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La historia del negro volador, San Martín y las peladas corruptas

“Don Juan Draghi y la maquina voladora del tiempo. La increíble historia, la fabulosa historia, del Molinero Andrés Tejeda que soñó con volar y murió intentándolo”, dice Carlos Córdova, respecto de su columna.

El encuentro



Esta historia retoma el encuentro fugaz y memorable de dos espíritus geniales: el del humilde Ciudadano: Molinero Don Andrés  Tejeda  y el del general Don José San Martín!

Ese encuentro sucedió en una Mendoza pretérita, en una Mendoza que desaparece día a día ante nuestros ojos, en una Mendoza que se transforma y en esa transformación…. Se renueva, se cruza, se pierde y se nace!!!

Y estas desapariciones, estas invisibilidades de la propia historia, nos llevan invariablemente a  preguntarnos, a preguntar, como ciudadanos, como artistas, como intelectuales, como mendocinos, como simples cuyanos ¿Cómo proteger nuestro patrimonio?

Narrarlo es sin duda una de las maneras más eficaces. Llevarlo de generación en generación. Preservarlo del polvo de la propia historia… Contándolo, Cantándolo! Como lo haría un Tusitala samoes: como un Cantador andaluz o como un Tonadero mendocino. Y es que algo así sucedió.

Pero también es cierto que mas allá del folklore y la poética que entrama la historia del Molinero y el General, se hace imprescindible custodiar el material bibliográfico en torno suyo. En ese sentido cumplía- como en muchos otros- una misión destaca: la dirección de ediciones culturales- vaciada y liquidada a manos del estado mendocino- durante la fiestita de los 90. Y hasta el día de hoy- a pesar del reclamo escritor-difunta!
Este proyecto tiene como fundamento y finalidad rescatar y difundir aquellas historias que el tiempo y la propia historia han ido dejando de lado y que sin embargo son: por su fuerza, actualidad y validez, expresión acabada de nuestro mas autentico patrimonio cultural. En tal sentido cobran vital importancia: las historias relativas al proceso de la independencia en Mendoza. Entre todas ellas destaca por su candidez pero también por su importancia estratégica en la liberación de medio continente: la del humilde Molinero Don Andrés Tejeda que vistió al ejército de Los Andes y soñó con volar y murió intentándolo.

En momentos en que la historia de Mendoza se cuenta desde Buenos Aires, se hace imprescindible, recuperar desde Mendoza y con los hermanos cuyanos, sin prejuicios y desde la diversidad- con la mente abierta y el corazón contento- la bellísima historia del negro volador, el general San Martín y las peladas corruptas. 


El Molino del Estado


En tiempos de la Mendoza de 1800 y tantos, vestir a un grupo de más de 5000 soldados y confeccionar todos los pertrechos, mayores y menores - como tiendas, frazadas y diversos paños usados por ejercito- era no solo una desafío técnico-  sino también un desafió perceptual, un juego de la ensoñación! Una fantasia que se agigantaba en la siesta!

Hacia el año 1815  San Martín le encarga al negro Andrés Tejeda la construcción del primer batan de la Republica, ve El gran José en esta empresa la posibilidad de vestir a su ejercito y competir con las tropas realistas vestidas por la avanzada industria textil inglesa.

Andrés Tejeda molía granos para el estado y lo que hizo- como maestro mecánico- inventor- fue adaptar la maquinaria del molino hidráulico, para crear un batan cuyo propósito era machacar-abatanar las rusticas fibras- venidas desde San Juan, San Luis y Mendoza y convertirlas en fibras de paño-  Balletas-.

La historia del Molinero tiene como escenario central el  paseo Alameda a cuyo término se erguía el Molino del Estado- coronel Díaz al 104- y es la fuerza Santa del Tajamar y es la fuerza Santa del Tabalque, la que movió las grandes piedras molares.


Cuestión de Género


Entre la muchas cosas que corrige y pone en sintonía la genial investigación de Don Juan Draghi Lucero: una es la participación de las costureras que tuvieron a su cargo la confección de  todos los pertrechos textiles, ya que no solo se trataba de obtener balletas sino también luego- una vez obtenidas- prensarlas, teñirlas y hacer con ellas, todo lo requerido por la tropa.

Estas mujeres llamadas comúnmente por el pueblo de entonces:“Las peladas de la corrupción” o “Peladas corruptas” eran en rigor- las mujeres recluidas en los centros penitenciarios y sanitarios de la época- y se las conocía, por este apodo, debido a las practicas sanitarias éticas y penales, que mandaban pelar a las mujeres recluidas en dichos centros.

La historia de este colectivo de mujeres trabajadoras y revolucionarias que tuvieron a su cargo la confección de todos los pertrechos textiles del ejército, lleva ya 200 años oculta.

Aun hoy en los colegios públicos mendocinos se sigue hablando de las Patricias Mendocinas, como de las únicas vestidoras del ejercito de Los Andes- únicas también propietarias del patrimonio cultural cuyano- sin contar la hermosa participación de este colectivo de mujeres revolucionarias, encomendadas por la Gobernación General de Mendoza- a través de su gobernador general: Don José de San Martín – El gran José--para dichos trabajos y menesteres, quienes tuvieron a su cargo: una parte importante de la tarea.

Lean los cartas de José, señores!

De este modo y divididas en grupos, estas mujeres santas, chinas huarpes y negras de las Sociedades Congoles, eran encomendadas a los patios traseros de las familias criollas, cuyas señoras tenían a su cargo, la organización del trabajo.

La historia de este colectivo de mujeres revolucionarias constituye uno de los episodios de mayor y más persistente ocultamiento a lo largo de nuestra historia. También resulta curiosa la larga cadena de complicidad y silencio -que aun hoy- se ha tejido y sigue tejiendo, en torno a esta bellísima historia.

Reasignar los roles, decir la historia,  permitir que la historia sea dicha… aclarada… esa es la manera de curarla, esa es la manera de celebrarla!!!!

Entre todos y con todos!

Señores de la cultura: no se puede cantinfliar con este tema!
 

El genio inventor


La historia argentina suele ser muy injusta con sus hacedores humildes. Un caso único de omisión lo constituye el negro Congol: Don Andrés Tejeda, que tuvo a su cargo la construcción del primer batan de la republica y fue pionero de la aviación argentina.
En relación a este ultimo tema y a la luz de las presentes investigaciones, se sabe que Andrés Tejeda construyo- por encargo secreto del propio general San Martín- una maquina voladora a propulsión humana, destinada nada mas y nada menos, que a volar.
Se sabe además  que diseño y construyo dicho artefacto y emprendió con éxito varios vuelos- planeos- antes de estrellarse trágicamente.

Sin embargo la historia mendocina y argentina casi ni le nombra y varios hechos ayudan a construir esta feroz omisión. Primero el hecho irreductible de ser un Argentino- Mendocino-Congol- es decir: un negro. No perdamos de vista que las sociedades africanas y los pueblos originarios, participaron activamente de los procesos de la independencia, aunque su historia y participación, aun no haya sido justamente contada.  La segunda es que ha tenido que rivalizar, en la historia oficial de la aviación argentina, con personajes tan ilustres y protegidos, como: Jorge Newbery.

Mientras la  historia del humilde Andrés Tejeda transcurre entre el Molino del estado convertido en batan y los viejos Bodegones de la Mendoza colonial, entre chinas y negras  cuyos nombres hemos perdido, la historia del intrépido joven Jorge, transcurre entre las confiterías de Tigre o a las orillas del Lujan, convidado por los Anchorena o las nietas de Roca, como compañía, en las dilatadas tardes de las playas rieras.


El negro volador


El Gran José era un militar con formación académica y además: masón y además: revolucionario! Sabia que las maquinas voladoras desempeñarían un rol decisivo en las generaciones y sociedades futuras! Estas dos circunstancias, su formación militar y su adhesión a la Logia, sumado a ese rasgo soñador, aventurero y revolucionario,  fueron los ejes sobre los cuales se desarrollaron los hechos..

Es importante señalar el carácter de secreto que -El gran José- le confirió a toda la empresa y que no es, un dato menor. Es que los revolucionarios de Salón, de allá-Buenos Aires- y de acá -.Mendoza- no hubiesen aceptado- como legitima- la aventura del negro volador y el general. Y menos aun financiarla!

Andrés ya se había destacado como genio-inventor, pero cuando José vio lo que hizo con el batan, se cayo de traste y le encomendó esa inmensa empresa, volar! Lo cual increíble y efectivamente, hizo.

Andrés ya había fabricado una Espineta- piano de la época- un reloj y par de soluciones mecánicas muy ingeniosas

Por todo esto y un poco más… no es ni ilusorio ni fantasioso decir que Andrés  Tejeda es y fue: el pionero de la aviación argentina.

Esta historia forma parte del patrimonio cultural intangible de cuyo: tienen responsabilidad en su preservación y cuidado: el municipio de la ciudad de Mendoza, el municipio de Las Heras, las provincias hermanas de San Juan y San Luís y por supuesto, la provincia de Mendoza.

Llega la feria del libro en una nueva edición y ahí estaremos Alfredo Tiki Gómez y Carlos Córdova tratando de empujar, contar y cantar esta hermosa historia. Esta historia olvidada. Pero también - por suerte – habrá muchos otros escritores mendocinos y es que esta es nuestra fiesta, la fiesta de nuestros escritores. Aprovecho entonces para invitar a los lectores y a los mendocinos a darse una vueltita por nuestra feria. Con los escritores mendocinos, mejor!