Gracias al Gobierno por la fiesta
El escritor, docente y editor Dionisio Salas Astorga nos deja este texto sobre la suspensión de la Fiesta de la Vendimia, hecho que vivió en carne propia junto a su familia, en el teatro griego Frank Romero Day.
Quiero agradecer públicamente a nuestros gobernantes, no imagino si quiera un momento qué hubiera pasado si permitían que un grupo de artistas (subversivos en realidad) impedían a que se realizara nuestra Fiesta de la Vendimia. No quiero ni imaginar si nuestro Gobierno no hubiera tenido la capacidad de mando, la lucidez, el poder que demostró frente a la amenaza artera de estos delincuentes que por migajas intentaron mancillar uno de los mayores orgullos de nuestra identidad y tradición mendocina.
Por suerte, quienes nos representan, a quienes elegimos para que en estas horas de traición o locura fueran capaces de disuadir a los enemigos, cumplieron a cabalidad que ese mandato y el poder que les hemos transmitido. Ellos pusieron término feliz a lo que hubiera sido una desgracia para nuestra cultura y economía, ellos, ante la adversidad y la desventaja, supieron ceder, negociar, pactar una solución que evitara la crisis definitiva; ellos, profesionales, idóneos, entendieron que ante el peligro se pacta, ante la posibilidad terrible de la muerte, se da espacio al homicida, que por el bien de la mayoría, cualquier caprichoso de unos pocos puede ser contemplado. Felicitaciones.
Ahora bien, pasada la amenaza en el que nuestra tradición más pura y familiar estuvo en peligro, el gobierno, sus funcionarios, no deben quedarse satisfechos. Ahora es el momento de ajustar las cuentas, ahora es cuando esa caterva de marginales y apátridas debe ser castigada con todos los recursos (los permita o no la ley convencional), ahora es cuando debe venir el justo castigo, el ojo por ojo: Señores representantes del pueblo de la Provincia, no permitan que estos individuos vuelvan a subir a un escenario, no 3 ni 10 años de castigo: para siempre.
Que los cantantes no vuelvan a emitir sonido, que los bailarines no pisen otra tarima, que los malabaristas sean recluidos en sus hogares y sus hogares –porque las manzanas podridas, lo dice la biblia, pudren a las otras- sean erradicados de la provincia hacia otras más tolerantes con el delito y o el pecado. La maldad tiene muchos rostros y siempre parece estar de fiesta, esta vez la detuvimos a tiempo, esta vez brilló por sobre la mezquindad, el individualismo y la demagogia la fuerza de un gobierno comprometido con su pueblo. Gracias por permitirnos disfrutar de nuestra fiesta mayor, gracias por iluminar con vuestra entereza moral e inteligencia durante tres noches las gradas del Frank Romero Day.


