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Dalila Tahan con las tijeras de punta: “Soy una de las pocas responsables inscriptas de la Arístides y entre mis colegas”

La experta en modas se sintió afectada por la opinión de un lector de MDZ, quien aseguró que en Mendoza se trabaja de la misma manera con respecto a los talleres clandestinos. Un par de semanas atrás, reconocidos modistos nacionales fueron denunciados por usar estos lugares para fabricar sus trajes.

A raíz de la denuncia que recayó en reconocidos diseñadores nacionales por el uso de talleres clandestinos para cortar y coser diseños propios, Dalila Tahan salió al cruce de un comentario de un lector (flordemorocha), quien aseguró que en Mendoza se trabaja de la misma manera y dio el nombre de la diseñadora como ejemplo de lo que sucede en la provincia.

“Tengo relación con costureras que están inscriptas como empleadas mías. Trabajan mediodía en mi atelier y luego, desde sus casas”, dijo Tahan a MDZ y agregó: “Tengo todo en blanco y estas personas sólo dependen de la tarea que yo les entrego”.

Dalila Tahan muestra algunos de sus
diseños en la exposición "Tinta y Papel".

Un tanto ofendida con “aquellas personas que hablan sin conocimiento”, Dalila fue todavía, más concisa y se extendió en el tema que la atañe a ella y a las tres personas con las que trabaja desde hace veinte años: “Mis costureras cobran entre el 10 y el 15 por ciento del total del valor del vestido, considerando que no lo cortan y no lo prueban. Sólo lo arman y lo terminan”.

“No se si existe algún taller clandestino y si supiera, no lo diría y tampoco se cómo trabaja el resto de los que están en el rubro”. Dalila fue contundente al ser consultada acerca de la existencia de estos lugares en Mendoza y agregó que, durante 7 años, trabajó en nueve talleres distintos y todos, legales. “Fueron mi facultad durante mucho tiempo”, dijo.

Y como para muestra vale un botón, Tahan dio más precisiones acerca de su forma de trabajo, “por si todavía queda alguna duda”, -según sus palabras-. “Soy una de las pocas responsables inscriptas de la Arístides Villanueva y entre todos mis colegas. Estoy en regla porque además soy proveedora del Estado –realiza los vestidos para las candidatas distritales de la Municipalidad de la Capital desde hace ocho años, y desde hace dos, para las candidatas vendimiales de la provincia-.



Como rutina, Tahán comenta que corta prenda por prenda y define sus diseños como “un trabajo de hormigas”. ¿Cuál es el precio más alto para uno de sus modelos? “Cerca de los 3.000 pesos es lo máximo que he cobrado por un vestido”.

La diseñadora y empresaria, con una trayectoria profesional de 33 años, concluyó: “No voy a permitir que cualquier persona opine; sólo puede hablar quien salió de mi negocio. Tengo costureras que son compañeras de trabajo, con quienes convivo todos los días y valoro su trabajo; jamás las explotaría”.