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Niños bajo el cuidado de curas del Verbo Encarnado: un paseo por el recinto de castigos

El Hogar San Juan Bosco de San Rafael se creó con el fin de ayudar a aquellos menores que quedan desamparados o bien, que sus familias no puedan contener, motivo por el cual la DINAF deriva a algunos chicos. Sin embargo, se denuncian castigos que no irían de la mano con lo que pregonan los religiosos del recinto.
En el hogar hay más de 33 chicos.
En el hogar hay más de 33 chicos.

Más de 33 chicos conviven los 365 días del año con los sacerdotes de la Congregación del "Verbo Encarnado" en el hogar "San Juan Bosco" de San Rafael. Estos chicos comen, duermen, estudian y trabajan dentro del Hogar bajo la supervisión y el cuidado de los religiosos que los ayudan en las tareas diarias.

El Hogar se creó con el fin de "ayudar" a aquellos menores que quedan desamparados o bien, que sus familias no puedan contener, motivo por el cual la DINAF deriva a algunos de esos chicos para que los religiosos, autodenominados "patronos",  intenten reinsertarlos en la sociedad.

Según el padre Oscar, uno de los religiosos del recinto, "aquí vienen chicos que tienen familias quebradas, con falta de contención y nosotros intentamos darles lo mejor que tenemos, nuestra dedicación y el amor por el Señor".

Sin embargo, también hay algunas denuncias de castigos que no serían consecuentes con la labor que realizan los religiosos, lo que es desmentido por los encargados del recinto.

Funcionamiento

En el Hogar se interrelacionan menores de 10 años con jóvenes de hasta 18, muchos de estos últimos son colaboradores que trabajan para el Hogar que viven dentro del mismo. Los chicos asisten a la escuela primaria Isabel La Católica y el secundario lo realizan el Bachillerato Alfredo Bufano. Todas las mañanas de levantan a las 6:20 y se acuestan a las 22:30.

Durante el día concurren al colegio, luego almuerzan, duermen la siesta y por la tarde estudian. En el Hogar no pueden ver televisión ni acceder a Internet, salvo por algún trabajo especial y siempre en compañía de un sacerdote. Para los curas la televisión "es parte de un mundo contaminado y estos chicos son muy vulnerables, preferimos que gasten su tiempo haciendo deportes o estudiando".

Sin embargo, no todo son rosas para los chicos porque el régimen disciplinario en ciertas ocasiones es muy severo a fin de poder establecer las normas de convivencia que se necesitan dentro del establecimientos. Una fuente allegada al Hogar indicó a Mediamza.com que había comprobado que los chicos eran sometidos a ayunos obligatorios cuando la falta era grave. "Los chicos son obligados a ayunar y los hacen sentar en la misma mesa en la que comen sus compañeros, pero los castigados no pueden comer, deben mirar como los otros comen", indicó la fuente.

Mediamza.com consultó a los sacerdotes entrevistados sobre esta situación. El padre Oscar señaló que "desconocía ese tipo de sanciones" y agregó que "la idea es prevenir y no reprimir ya que ese tipo de acciones no se contemplaban en el espíritu de San Juan Bosco".

Asimismo el cura reconoció que existen sanciones y que las mismas se corresponden con la gravedad de la travesura o del acto de indisciplina. En ese sentido dijo que "a los chicos se les trata de marcar los límites para que los conozcan, porque son edades difíciles por eso cuando ocurre algún hecho que altera el orden, se lo castiga como cualquier padre lo hace con su hijo, se le quitan horas de recreación y se le exige mayor estudio o en verano no le permitimos el uso de la pileta".

El padre Martín, otro religioso del recinto, coincidió con su colega y manifestó que "estos chicos son como cualquier niño, cometen travesuras, se enojan, te desafían y tratan de ver cómo te pueden manejar por eso tratamos de ser estrictos en el tema de la disciplina, pero eso no incluye el ayuno como penitencia".

Al respecto el padre Oscar comentó que "en muchas ocasiones los chicos al recibir una sanción se niegan a comer como un acto de rebeldía, quizás la fuente que expresó que eso era un castigo se confundió o entendió mal".



Enseñanzas

Desde el Hogar intentan darle a los chicos "la mano" que nunca tuvieron, los llevan al colegio todas las mañanas y por las tardes los incentivan a estudiar o a trabajar. Ese trabajo consiste en ayudar al mantenimiento del establecimiento o bien en las tareas domésticas que se requieren en la Institución. Los chicos durante la época de cosecha trabajan en la huerta y son recompensados por la propia Congregación, que se nutre de las frutas que luego venderán en el mercado. Con estos ingresos el chico adquiere según el padre Martín, "el valor del trabajo y el sustento".

Pero lo más importante según este religioso es el estudio y poder transmitir las enseñanzas de San Juan Bosco que se basan en tres pilares: la razón, el amor y la religión. Al respecto el padre Oscar señala que "los chicos no están obligados a ir a Misa, pero nosotros los incentivamos para que concurran y comulguen con nuestro Señor Jesucristo". Esto según el sacerdote Martín es "parte de la terapia que los chicos necesitan , que sepan  que hay un Dios que los ama".

El hogar no recibe aportes del Estado

Esta obra se sustenta con aportes de la congregación y de algunos actores de la comunidad que efectúan donaciones para brindarle a los chicos un buen pasar. Los sacerdotes reconocieron que desde la DINAF no hay aportes materiales a pesar de que ese organismo deriva niños al establecimiento. "Ellos -por los trabajadores sociales- sólo se acercan para evaluar el proceso de los chicos, se entrevistan con ellos y con nosotros para descartar cualquier tipo de inconveniente", expresaron los sacerdotes.

Desde el Obispado tampoco se ofrece ayuda porque el Hogar no forma parte de la órbita de la Curia aunque el Padre Oscar reconoció que "Monseñor Eduardo María Taussig visitó el establecimiento y brindó su bendición".

Esta obra según los religiosos "es parte de su misión en la tierra, ayudar a quienes más lo necesitan y acercarlos a Dios para que los proteja y los guíe en el camino de la vida".

El Hogar tiene deficiencias de infraestructura y se necesitan de muchas manos para su manutención, un esfuerzo que día a día realizan los chicos junto a los sacerdotes por eso llama la atención la ausencia del Estado.

Fuente Mediamza.com