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¿Por qué la policía desperdicia sus propias chances de reconciliarse con la sociedad?


La postal que dejó lo ocurrido anteayer en el barrio Escorihuela, amerita un análisis profundo respecto del accionar de la policía en ese mismo incidente. Se trata de la caótica situación que tocó vivir este martes a los vecinos de ese lugar, luego de que la inclemencia del clima los dejara virtualmente sin vivienda.

En los videos que fueron publicados en la nota de marras, puede verse cabalmente el comportamiento de la policía, ostentando una arrogancia que abruma y confrontando con vecinos que se ven alterados por la cruda realidad que les ha tocado en suerte.

Lejos de mostrarse dialoguistas, los uniformados han mostrado una actitud casi coactiva que enfureció aún más a un grupo de personas que ya estaban de por sí alteradas.

¿Cómo puede la policía después quejarse de la paupérrima imagen que la sociedad tiene de sus integrantes?

El uso y abuso de la fuerza por parte de los agentes policiales es el síntoma más cabal de su propio fracaso ante la necesidad de otros métodos de contacto con la sociedad. Pareciera que “diálogo” fuera una mala palabra para estos y, mal que les pese, es lo que hoy más se necesita para llegar a un acuerdo social con los sectores más humildes.

¿Sabrán estos policías vernáculos que las armas que les han dado precisan de una particular responsabilidad en su utilización? Pareciera que no. Baste ver el referido video para darse cuenta del abuso que se hace de ese elemento de trabajo.

En fin, la policía tiene todas las oportunidades de hacer las cosas bien, pero no lo hace. ¿Será acaso como la conocida historia de la rana y el escorpión, donde la naturaleza puede más que la cordura?