Presenta:

Presunto abuso sexual: el Arzobispado mantiene el silencio público

Su vocero admitió que las máximas autoridades están notificadas, pero dijo que sólo hablarán ante la Justicia. Se trata de la denuncia de un joven quien aseguró fue abusado cuando era menor. Deberán declarar como testigos, Arancibia y al obispo auxiliar, además de otros seis sacerdotes.
234821.jpg
Un escándalo por un supuesto abuso sexual envuelve a la Iglesia mendocina. Es que por una denuncia contra un cura fueron citados como testigos monseñor José María Arancibia y el obispo auxiliar, Sergio Buenanueva, además de otros seis curas. Las máximas autoridades del Arzobispado ya fueron notificadas pero desde esta sede eclesiástica no quisieron hacer ningún tipo de declaración.

El caso data de 1998. En aquel año, Iván que era menor de edad, dijo que fue abusado sexualmente por el párroco de San Martín. Por esta razón, el sacerdote fue removido de esa parroquia y trasladado al Gran Mendoza, pero ahora no se sabe dónde está y deberán rastrearlo o pedirle a la Iglesia de Mendoza que exprese cuál es su paradero (Ver Notas Relacionadas).

La instrucción por esta causa está iniciada y las máximas autoridades del Arzobispado de Mendoza fueron citados como testigos.

MDZ
intentó este lunes contactara a Arancibia o Buenanueva. Fue en vano. Desde la sede ubicada en Catamarca y San Juan manifestaron que ambos están de viaje.

Sin embargo, el vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedictis, confirmó que ambos prelados están al tanto que deberán prestar declaración como testigos. De todos modos, no se pronunció sobre la denuncia por abuso sexual que pesa sobre quien fuera el párroco de San Martín.

De Benedectis primero confirmó que el obispo y el obispo auxiliar ya fueron citados. No obstante, al consultarle sobre la magnitud del escándalo la Iglesia local, respondió: “Hay un proceso judicial en trámite, por lo tanto no habrá declaraciones públicas”.

Ante un caso de esta envergadura, en el que el mismo José María Arancibia deberá declarar, el vocero se limitó a decir, esquivamente: “Valoramos las citaciones y nos ponemos a disposición de la Justicia. Lo que haya que decir se dirá en sede judicial”.

De Benedectis no pronunció más palabras que esas, tal vez para no comprometer al acusado o para eludir elegantemente la responsabilidad que pueda tener la curia mendocina.