Mara para mirar
Me atrae pasear por los extremos pero nunca me siento cómoda en uno. Machistas, feministas. Izquierda o derecha. En verdad, ninguno te deja ver el horizonte. |
|
Él la mirará en el altar deseando que no cambie nunca, ella hará lo mismo deseando que cambie pronto. A ninguno de los dos se les cumplirá el deseo. Por lo que es posible que tantos divorcios surjan indefectiblemente del engaño. Pero de ese engaño que nos hacemos a nosotros mismos. |
|
|
|
Mi amigo cumplió 40 y confesó. Me confiesa otra vez que lejos de sentirse más grande se sacó 20 años de encima. Al otro día no paró de llorar por no haberse atrevido antes. Yo pensé en las veces que lamenté lo del tiempo perdido. ¿Cómo si existieran señales en la vida para ahorrarlo? Creo que, inevitablemente, uno cambia hacia afuera cuando ya cambió desde adentro. Y posiblemente sea uno también quien se entere de esto junto con los demás. |
|
Nos criaron haciéndonos creer que debíamos ser una dama en la sala, una cocinera en la cocina y una prostituta en la habitación. ¿Y si cruzamos los roles y los lugares? |
|
Por supuesto que comprendo a los hombres machistas, la mayoría son adoctrinados todas las noches por sus propias mujeres que piensan que así se aseguran su condición de tal. |
|
Después de la amnesia post fiesta electrónica extrañé la actitud de otros tiempos. Lamenté que no hubiera más alternativas en Mendoza para nosotras. Lamenté ,también, la queja constante. |
|
Sé que algún periodista critica duramente los puntos suspensivos. Me tranquiliza saber que en unos años los adorará… |
|
No me sorprende que el macho retrógrado continúe por aquí, sí que las mujeres inteligentes no se hayan acercado a darle un poco de pelea. |
|
La vida tiene un punto cumbre, cronológicamente incalculable donde el alma se aquieta, las ideas se ordenan y las posturas se fortalecen. No importa cuantos amigos se pierdan o cuantos enemigos se ganen, tampoco amedrenta la posible soledad. Un huracán interiror no pronosticable arrasará también con aquellos que intenten devorarnos por ya no ser los mismos. |

