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Schoklender-gate: las mentiras de Sergio y la responsabilidad de Bonafini

Sergio Schoklender insiste en defenderse apelando a la confusión más elocuente. Así al menos lo hizo en las entrevistas realizadas por sendos programas televisivos que lo entrevistaron en los últimos días. Qué dijo y por qué faltó a la verdad.

Sergio Schoklender insiste en defenderse apelando a la confusión más elocuente. En los últimos días, en las pocas entrevistas que se atrevió a brindar, el ex apoderado de Madres de Plaza de Mayo insistió en decir que los bienes que ostenta fueron adquiridos como parte de su trabajo profesional, en parte como abogado y en parte como pago por regalías de supuestas patentes que él mismo habría desarrollado.

Ni una cosa ni la otra son ciertas. Respecto a sus ingresos, el propio Schoklender declaró ante la AFIP una facturación anual que asciende a 25 mil pesos. Con relación a las proclamadas patentes, no hay registro de una sola de ellas en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial de la República Argentina. Tampoco hay datos al respecto en los registros oficiales de Estados Unidos ni la Comunidad Europea, según reveló ayer diario Clarín.

Al tiempo que se suman las contradicciones del ex apoderado, se acumulan también pedidos de informes varios por parte de la oposición política y dos denuncias judiciales contra él, una ya realizada y otra a punto de presentarse.

Mientras tanto, el kirchnerismo intenta diversas estrategias para proteger a Hebe de Bonafini del escándalo en ciernes. A las palabras de Aníbal Fernández y Julio De Vido, quienes desligaron a la mujer de toda sospecha, se sumó la presencia de Boudou en un acto de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.

Tal sobreactuación oficial, lleva a preguntarse ¿está realmente complicada la titular de Madres en el escándalo que desató Schoklender? Peor aún, ¿tiene el Gobierno alguna responsabilidad por lo ocurrido?

Más allá de la eventual percepción social, que siempre puede ser subjetiva, está comprobado que se han liberado partidas millonarias con destino a Madres sin los avales correspondientes. También se ha demostrado que hubo fuertes sobreprecios en la construcción de las viviendas y que muchos de los trabajadores que se contrataron a través de la Fundación no se encontraban registrados como se debía.



A ello deben agregarse las operaciones sospechosas que investiga la Justicia a través del intercambio de cheques, no solo pertenecientes a Madres, sino también a Schoklender y hasta Hebe de Bonafini. Esos valores, como reveló , se comercializaron a través de una financiera que aparece mencionada reiteradamente en los expedientes que investigan tanto la mafia de los medicamentos como el triple crimen de General Rodríguez.

Por todo lo antedicho, difícilmente Bonafini pueda salir airosa del escándalo: ella misma ha rubricado y refrendado muchas de las operaciones que hoy están bajo sospecha. Pero hay algo peor aún, el propio Gobierno tendrá serias dificultades a la hora de explicar la falta de controles, no solo sobre las operaciones efectuadas por la fundación de marras, sino también sobre las operaciones sospechadas de lavado de dinero. El mismo problema se tendrá cuando se deba justificar la permisividad respecto a las financieras "truchas" que siguen operando aún después de que tres jóvenes asesinados en agosto de 2008 desnudaran la trama más novelesca y oscura que pueda recordar la sociedad argentina.