenicienta llegaba a media noche, Pinocho mentía, Blancanieves vivía con siete hombres... Si se hubiera hecho un estudio sobre el contenido de las series infantiles que se veían dos o tres generaciones atrás, los pronósticos del desarrollo de estos niños no hubiesen sido muy alentadores.

Sobre todo después de los ataques epilépticos que supuestamente provocó el capítulo 38 de Pokémon a unos 700 niños nipones y de las quejas de las asociaciones de padres. Ahora es el turno de Bob Esponja que vive en el fondo del mar.  

Cada vez son más las investigaciones que demuestran lo perjudicial que puede resultar el medio para los más pequeños pero la verdadera pregunta es ¿cuál es el problema, la calidad o la cantidad?

Un reciente estudio de la Universidad de Virginia en Estados Unidos advierte que las series infantiles que son extremadamente fantásticas y con un ritmo muy intenso, como Bob Esponja pueden provocar problemas de aprendizaje, déficit de atención, hiperactividad y nerviosismo en niños menores de cuatro años.

Esto sin contar la felicidad con la que el personaje se somete a la rutina de los trabajos mal pagados.

Para el estudio publicado por la revista Pediatrics, se seleccionaron sesenta niños menores de cuatro años que fueron divididos al azar en tres grupos: el primero vio Bob Esponja, el segundo Caillou, (una serie más realista y con un ritmo más lento) y el tercer grupo se dedicó a dibujar.

Después de nueve minutos, los niños realizaron diferentes pruebas de destreza mental. Los que vieron la serie del famoso personaje amarillo presentaron una capacidad de prestar atención, solventar un problema y moderar su comportamiento menor que la de aquellos que vieron Caillou y este último grupo apenas tuvo diferencias con los niños que dibujaron.

Aunque el experimento sólo se centró en los efectos inmediatos, para la coordinadora del estudio, Angeline Lillard, los padres deberían estar muy atentos al tipo de programas que ven sus hijos ya que "a esa edad los niños aprenden a comportarse y a desarrollarse. Si un niño que ve estas series de televisión tiene esas habilidades inhibidas, no podemos exigirle que se comporte correctamente en su vida diaria".

Lillard advierte que no debe responsabilizarse únicamente a Bob Esponja porque hay otros programas de dibujos animados (con el mismo ritmo acelerado) que generarían problemas similares en los niños.

Por su parte, el especialista en Desarrollo Infantil del Children's Hospital de Seattle, Dimitri Christakis asegura en un editorial que acompaña al estudio, que "el problema no está solo en cuanto tiempo ven televisión los niños, el tipo de programas que ven también es muy importante".

Ante estas críticas, los productores de la serie, ya han salido en su defensa. David Bittler, representante de Nickelodeon,  recuerda que Bob Esponja se dirige a niños entre 6 y 11 años (aunque según Nielsen, el 39% de la audiencia del programa tiene entre 2 y 5 años) y pone en tela de juicio la metodología utilizada para la investigación.

"Poner una pequeña muestra de 60 niños, que no son parte del target de la serie, a ver el programa durante nueve minutos no ofrece un resultado válido en el que los padres puedan confiar", asegura Bittler.