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Que se maten en el palco

Por fin esto acabó. La parafernalia y las uvas, el melón y los caballos. No le conozco la cara a ninguna de las reinas que perdieron, sólo recuerdo el lomo infernal de la Reina de Miranda. Y me di cuenta que una hembra de ese calibre nunca será reina.

Como la Fiesta de la Vendimia me tiene harto ni se me ocurrió sintonizar los canales locales ni prender la radio. La verdad es que la pasé bien así, aislado por completo de ese opio de fin de semana. Ni Vía Blanca ni Carrusel, ni Acto Central. Preferí  revisitar “La batalla de Argelia” (1965) de Gillo Pontecorvo y mirar fútbol después. Y los que me acompañaron en estas lides saben de qué les hablo porque un Ñuls 3 Huracán 3, y pegadito Racing 4 Olimpo 3, luego de ir ganando 4 a 0 el equipo de Russo, fue sublime y me podrán entender.

De fondo escuché la pirotecnia que celebraba la fiesta, pero yo, tirado en un colchón frente a TVR con una botella helada de soda y los puchos a mi diestra, estaba más que cómodo. Es más, me topé con el triunfo de la Reina del Alfredo Cornejo el domingo por la mañana cuando abrí la compu para leer los diarios acompañándome de unos buenos mates.

Por fin esto acabó. La parafernalia y las uvas, el melón y los caballos. No le conozco la cara a ninguna de las reinas que perdieron, sólo recuerdo el lomo infernal de la Reina de Miranda. Y me di cuenta que una hembra de ese calibre nunca será reina, como no lo fueron las otras que se pusieron en bolas en anteriores vendimias. Las que ganan solo te muestran los ojos. Si parece que viviéramos en un país musulmán fundamentalista, donde las minas que muestran las presas van a parar a la parrilla.

Pero igual no me calienta. Por mí que se caguen a trompadas en el escrutinio a ver quién es la más guapa y que los intendentes se tiren las sillas por la cabeza defendiendo a la representante de su departamento. Como en el parlamento coreano cuando los diputados arman una bola de trompadas para aprobar un dictamen. Me ne frega. Las luces, los cerros, la música en vivo o la música muerta. La Virgen de la Carrodilla y los viñedos extranjeros, los ambientalistas antimineros, el cianuro y la mar en coche. Se pueden ir todos bien a la mierda.

Si la fiesta representa la identidad de los mendocinos pues que naufrague el barco y que se salve el que la tenga más larga y pueda revolearla para atarse a un Pino Solanas del Cerro de la Gloria. El zapping me dio un alegrón porque en el canal público pasaban el Carnaval de Gualeguaychú y en otro la repetición de la Fiesta del Sol de los sanjuaninos. Me salvé. De los tiros de los franceses en la Batalla de Argelia y de la pirotecnia que escupían los cerros. Están todos hechos mierda ahora. Y yo, tomándome unos verdes.