A la fiscal acusada de robar un celular la investigan por otra causa
Este jueves el Jury le quitó los fueros a Valeria Ponce. Hace unos días tres empleados que trabajan en la Fiscalía Penal de Menores a cargo de la sospechosa la denunciaron por hostigamientos y malos tratos ante la Procuración. Éstos fueron citados a declarar por el fiscal especial Santiago Garay. El testimonio de ellos podría hundir a la magistrada, porque revelarían un dato clave en la investigación por el hurto del celular.
La fiscal Penal de Menores Valeria Ponce, acusada de hurtar un celular en Palmares, recibió un duro revés este jueves cuando el Jury le quitó los fueros para que sea investigada como cualquier “hijo de vecino”. Pero tres empleados de su fiscalía presentaron otra acusación que no está ligada a la sustracción del teléfono, pero que el testimonio de ellos revelaría un dato sustancial para la investigación del mencionado delito. Enterate del detalle que podría complicar más a la fiscal.
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Parece ser mucha la tela para cortar en el Poder Judicial sobre Valeria Ponce. MDZ reveló el 22 de febrero que la fiscal había sido denunciada por el hurto de un celular en un comercio de Palmares el pasado 20 de diciembre y que las cámaras del negocio habían registrado ese momento. La investigación había caído en manos del fiscal especial Santiago Garay.
Al hacerse público el caso, el Jury inició su propia investigación con los datos aportados por Garay y este jueves el cuerpo de legisladores le quitó los fueros a Ponce.
Pero esta semana tres empleados de la fiscalía a cargo de la magistrada presentaron una denuncia en la Procuración por malos tratos y hostigamiento. El titular del área, Rodolfo González, le giró la denuncia también a Santiago Garay para que evalúe se incurrió en otros delitos.
Estos nuevos denunciantes serían dos mujeres y un hombre; la encargada de mesa de entrada de la fiscalía y dos auxiliares. Sin embargo con ellos hay otra persona, un hombre, que no firmó la denuncia que elevaron sus compañeros. ¿Por qué? La razón es sencilla y compleja a la vez y tiene que ver con el presunto hurto del celular y por esa razón el fiscal especial los citó ayer a declarar, confiaron fuentes judiciales.
Estos tres empleados de la fiscalía de Ponce le contarán a Garay, además de ese supuesto maltrato, que la magistrada devolvió el teléfono porque se enteró que había sido denunciada por la dueña del mismo y que existía el registro fílmico. Ponce utilizó como coartada que creyó que el aparato era de su hija, que lo tomó de un mostrador pensando que era de ella y nunca pensó que le pertenecía a otra persona.
Sin embargo, el robo del celular ocurrió y por eso la propietaria lo denunció. Esto sucedió el 20 de diciembre y la dueña estuvo llamando varios días a su propio teléfono y nunca la atendieron. Lo tenía Ponce y si para ella era de su hija por qué no atendía los llamados.
Recién atendió el 28 de diciembre. Es decir, habría tardado más de una semana en darse cuenta que el celular no era de su hija. Pero en el medio pasó otra cosa, bastante importante.
Ese hombre que trabaja en la fiscalía de la acusada y no acompañó la denuncia de sus tres compañeros es una especie de mano derecha de Valeria Ponce, contaron allegados a estos nuevos denunciantes. En el escrito elevado al procurador González mencionan a este individuo y sobre él pondrá la lupa Garay.
Es que este empleado judicial se enteró que su jefa había sido denunciada por el hurto del teléfono y se lo comunicó de inmediato a ella; esto habría sucedido el día 27 de diciembre. Al enterarse de esta situación, la fiscal decidió avisar que tenía en su poder un aparato que no era de ella pero que creyó que era de su hija.
Sin embargo, este hombre que le informó sobre la denuncia a Ponce, cuentan sus compañeros, desde aquel día que repite: “Yo la salvé a la Valeria, ahora va a tener que hacer lo que le pida. Gracias a mi zafó que le hicieran un allanamiento”. Palabras más, palabras menos es lo que dicen los nuevos denunciantes.
Y como este auxiliar ha sido mencionado en el texto que elevaron a la Procuración y ahora tiene en sus manos el fiscal de Delitos Complejos también deberá presentarse a declarar.
Santiago Garay ya citó a los tres empleados de la fiscalía de Ponce. Luego de tomarle declaración llamará al supuesto mano derecha de la magistrada. Como es testigo, está obligado a decir la verdad. Su testimonio será clave a la hora, porque la coartada de la hija utilizada por la fiscal podría caerse si este hombre confirma lo que han dicho sus compañeros.
Por otro lado, Garay confirmó ayer que citará a Valeria Ponce para imputarle formalmente el delito de hurto simple.
Estos tres empleados de la fiscalía de Ponce le contarán a Garay, además de ese supuesto maltrato, que la magistrada devolvió el teléfono porque se enteró que había sido denunciada por la dueña del mismo y que existía el registro fílmico. Ponce utilizó como coartada que creyó que el aparato era de su hija, que lo tomó de un mostrador pensando que era de ella y nunca pensó que le pertenecía a otra persona.
Sin embargo, el robo del celular ocurrió y por eso la propietaria lo denunció. Esto sucedió el 20 de diciembre y la dueña estuvo llamando varios días a su propio teléfono y nunca la atendieron. Lo tenía Ponce y si para ella era de su hija por qué no atendía los llamados.
Recién atendió el 28 de diciembre. Es decir, habría tardado más de una semana en darse cuenta que el celular no era de su hija. Pero en el medio pasó otra cosa, bastante importante.
Ese hombre que trabaja en la fiscalía de la acusada y no acompañó la denuncia de sus tres compañeros es una especie de mano derecha de Valeria Ponce, contaron allegados a estos nuevos denunciantes. En el escrito elevado al procurador González mencionan a este individuo y sobre él pondrá la lupa Garay.
Es que este empleado judicial se enteró que su jefa había sido denunciada por el hurto del teléfono y se lo comunicó de inmediato a ella; esto habría sucedido el día 27 de diciembre. Al enterarse de esta situación, la fiscal decidió avisar que tenía en su poder un aparato que no era de ella pero que creyó que era de su hija.
Sin embargo, este hombre que le informó sobre la denuncia a Ponce, cuentan sus compañeros, desde aquel día que repite: “Yo la salvé a la Valeria, ahora va a tener que hacer lo que le pida. Gracias a mi zafó que le hicieran un allanamiento”. Palabras más, palabras menos es lo que dicen los nuevos denunciantes.
Y como este auxiliar ha sido mencionado en el texto que elevaron a la Procuración y ahora tiene en sus manos el fiscal de Delitos Complejos también deberá presentarse a declarar.
Santiago Garay ya citó a los tres empleados de la fiscalía de Ponce. Luego de tomarle declaración llamará al supuesto mano derecha de la magistrada. Como es testigo, está obligado a decir la verdad. Su testimonio será clave a la hora, porque la coartada de la hija utilizada por la fiscal podría caerse si este hombre confirma lo que han dicho sus compañeros.
Por otro lado, Garay confirmó ayer que citará a Valeria Ponce para imputarle formalmente el delito de hurto simple.

