Encontraron en Chile ropa de Roberto Soto manchada con sangre el día que murió
Un grupo de chicos argentinos encontró en Reñaca prendas que pertenecían al joven fallecido en enero pasado y se las llevaron a sus padres. Ellos no conocían a Roberto y fue una amiga en común la que interpretó que esa ropa podría ser de él. Por otro lado, el Gobierno de Mendoza presentó un escrito en la Cancillería para que accione sobre el Estado chileno para que la investigación sea a fondo.
El caso Roberto Soto (22) continúa sumando dudas. Desde aquella versión oficial chilena que indicaba que el chico se suicidó arrojándose a un tren las cosas han cambiado. Sus padres siempre dudaron de la hipótesis que les dieron en Chile y luego fueron viendo que había situaciones que no cerraban.
Apareció un mensaje de una lectora en un diario online de ese país y se desató un escándalo. Ese comentario de la forista decía que había visto a tres efectivos de la PDI golpear a un muchacho argentino y luego llevárselo en una camioneta. Esto obligó al Consulado Argentino actuar, algo que no había hecho en su momento, y a las autoridades judiciales y policiales chilenas salir a dar explicaciones.
Ahora apareció una nueva prueba que pone aún más dudas sobre cómo murió Roberto en sus vacaciones. Un grupo de chicos argentinos que fue a vacacionar a Chile encontró su ropa con sangre. Pero ese hallazgo fue totalmente casual.
Roberto fue visto por última vez en un McDonalds el 20 de enero alrededor de las 4; está registrado por las cámaras de seguridad del local. Luego, tres días después, la PDI les dijo a sus padres que su hijo se había arrojado a un tren.
Durante esos días las autoridades chilenas nunca se dieron cuenta que tenían un cadáver en la morgue de un joven y según Sandra y Roberto, padres del joven mendocino, ellos escucharon hablar a los carabineros, ese día 20, de un indigente de entre 35 a años que se suicidó.
Luego aparecieron más dudas para los progenitores. La ropa que le devolvieron no era de su hijo y el cuerpo presentaba lesiones leves, no propias de alguien que lo atropella un metro.
Cuando todas estas dudas fueron publicadas por MDZ y tomadas por otros medios provinciales, nacionales y chilenos, una joven mendocina recordó que un grupo de amigos de ellas había encontrado ropa en Reñaca.
Ella conocía a Roberto y a ese grupo de ocho chicos mendocinos, quienes estuvieron de vacaciones en Reñaca con otros más de otras provincias. Esta joven a uno de sus amigos en Facebook con una boina y recordó que Roberto tenía una similar.
Llamó a su amigo y le preguntó de dónde habían sacado esa boina, éste le dijo que la había encontrado junto a otras prendas y una valija en sus vacaciones.
La situación fue así. Este grupo halló en la calle la valija con ropa y un morral. Como no sabían a quien le pertenecía se repartieron las prendas y ante el llamado de esta chica se pusieron en contacto con los padres del Roberto y le llevaron las prendas que tenían, no todas porque otras se las quedaron chicos de otras provincias que de todos modos ya fueron avisados.
La sorpresa cuando llegaron a la casa de la familia Soto fue que esos dos buzos, un pantalón playero y un morral. Este último objeto manchado con sangre. Y para colmo, las prendas fueron encontradas ese mismo 20 de enero media hora después que Roberto dejó el McDonalds.
“Estos chicos contaron en mi casa que la valija estaba tirada en la calle, como si la hubiese tirado desde un auto”, dijo el padre del chico muerto en Chile. De inmediato él y su esposa se comunicaron con la fiscal especial Claudia Ríos, quien tomó la denuncia formal para enviarla a la Embajada, y la pusieron al tanto.
Personal policial de Delitos Complejos fue hasta la casa de los Soto y entrevistó a este grupo de chicos mendocinos que le devolvió la ropa de Roberto a sus padres y les dieron todos los detalles de cómo las hallaron. Estos buzos, el pantalón y el morral fueron secuestrados por la magistrada para que sean peritados.
Por otro lado, la fiscal chilena que investiga el caso encontró a la testigo que vio que los efectivos de la PDI golpeando a un muchacho y lo comentó en ese diario digital. La judicial se comunicó con los padres de Roberto para informarles qué había dicho esta testigo.
Ratificó todo lo que había escrito pero no pudo recordar con precisión qué día fue. Aseguró que a quien golpeaban los uniformados era a un argentino, porque escuchó que así lo mencionaron los agresores, pero no el día exacto.
Además de las sospechas que tienen los padres de Roberto sobre su muerte, el Gobierno provincial les ha dado crédito. Se reunieron con el Ministro de Gobierno, Mario Adaro, y la directora de Recursos Humanos, María José Ubaldini, por los funcionarios habían ofrecido ayudarlos.
“Presenté este miércoles un escrito en la Cancillería para que intervengan directamente con sus pares en Chile para que se averigüe qué pasó con un mendocino que murió en Chile”, explicó Adaro a MDZ.
Por su lado Ubaldini se comunicó con los abogados chilenos denominados Querellantes Oficiales para que realicen la denuncia formal.
La funcionaria de DD.HH. de Mendoza podría viajar con Sandra y Roberto a Chile para agilizar la investigación y poder, de algún modo, presionar más y estar más cerca de los investigadores.
Esto significa que si las autoridades chilenas no pueden demostrar sin que queden sospechas que Roberto se suicidó, un conflicto diplomático estaría en puerta.
Luego aparecieron más dudas para los progenitores. La ropa que le devolvieron no era de su hijo y el cuerpo presentaba lesiones leves, no propias de alguien que lo atropella un metro.
Cuando todas estas dudas fueron publicadas por MDZ y tomadas por otros medios provinciales, nacionales y chilenos, una joven mendocina recordó que un grupo de amigos de ellas había encontrado ropa en Reñaca.
Ella conocía a Roberto y a ese grupo de ocho chicos mendocinos, quienes estuvieron de vacaciones en Reñaca con otros más de otras provincias. Esta joven a uno de sus amigos en Facebook con una boina y recordó que Roberto tenía una similar.
Llamó a su amigo y le preguntó de dónde habían sacado esa boina, éste le dijo que la había encontrado junto a otras prendas y una valija en sus vacaciones.
La situación fue así. Este grupo halló en la calle la valija con ropa y un morral. Como no sabían a quien le pertenecía se repartieron las prendas y ante el llamado de esta chica se pusieron en contacto con los padres del Roberto y le llevaron las prendas que tenían, no todas porque otras se las quedaron chicos de otras provincias que de todos modos ya fueron avisados.
La sorpresa cuando llegaron a la casa de la familia Soto fue que esos dos buzos, un pantalón playero y un morral. Este último objeto manchado con sangre. Y para colmo, las prendas fueron encontradas ese mismo 20 de enero media hora después que Roberto dejó el McDonalds.
“Estos chicos contaron en mi casa que la valija estaba tirada en la calle, como si la hubiese tirado desde un auto”, dijo el padre del chico muerto en Chile. De inmediato él y su esposa se comunicaron con la fiscal especial Claudia Ríos, quien tomó la denuncia formal para enviarla a la Embajada, y la pusieron al tanto.
Personal policial de Delitos Complejos fue hasta la casa de los Soto y entrevistó a este grupo de chicos mendocinos que le devolvió la ropa de Roberto a sus padres y les dieron todos los detalles de cómo las hallaron. Estos buzos, el pantalón y el morral fueron secuestrados por la magistrada para que sean peritados.
Por otro lado, la fiscal chilena que investiga el caso encontró a la testigo que vio que los efectivos de la PDI golpeando a un muchacho y lo comentó en ese diario digital. La judicial se comunicó con los padres de Roberto para informarles qué había dicho esta testigo.
Ratificó todo lo que había escrito pero no pudo recordar con precisión qué día fue. Aseguró que a quien golpeaban los uniformados era a un argentino, porque escuchó que así lo mencionaron los agresores, pero no el día exacto.
Además de las sospechas que tienen los padres de Roberto sobre su muerte, el Gobierno provincial les ha dado crédito. Se reunieron con el Ministro de Gobierno, Mario Adaro, y la directora de Recursos Humanos, María José Ubaldini, por los funcionarios habían ofrecido ayudarlos.
“Presenté este miércoles un escrito en la Cancillería para que intervengan directamente con sus pares en Chile para que se averigüe qué pasó con un mendocino que murió en Chile”, explicó Adaro a MDZ.
Por su lado Ubaldini se comunicó con los abogados chilenos denominados Querellantes Oficiales para que realicen la denuncia formal.
La funcionaria de DD.HH. de Mendoza podría viajar con Sandra y Roberto a Chile para agilizar la investigación y poder, de algún modo, presionar más y estar más cerca de los investigadores.
Esto significa que si las autoridades chilenas no pueden demostrar sin que queden sospechas que Roberto se suicidó, un conflicto diplomático estaría en puerta.


