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Sexo invernal: ¡haceme la cucharita!

Ola polar. Frío. Extremidades entumecidas... y desidia sexual. ¿Qué pasa con las "ganas" en esta época de bajas temperaturas? ¿Los mendocinos congelamos el deseo hasta la primavera? MDZ Cool hoy plantea una idea picante y divertida para mantenerse calentito en la estación más cruda.
La cucharita: el mejor remedio para dormir en invierno. Foto: web
La cucharita: el mejor remedio para dormir en invierno. Foto: web

Hoy el día está lluvioso y frío, y a mi me encanta.

Soy de los que piensan que la lluvia generalmente pone a las personas en un estado de ánimo melancólico, pero al mismo tiempo, sexy. Sé que a mí, por lo menos, me causa esos efectos.

Una colega refrendó con datos estas impresiones mías: “el 80 por ciento de los adultos de los EE.UU afirman haber tenido relaciones sexuales durante una tormenta”, me dijo después de utilizar Google. En primer lugar, esto me llevó a preguntarme por qué será que en Estados Unidos hay estadísticas y encuestas para todo…

Pero luego, y por mera coincidencia, leyendo sobre Feng shui –esa doctrina china que habla de la existencia de un aliento vital o chi cuyo flujo se ve modificado por la forma y disposición del espacio, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales- encontré que para llegar a situaciones en las que la idea es profundizar, sentirse, aventurarse y aproximarse a lo más hondo de nosotros y del otro para fomentar una relación sexual fundamentada en la interacción, el romanticismo y la comunicación es ideal una jornada de clima frío.
 
“Pero en Mendoza no sabemos todo esto o no le damos bola, porque yo creo que en invierno hay menos sexo”, dije a varias amigas luego de contarles estas investigaciones previas y sacando conclusiones apresuradas en el ámbito de una charla con un maravilloso té en hebras de Tailandia mediante –lo tengo que decir: mis amigas no son como los compinches del gordo Julián… mientras ellos se juntan en un quincho, nosotros tomamos blends de té internacional en una coqueta casa de infusiones-.

Pensé que me iban a refutar esa postura, pero todas respondieron masivamente: “¡Sí! ¡Se folla menos! El invierno es la muerte: arrasa hasta con las ganas”.

No puede ser. Si es la época en la que nuestro cuerpo pide más calor que nunca; las bajas temperaturas deberían propiciar abrazos, apapachos, apretujones, frotamientos y búsquedas de sudores y calorones.

Entonces llegó la palabra de un cuarentón que tomaba café en la mesa contigua con dos o tres varones más: “Perdoname que me meta, pero te voy a contar por qué no hay buen sexo en invierno: desde hace más o menos tres semanas, mi esposa anda desfilando un pijama de polar doble XL con una camiseta de frisa abajo. Te cuento que se duerme con el modelito puesto, y no se lo saca por nada del mundo. El domingo es capaz de quedarse todo el día con eso puesto, y encima, la bata de toalla”.

Pobre tipo, le dí la razón: nada más antisexy que un equipito de algodón tipo uniforme estirado de educación física del secundario.

 “También lo que te pasa es que te resfrias, te engripas. Cuando te agarran esos estados, lo único que queres es tomar una sopita, pichicatearte y taparte con la frazada hasta la nariz sin que nadie te joda”, aporta una de las chicas de mi mesa.

Los vecinos de mesa ya se engancharon con la charla, y otro de ellos lanza una razón bastante peculiar: “No es mi caso porque les juro que soy buen amante y estoy, por suerte, muy bien dotado –¡oooooobvio, cómo va a ser tu caso!- pero lo cierto es que en el invierno… se te achica. El frío te lo encoge, que le vas a hacer. Y a nadie le gusta andar mostrando algo alicaído, hasta que no se recupere”.

Lo cierto es que para muchos, el invierno es como un anticonceptivo tan potente, que mata hasta las ganas.

¡Basta!

Esto no puede seguir así. En primer lugar, para contrarrestar este efecto antisexo de las olas polares tenemos que dejar de usar frases igualmente gélidas como por ejemplo “¿Qué querés? ¿No ves que hace frío?”, o “Dejame que tengo mucho moco”.

Con una mano en el corazón, mujer… ¿Vos no cambiás en esta época la frase “Hoy no, me duele la cabeza” por “¡Ay no, que hace mucho frío!”?

A ver… un buen amante puede sentir frío, pero no vamos a renunciar al sexo durante tres o cuatro meses, porque bajó la temperatura.

Amigos, el sexo es mejor que una estufa, más rico que una bolsa con agua caliente, más sabroso que una barra de chocolate y más embriagador que un buen copón lleno de vino. ¿Y sabés que es lo mejor? Que se puede dar disfrutando de todas esas cosas juntas.

¡La cucharita es lo más!

Es así: las dos personas deben recostarse de costado, una detrás de la otra, con las rodillas y caderas semiflexionadas, "encajando" de forma similar a las cucharas.

Dormir “bien juntitos” es una práctica que muchos especialistas de diferentes ramas recomiendan. Parece que la “cucharita” no es sólo una excelente opción para pasar mejor el invierno, sino que trae además destacados beneficios para la salud.

Según la Asociación Empática Argentina (AEA), dormir utilizando esa clásica postura ayuda a la salud mental y al sistema inmunológico de cada uno de los miembros de la pareja.

La directora médica del Club del Sueño, Dra. Margarita Blanco, señaló que este tipo de postura “es muy favorable para el descanso e implica una importante carga erótico-sexual que la hace ideal”.

Hay más. Las parejas que duermen abrazadas se relacionan mejor y, por ende, duran más. Según el piscoterapeuta Gustavo Morazzo, el contacto físico cotidiano es "más pleno y fluido que en las uniones que comparten el lecho teniendo conductas más apáticas".

¡A ponerla en práctica, lectores!

Federico Croce en Twitter: @federicocroce