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Por qué en la escuela más grande de Mendoza, ubicada en La Favorita, no se vota el domingo

La escuela más grande de la provincia queda en plena ciudad de Mendoza, en el humilde barrio La Favorita. Fue inaugurada en abril de 2010 y se presentó como ejemplo de infraestructura. Sin embargo, pese a su gran espacio disponible, en las primarias del domingo no se podrá votar allí. Las ¿explicaciones? del caso.

Con una superficie de 3.360 metros cuadrados, el  12 de abril de 2010 se inauguró un ambicioso complejo educativo en pleno barrio La Favorita, a la sazón, el establecimiento más grande de Mendoza.

En plena inauguración estuvo no sólo el gobernador Celso Jaque junto a varios de sus ministros, sino también el intendente capitalino, Víctor Fayad. A la par de esas presencias, los lugareños aplaudieron a rabiar la aparición de semejante centro educativo en un lugar tan necesitado de contención social.

Nada le faltó a esa escuela, pensada para albergar a alumnos del nivel inicial, EGB 1 y 2, EGB 3 y CENS.

Así, los flamantes establecimientos 0-029, 1-742 y el CENS 3-000, los tres sin nombre propio aún, ocupan un edificio de 3.360 metros cuadrados que aparece imponente en medio del barrio más humilde de la Capital.

Sin embargo, a pesar de lo antedicho, de lo descomunal de la referida obra y de su ubicación estratégica dentro del humilde barrio de La Favorita, el domingo no se votará allí en el marco de las novísimas elecciones primarias.

¿A qué se debe? Aunque es imposible saberlo con seguridad, MDZ intentó acercarse a una explicación posible. 

En principio, se habló con el juez electoral Walter Bento, quien admitió desconocer que en ese establecimiento no se votaba —mucho menos por qué no se hacía— e invitó a quien escribe estas líneas a hablar con la Secretaría Electoral.

Luego de chequear el dato, un empleado de esa dependencia admitió que efectivamente era así: en la escuela sin nombre no se votará el domingo de primarias.

- ¿Por qué no han tenido en cuenta esas escuelas para el domingo?
- No es algo que corresponda a nuestro departamento, sino que lo decide el Ministerio del Interior de la Nación en coordinación con el Ejecutivo provincial.

- Cambio la pregunta entonces, ¿por qué el Ministerio del Interior podría dejar fuera de las elecciones una escuela que permitiría votar a quienes viven en esa enorme periferia?
- Pueden hacerlo por muchos motivos, pero es algo que en este caso desconozco puntualmente.


- ¿Es algo raro o es normal?
- Es normal. En realidad, no se vota en todas las escuelas de la provincia, sólo en algunas.

- ¿Por qué?
- Por muchos motivos, pero esencialmente porque no hay manera de poner efectivos a custodiar todos los establecimientos.

- Entonces, ¿cuántas escuelas fueron habilitadas para los comicios?
- Unos 540 establecimientos.

- ¿Y cuántos son en total en toda Mendoza?
- No tengo idea, tendrías que hablar con el sector de Estadísticas.

Eso hizo este cronista acto seguido a cortar con el tan gentil empleado, pero se encontró con un impensado escollo: “No pasamos datos por teléfono, tenés que venir en persona”.

- El dato lo necesito como complemento de un artículo que estoy preparando. ¿No puedo hablar con nadie que me lo diga por teléfono? Sólo preciso un número.
- No, flaco, tenés que venir acá y hablar con Pablo Trillas o el contador Rojo.



Toda insistencia por conseguir el bendito número fue imposible, aun invocando la condición de periodista. Uno sólo ha logrado aproximarse a un número tentativo: 900.

¿Qué significa esa cifra? La cantidad de establecimientos supuestamente preparados para albergar a los votantes de elecciones de diversa índole. Podría ser un número aún mayor. O menor.

Es, como se dijo, un número tentativo, con todo lo que ello conlleva. Es decir, ¿qué importancia tiene discutir sobre números probables? ¿Para qué preocuparse en imaginar porcentajes sobre cifras simbólicas y poco fiables?

Como sea, para escapar a ese infructuoso ejercicio mental siempre es oportuno volver a la indagación inicial: ¿por qué no se votará en la escuela más grande de Mendoza?

Es una pregunta que escapa a la retórica y plantea ciertas incomodidades: por caso, el hecho de votar en ese establecimiento permitiría librarse del sistema de clientelismo que en cada elección puede verse a través del arreo de votantes de un lado a otro de Mendoza.

Es una reiterada escena que insiste en ocurrir cada vez que hay comicios partidarios. Un dato aclaratorio: no hay partido político que escape a esta cuestionable práctica.

Por ello, se insiste al respecto: si muchos de esos humildes votantes pudieran ir por sí mismos a ejercer el acto eleccionario, acaso por mera cercanía respecto del lugar adonde deben dirigirse, perdería sentido este sistema perverso.

En fin, ¿para qué especular con una situación de la cual en realidad existen pocas certezas? ¿O será acaso que esas conjeturas se aproximan a una realidad de la cual nadie quiere hablar finalmente?