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¡Qué Obama devuelva el Nobel de la Paz!

Toda vez que este hombre, que actúa de negro, y según sus palabras respecto de la situación en Libia “se terminó la paz-ciencia”, y decide junto a sus aliados europeos atacar Libia, debería considerárselo candidato al “Nobel de la guerra 2011”.

No se entiende, para nada es claro esto del Nobel de la Paz. ¿Qué se supone? Que el premio Nobel de la Paz se le entrega a la persona que no solo haya demostrado con sus actos y sus ideas su lucha por la paz en el mundo o en una región, sino además que, no bien entregado el mismo, tal persona siga en la misma línea después de recibirlo.

Más allá de las especulaciones políticas en torno a los premios de tal envergadura que la academia sueca otorga, lo cierto es que a quien se le designe como  destinatario de tal símbolo, sea al menos incuestionable. Y, por sentido común, quien hoy detenta esa  premiación, el presidente de EE.UU. Barak Obama, no merece siquiera mantenerlo.

Toda vez que este hombre, que actúa de negro, y según sus palabras respecto de la situación en Libia “se terminó la paz-ciencia”, y decide junto a sus aliados europeos atacar Libia, debería considerárselo candidato al “Nobel de la guerra 2011”. Si Khadafi es un autoritario y oprime a su pueblo no se me ocurre que es una buena idea erigirse en pacificadores del mundo y salir a invadir por aire, tierra y mar a quien no se acomode a los principios civilizadores más bárbaros que se hayan conocido en los últimos tiempos.

Que sea negro no le da legitimidad para atacar a un país. Por el contrario. Su raza debería sentirse avergonzada por un presidente del mismo color. Los franceses siempre fueron colonialistas y Sarkozy no duda en continuar el motor de la historia de los países poderosos, hechos grandes, a costa de genocidios y saqueo. Inglaterra igual, está en sus genes. Y EEUU, el líder mundial en invasiones del siglo XX sigue su mandato de sembrar democracia con bombas.
La diferencia escandalosa hoy es que lo hace encabezado por un presidente negro que sospechosamente ostenta el Nobel de la Paz en el mundo.  Un pacifista no se cansará nunca en utilizar vías diplomáticas para evitar un ataque militar. Un pacifista con el Nobel de la Paz jamás perdería la paz-ciencia.

Entonces, es aquí que Obama no se diferencia de sus antecesores como Bush padre e hijo, o de Ronald Reagan. La industria militar norteamericana necesita al menos cada dos años descargar la batería para nutrir el complejo que representa la mayor parte del gasto presupuestario en el decadente país del norte.