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Amenazó prenderse fuego en el municipio de Godoy Cruz si no le daban una casa
Se trata de un hombre de 34 años que vive con su esposa y seis hijos en el barrio La Gloria. En la oficina de Desarrollo Social de la comuna se volcó encima un bidón con nafta porque le dieron una respuesta negativa. El director del área, Gabriel Mendoza, sacó al personal del lugar cuando el hombre derramó el líquido en su cuerpo y dijo que se iba a incendiar.
Una muy compleja situación se vivió en la mañana de este martes en Dirección de Desarrollo Social de la Municipalidad de Godoy Cruz. Allí un hombre fue a pedir una vivienda o un terreno pero como lo rechazaron, sacó un bidón, se roció con nafa y dijo que se prendería fuego si no le daban una respuesta favorable a su reclamo.
José Luis Arenas, de 34 años, vive con su esposa y seis hijos, desde 1 hasta los 14 años, en una casa del barrio La Gloria. Trabaja como obrero de la construcción, tiene empleo fijo, y su pareja cobra la asignación universal por cada uno de sus hijos.
Esta familia alquila una casita en esa barriada pero el hombre llegó a una instancia límite: se hartó de los robos. O al menos con ese argumento fue a pedir una vivienda a Desarrollo Social de Godoy Cruz.
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Las oficinas de esta dirección están ubicadas en calle Perito Moreno 283. Ingresó allí alrededor de las 11. Le explicó cual era su pedido a una funcionaria y exigió ver al titular del área, Gabriel Mendoza.
Éste le respondió que la comuna no tiene viviendas para entregar ni terrenos, porque su intención era construir. Le dijo que sólo le podían subsidiar dos o tres meses de alquiler de una vivienda para que pueda mudarse y así evitar los gastos propios de los cambios de casa.
Después de escuchar a Mendoza, Arenas se retiró sin exaltarse ni siquiera se lo veía molesto; saludó amablemente y se fue hacia la vereda, contaron otros empleados municipales que estaban en esa dependencia.
Pero a los dos minutos, el hombre regresó a la oficina del director, se ubicó al lado de la funcionaria que lo había recibido inicialmente y cerca de Gabriel Mendoza. Allí sacó el bidón y se lo dio vuelta encima. Era nafta y amenazó con prenderse fuego si no le daban una respuesta favorable a su pedido.
Sacó un encendedor, contó Gabriel Mendoza, pero no le funcionó porque se le había mojado con el combustible. El director del área salió de la oficina y ayudó a salir a dos empleadas que estaban con él. Luego.
Otro empleado, que conocía a Arenas, entró a la oficina y le insistió para que no cumpliera con su amenaza. En tanto, la funcionaria que lo había recibido llamó después al 911. Llegaron a esa dirección comunal policías, bomberos, una ambulancia y el personal judicial de la Oficina Fiscal Nº 3.
El hombre se tranquilizó y lo llevaron a la sede judicial donde le tomaron declaración pero no fue acusado de ningún delito, puesto que no lo cometió tampoco.
El fiscal Horacio Cadile, que se presentó en Desarrollo Social y habló con Arenas, solicitó que sea curado en el hospital debido a que el combustible le había irritado los ojos y quedo la piel en algunas zonas de su cuerpo.
Se desconoce qué asistencia social, desde el municipio, y judicial, desde el Juzgado de Familia, le darán a José Luis Arenas y su familia. Porque ya no quieren vivir más en un barrio donde ocurren muchos robos, ellos también son víctimas y tal como demuestran las intenciones del hombre de esta mañana, su estado anímico está alterado.
Después de escuchar a Mendoza, Arenas se retiró sin exaltarse ni siquiera se lo veía molesto; saludó amablemente y se fue hacia la vereda, contaron otros empleados municipales que estaban en esa dependencia.
Pero a los dos minutos, el hombre regresó a la oficina del director, se ubicó al lado de la funcionaria que lo había recibido inicialmente y cerca de Gabriel Mendoza. Allí sacó el bidón y se lo dio vuelta encima. Era nafta y amenazó con prenderse fuego si no le daban una respuesta favorable a su pedido.
Sacó un encendedor, contó Gabriel Mendoza, pero no le funcionó porque se le había mojado con el combustible. El director del área salió de la oficina y ayudó a salir a dos empleadas que estaban con él. Luego.
Otro empleado, que conocía a Arenas, entró a la oficina y le insistió para que no cumpliera con su amenaza. En tanto, la funcionaria que lo había recibido llamó después al 911. Llegaron a esa dirección comunal policías, bomberos, una ambulancia y el personal judicial de la Oficina Fiscal Nº 3.
El hombre se tranquilizó y lo llevaron a la sede judicial donde le tomaron declaración pero no fue acusado de ningún delito, puesto que no lo cometió tampoco.
El fiscal Horacio Cadile, que se presentó en Desarrollo Social y habló con Arenas, solicitó que sea curado en el hospital debido a que el combustible le había irritado los ojos y quedo la piel en algunas zonas de su cuerpo.
Se desconoce qué asistencia social, desde el municipio, y judicial, desde el Juzgado de Familia, le darán a José Luis Arenas y su familia. Porque ya no quieren vivir más en un barrio donde ocurren muchos robos, ellos también son víctimas y tal como demuestran las intenciones del hombre de esta mañana, su estado anímico está alterado.