Vergonzoso: investigan si una fiscal de menores se robó un celular en Palmares
La magistrada pertenece al fuero Penal de Menores y es muy cuestionada por sus pares. Ahora, además, es investigada por la Fiscalía Especial. La sospechosa habría actuado igual que "Pata" Villanueva en los años 80 ó Winona Ryder en 2001: ambas robaron elementos que podían comprar por su poder adquisitivo. El hurto fue detectado por las cámaras de seguridad. Silencio en el Poder Judicial.
En Mendoza se cometen delitos de todo tipo y conocer dónde sucedieron, quién fue el autor y cuál fue el botín es, generalmente, una tarea sencilla. Un hurto es casi una falta, un hecho menor. Pero una de estas violaciones a la ley generó un manto de silencio en el Poder Judicial de Mendoza casi sin precedentes.
No es para menos. A quien se ha denunciado es a una de sus hijas mimadas. Una fiscal Penal de Menores que prácticamente vive de licencia. Por ejemplo, en 2008 habría estado más de 220 días sin trabajar y el año siguiente más de 250. Las razones: una fractura de clavícula un año y el próximo de cóccix.
Valeria Ponce es el nombre de la protagonista de esta historia, la titular de la Primera Fiscalía Penal de Menores.
La magistrada está siendo investigada por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay por un hurto que podría avergonzar a cualquier trabajador, pero quizá muchos más a quien tiene un salario de unos $15.000 mensuales, o más.
Garay investiga a Ponce, pero aquel no quiso confirmarlo ni negarlo al ser consultado por MDZ. En esta oportunidad no hizo silencio por “tapar” una causa sino debido a la indecencia del probable hecho y porque aún no ha concluido su investigación.
El fiscal especial trata de averiguar qué ocurrió una tarde de diciembre en Palmares, de Godoy Cruz. Su colega Ponce caminó por el mall y se detuvo, según algunas fuentes, en un negocio de calzados frente al café Bonafide (foto).
Mientras en el patio de esta tradicional firma los clientes tomaban ricos tragos y cafés, en Petite Maison algunas mujeres se probaban zapatos. Una de ellas gritó repentinamente: “Me robaron el celular. Esa mujer que va ahí me robó el celular”. Y varios metros más adelante, casi ya perdida entre la gente, se iba la ladrona.
El teléfono fue robado a una clienta, de esto no hay dudas porque fue confirmado por personal de este negocio.
Se trata de un equipo de comunicación moderno que le gustó, al parecer, a otra clienta de la zapatería y esta mujer no sería cualquier “hija de vecino”.
La víctima puso la denuncia correspondiente y los encargados de seguridad de Palmares revisaron el registro fílmico de las cámaras instaladas en el mall. Esta prueba fue entregada a la Justicia como suele suceder con delitos que suceden en allí.
Cuando las autoridades judiciales vieron esta filmación casi se caen… sentados. Allí estaba una mujer muy parecida a la fiscal a la que siempre llaman cuando detienen a menores de edad y casi nunca los atiende: Valeria Ponce. Las características físicas eran muy similares y por esa razón se comunicaron con Delitos Complejos.
Siempre que se denuncia a un funcionario público debe investigarlo alguno de los fiscales especiales. La causa cayó en manos de Santiago Garay que, según fuentes cercanas a él, aún no ha imputado a Ponce debido a que pretende tener la certeza absoluta de que quien aparece en la filmación es su colega.
La cautela del magistrado no fue la misma que asumió la Procuración. Su titular, Rodolfo González, no tomó ninguna decisión (una suspensión, por ejemplo) contra la fiscal sospechada de un robo. Es importante recordar que Ponce ha acusado a chicos de hasta 18 años en muchas ocasiones por lo mismo que ahora se le endilga a ella.
Este hecho fue comidilla de todos los negocios durante diciembre en Palmares y lo es actualmente en el Poder Judicial de Mendoza. Porque todos mencionan el mismo nombre y apellido, en los dos lugares. No obstante, en éste último el silencio ha sido misterioso y dudoso.
Muchas de las fuentes consultadas se escapaban o reían. Las que aportaron algún dato fue sólo eso, un solitario detalle que no hacía a la historia. Otros, enojados con las licencias crónicas por enfermedad que tiene Ponce decían: “Pregúntenle a tal que ese está molesto porque siempre lo clava”.
Otro pormenor de esta historia es que la magistrada no sabría que se la está investigando por el supuesto hurto un celular y que podría ser acusada formalmente.
Este miércoles la Justicia mendocina será un conventillo, hacia adentro y hacia fuera. En los cafés de calle Pedro Molina será el tema de charla entre los abogados. Posiblemente haya una comunicación oficial a través de los medios por parte de los ministros de la Corte o del Procurador sobre este escandalete. Sólo hay que esperar a que sean consultados y también aguardar la decisión de Santiago Garay, para quien no debe ser nada simpático tener que acusar de un delito a una colega.
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Mientras en el patio de esta tradicional firma los clientes tomaban ricos tragos y cafés, en Petite Maison algunas mujeres se probaban zapatos. Una de ellas gritó repentinamente: “Me robaron el celular. Esa mujer que va ahí me robó el celular”. Y varios metros más adelante, casi ya perdida entre la gente, se iba la ladrona.
El teléfono fue robado a una clienta, de esto no hay dudas porque fue confirmado por personal de este negocio.
Se trata de un equipo de comunicación moderno que le gustó, al parecer, a otra clienta de la zapatería y esta mujer no sería cualquier “hija de vecino”.
La víctima puso la denuncia correspondiente y los encargados de seguridad de Palmares revisaron el registro fílmico de las cámaras instaladas en el mall. Esta prueba fue entregada a la Justicia como suele suceder con delitos que suceden en allí.
Cuando las autoridades judiciales vieron esta filmación casi se caen… sentados. Allí estaba una mujer muy parecida a la fiscal a la que siempre llaman cuando detienen a menores de edad y casi nunca los atiende: Valeria Ponce. Las características físicas eran muy similares y por esa razón se comunicaron con Delitos Complejos.
Siempre que se denuncia a un funcionario público debe investigarlo alguno de los fiscales especiales. La causa cayó en manos de Santiago Garay que, según fuentes cercanas a él, aún no ha imputado a Ponce debido a que pretende tener la certeza absoluta de que quien aparece en la filmación es su colega.
La cautela del magistrado no fue la misma que asumió la Procuración. Su titular, Rodolfo González, no tomó ninguna decisión (una suspensión, por ejemplo) contra la fiscal sospechada de un robo. Es importante recordar que Ponce ha acusado a chicos de hasta 18 años en muchas ocasiones por lo mismo que ahora se le endilga a ella.
Este hecho fue comidilla de todos los negocios durante diciembre en Palmares y lo es actualmente en el Poder Judicial de Mendoza. Porque todos mencionan el mismo nombre y apellido, en los dos lugares. No obstante, en éste último el silencio ha sido misterioso y dudoso.
Muchas de las fuentes consultadas se escapaban o reían. Las que aportaron algún dato fue sólo eso, un solitario detalle que no hacía a la historia. Otros, enojados con las licencias crónicas por enfermedad que tiene Ponce decían: “Pregúntenle a tal que ese está molesto porque siempre lo clava”.
Otro pormenor de esta historia es que la magistrada no sabría que se la está investigando por el supuesto hurto un celular y que podría ser acusada formalmente.
Este miércoles la Justicia mendocina será un conventillo, hacia adentro y hacia fuera. En los cafés de calle Pedro Molina será el tema de charla entre los abogados. Posiblemente haya una comunicación oficial a través de los medios por parte de los ministros de la Corte o del Procurador sobre este escandalete. Sólo hay que esperar a que sean consultados y también aguardar la decisión de Santiago Garay, para quien no debe ser nada simpático tener que acusar de un delito a una colega.



