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Día de la mujer
Voy a aprovechar para dejar mis pechos en libertad, sin nada que los sostengan. Mis pechos que fueron tantas veces amados, sin ataduras, que dieron alimento y calor y contención a mis niños.
Voy a pedir por todas aquellas vaginas del mundo que fueron mutiladas, abusadas, maltratadas. Por las que parieron hijos de violaciones. Y continuaron viviendo. Y siguieron, a pesar de todo, abriéndose al amor.
Saludaré a todas mis amigas que sacan sus ovarios a la calle y luchan para que a igual trabajo, igual paga; para que hayan jardines maternales en los lugares de trabajo; buena educación sexual en las escuelas; para que tengamos los mismos derechos laborales, culturales, políticos, que el hombre.
¿Es una discriminación que haya un día de la mujer?.
Yo respondo que sí.
¿Es una discriminación que haya cupo femenino en las listas partidarias en los cargos electivos?
Yo respondo que sí.
No hay día del hombre. Porque los hombres no necesitaron buscar excusas para que se los reivindicara, se los tuviese en cuenta. Teniendo fisiología masculina fue suficiente para poder ejercer el poder. Fueron los artífices de matrimonios en donde las mujeres, sin ninguna otra posibilidad civil, criaron hijos que irían a transmitir el modelo de generación tras generación: el hombre proveedor, la mujer en la casa con sus hijos.
A lo largo de la eternidad estas discriminaciones van a desaparecer. Como desaparecieron los ómnibus para blancos y para negros. Las playas para mujeres y otras para varones.
El universo se encargará de volver a la naturaleza: somos complementarios, nos necesitamos y los roles que cada uno cumple tienen alternancia según la época de la vida.
Cuando hablamos de “los hombres” nos decían que eso incluye a las mujeres y a los varones. Y es mentira.
No es lo mismo dos niños que una niña y un niño. Tienen psicología, fisiología, apetencias diferentes, y si bien la niña no debe parecerse al niño para tener un lugar en la sociedad, tampoco es justo que en el 2011 se le den escobitas, jueguitos de té, muñecas para entretenerse, mientras que al niño se le regalan autos, juegos para armar y desarmar, naves espaciales, y se considere “raro” que el niño juegue con una cocina (cuando la realidad indica que sí o sí va a tener que aprender a cocinar).
Llegará el momento en que los juegos, el estudio, la inclinación religiosa, el matrimonio, la maternidad sean una elección. Y entonces seguramente la sociedad estará en encaminada hacia una justicia y una igualdad en donde nos enseñarán a hacernos dueños de nuestros actos, con todo lo que ello conlleva. Que cada uno sea responsable de sus decisiones no destruye la trama social, al contrario, la fortalece.
Bajo esa mirada de género, inicié una investigación en mi área, que es la comunicación social, sobre la historia de la mujer mendocina en el periodismo. La UNC lo publicó recientemente bajo el título “Mendocinas crónicas- Historia de la mujer en la comunicación de Mendoza 1810-2010”.
Esas mujeres no solo fueron discriminadas, se les dieron los peores trabajos, se les pagó siempre menos, se tuvieron que masculinizar para subsistir sino que las primeras periodistas durante añares tuvieron que firmar sus notas con pseudónimo .
Las privado era para la mujer. Lo público para el hombre (será por eso que una mujer pública quiere decir que es una puta y un hombre público un señor con vida social intensa).
Por eso además de dejar hoy mis pechos y mi alma sin sostenes externos, de saludar a mis amigas que no tienen los ovarios de adorno, homenajear a las ultrajadas y a las vaginas maltratadas, quiero dejar sentado un humilde homenaje a tantas pioneras de la comunicación mendocina, anónimas en casi el 99% que abrieron un largo camino para que hoy yo pueda estar escribiendo esta columna, si necesidad de pedirle autorización a ningún varón y sin necesidad tampoco de usar otras palabras para ocultar mi identidad femenina.
*La autora de esta nota es Periodista mendocina.
Yo respondo que sí.
No hay día del hombre. Porque los hombres no necesitaron buscar excusas para que se los reivindicara, se los tuviese en cuenta. Teniendo fisiología masculina fue suficiente para poder ejercer el poder. Fueron los artífices de matrimonios en donde las mujeres, sin ninguna otra posibilidad civil, criaron hijos que irían a transmitir el modelo de generación tras generación: el hombre proveedor, la mujer en la casa con sus hijos.
A lo largo de la eternidad estas discriminaciones van a desaparecer. Como desaparecieron los ómnibus para blancos y para negros. Las playas para mujeres y otras para varones.
El universo se encargará de volver a la naturaleza: somos complementarios, nos necesitamos y los roles que cada uno cumple tienen alternancia según la época de la vida.
Cuando hablamos de “los hombres” nos decían que eso incluye a las mujeres y a los varones. Y es mentira.
No es lo mismo dos niños que una niña y un niño. Tienen psicología, fisiología, apetencias diferentes, y si bien la niña no debe parecerse al niño para tener un lugar en la sociedad, tampoco es justo que en el 2011 se le den escobitas, jueguitos de té, muñecas para entretenerse, mientras que al niño se le regalan autos, juegos para armar y desarmar, naves espaciales, y se considere “raro” que el niño juegue con una cocina (cuando la realidad indica que sí o sí va a tener que aprender a cocinar).
Llegará el momento en que los juegos, el estudio, la inclinación religiosa, el matrimonio, la maternidad sean una elección. Y entonces seguramente la sociedad estará en encaminada hacia una justicia y una igualdad en donde nos enseñarán a hacernos dueños de nuestros actos, con todo lo que ello conlleva. Que cada uno sea responsable de sus decisiones no destruye la trama social, al contrario, la fortalece.
Bajo esa mirada de género, inicié una investigación en mi área, que es la comunicación social, sobre la historia de la mujer mendocina en el periodismo. La UNC lo publicó recientemente bajo el título “Mendocinas crónicas- Historia de la mujer en la comunicación de Mendoza 1810-2010”.
Esas mujeres no solo fueron discriminadas, se les dieron los peores trabajos, se les pagó siempre menos, se tuvieron que masculinizar para subsistir sino que las primeras periodistas durante añares tuvieron que firmar sus notas con pseudónimo .
Las privado era para la mujer. Lo público para el hombre (será por eso que una mujer pública quiere decir que es una puta y un hombre público un señor con vida social intensa).
Por eso además de dejar hoy mis pechos y mi alma sin sostenes externos, de saludar a mis amigas que no tienen los ovarios de adorno, homenajear a las ultrajadas y a las vaginas maltratadas, quiero dejar sentado un humilde homenaje a tantas pioneras de la comunicación mendocina, anónimas en casi el 99% que abrieron un largo camino para que hoy yo pueda estar escribiendo esta columna, si necesidad de pedirle autorización a ningún varón y sin necesidad tampoco de usar otras palabras para ocultar mi identidad femenina.
*La autora de esta nota es Periodista mendocina.