Kliksberg argumentó en Mendoza su apoyo a la Asignación Universal de Cristina
El gurú de la Responsabilidad Social Empresaria, Bernardo Kliksberg, en Mendoza defendió el apoyo que le brindó a la Asignación Universal por hijo de Argentina. Valoró que "en 30 años que trabajo para combatir la pobreza es la primera vez que veo un programa como éste".
La Asignación Universal por hijo implementada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Argentina fue largamente defendida y valorada por el gurú internacional de la Responsabilidad Social Empresaria, Bernardo Kliksberg, durante el Foro de Valos 2011 que se realizó en Mendoza.
El hombre profundamente comprometido en la lucha contra la pobreza mundial y dedicado a sensibilizar al sector privado para que colabore con las políticas públicas con el fin de que mejore sensiblemente la situación de la porción de la humanidad que menos acceso tiene a recursos de vida, en conferencia de prensa, argumentó: “Los niños son la principal prioridad de la sociedad. Pero no lo son, ni de casualidad, ni a nivel mundial ni a nivel latinoamericano. La UNICEF viene diciendo hace muchos años que la mayoría de los pobres en el mundo son niños y la mayoría de los niños son pobres y en América Latina eso es tal cual”, introdujo.
En ese sentido recordó que en América Latina dos terceras partes de los niños que pertenecen a un 20 por ciento de la población “no terminan la escuela secundaria, ya que desertan por todas las razones de la pobreza. Por eso es que la sociedad debería hacerse responsable porque lo que les está pasando no es por decisiones individuales. Creer que los niños pobres no terminan por falta de contracción a la responsabilidad es infame. Los niños pobres no terminan la escuela por otras razones”.
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Por eso es que citó que “un niño de la clase media cuando vuelve a su casa la maestra le pide que haga los deberes y se sienta en un escritorio, cierra la puerta de la pieza, los padres lo ayudan y hace los deberes. En cambio, un niño de una villa miseria, cuando la maestra le dice que haga los deberes, vuelve a su vivienda precaria, en América Latina hay 120 millones de personas viviendo en villas miserias, una quinta parte de la población y no tiene ninguna mesa, ningún escritorio, ni ningún lugar donde hacer su tarea. Hay hacinamiento, no tiene un lugar donde hacer los deberes y además los padres están trabajando para sobrevivir y no tienen capital educativo para aportarle porque a su vez fueron desertores escolares por las mismas razones”, graficó.
Considerando esas razones es que Kliksberg, ante los periodistas que concurrieron al Hotel Sheraton en la Ciudad de Mendoza para cubrir el Foro Valos 2011, valoró: “Entonces que un programa se ocupe en gran escala de los niños pobres significa de por sí una innovación importante en la agenda. El programa de Asignación Universal protege a los hijos de trabajadores informales, lo que eso significa en términos prácticos es que protege a niños cuyos padres no tienen ningún sistema de protección social de los que hay en la Argentina, ni de seguridad social, ni de salud, ni de previsión de ninguna índole porque están fuera de la economía formal. No están en el área de los sistemas contributivos. Estos niños, en la historia de la política social en el país, en esta proporción universal, por primera vez son protegidos”, marcó.
A su vez, enfatizó que “el programa está implementado con todas las cosas que yo humildemente vengo proponiendo desde hace 30 años en América Latina en gerencia social. Se supone que yo soy el padre de la gerencia social, que es como manejar los programas sociales al servicio de los pobres, sin clientelismo, sin corrupción, con máxima efectividad. El programa significa que se está entregando una tarjeta para retirar el dinero de un banco y no hay un intermediario”.
Sobre el decreto presidencial analizó que “cualquier niño pobre que reúne los requisitos que fija el decreto que creó el programa tiene el derecho para demandar al Estado y seguro que la Corte Suprema de Justicia le dará la razón. Hay tres millones y medio de niños que en el corto tiempo están siendo atendidos. En este sentido es que el funcionario público argentino debe sentirse orgulloso porque en un tiempo muy corto logró poner en funcionamiento un programa tan complejo”, resaltó.
“Un resultado inmediato del programa es que como el programa fija que los chicos tienen que estar en la escuela y los padres tienen que garantizar eso y vacunarlos y demás de inmediato hubo una inscripción de niños que estaban fuera de la escuela de varios centenares de miles de niños. Hubo un repunte en las matrículas escolares muy importantes. Pero todo lo que se haga no significa que se haya solucionado el problema”, destacó.
Por ello es que Kliksberg advirtió: “Por eso es que una y otra vez debo decir que hay que tener cuidado con los triunfalismos en política social. Cada pobre que haya significa que no estamos bien y todavía en América Latina estamos bastante mal porque una de cada tres personas es pobre. Y en Argentina tenemos para avanzar. Por ejemplo muy importante es que el programa está previsto que llegue a cinco millones de niños pobres y la dificultad significativa ahora no es de voluntad política que ha sido total ni de recursos financieros ni de capacidad gerencial sino que a muchos niños pobres no tenemos cómo llegarles, porque pertenecen a familias totalmente desarticuladas y no están los padres para reclamar sus derechos”.
En materia de tareas pendientes, el gurú de la Responsabilidad Social Empresaria, manifestó que “es un esfuerzo que hay que hacerlo entre todos para lograr llegar a estos niños que se han quedado al margen del margen. El programa además tiene una característica central. Yo vengo de publicar 50 libros en todos los gobiernos que asesoro y digo que esto no es asistencia. Esto no es caridad ni hacerles un favor a los pobres. Esto es reintegrar derechos violados a los ciudadanos. Esta pobreza que es una violación feroz de derechos y este programa dice eso en su decreto. Por eso lo apoyo, absoluta y totalmente”.
A su vez, enfatizó que “el programa está implementado con todas las cosas que yo humildemente vengo proponiendo desde hace 30 años en América Latina en gerencia social. Se supone que yo soy el padre de la gerencia social, que es como manejar los programas sociales al servicio de los pobres, sin clientelismo, sin corrupción, con máxima efectividad. El programa significa que se está entregando una tarjeta para retirar el dinero de un banco y no hay un intermediario”.
Sobre el decreto presidencial analizó que “cualquier niño pobre que reúne los requisitos que fija el decreto que creó el programa tiene el derecho para demandar al Estado y seguro que la Corte Suprema de Justicia le dará la razón. Hay tres millones y medio de niños que en el corto tiempo están siendo atendidos. En este sentido es que el funcionario público argentino debe sentirse orgulloso porque en un tiempo muy corto logró poner en funcionamiento un programa tan complejo”, resaltó.
“Un resultado inmediato del programa es que como el programa fija que los chicos tienen que estar en la escuela y los padres tienen que garantizar eso y vacunarlos y demás de inmediato hubo una inscripción de niños que estaban fuera de la escuela de varios centenares de miles de niños. Hubo un repunte en las matrículas escolares muy importantes. Pero todo lo que se haga no significa que se haya solucionado el problema”, destacó.
Por ello es que Kliksberg advirtió: “Por eso es que una y otra vez debo decir que hay que tener cuidado con los triunfalismos en política social. Cada pobre que haya significa que no estamos bien y todavía en América Latina estamos bastante mal porque una de cada tres personas es pobre. Y en Argentina tenemos para avanzar. Por ejemplo muy importante es que el programa está previsto que llegue a cinco millones de niños pobres y la dificultad significativa ahora no es de voluntad política que ha sido total ni de recursos financieros ni de capacidad gerencial sino que a muchos niños pobres no tenemos cómo llegarles, porque pertenecen a familias totalmente desarticuladas y no están los padres para reclamar sus derechos”.
En materia de tareas pendientes, el gurú de la Responsabilidad Social Empresaria, manifestó que “es un esfuerzo que hay que hacerlo entre todos para lograr llegar a estos niños que se han quedado al margen del margen. El programa además tiene una característica central. Yo vengo de publicar 50 libros en todos los gobiernos que asesoro y digo que esto no es asistencia. Esto no es caridad ni hacerles un favor a los pobres. Esto es reintegrar derechos violados a los ciudadanos. Esta pobreza que es una violación feroz de derechos y este programa dice eso en su decreto. Por eso lo apoyo, absoluta y totalmente”.


