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Desde hace dos años, esperan que el Gobierno libere fondos para sus proyectos

Un grupo de jóvenes de General Alvear decidió quejarse ante los medios debido a la excesiva demora de la Dirección de Juventud por entregar los fondos para proyectos socio-productivos. Y para colmo, las contradicciones: la plata está, pero los convenios no se firmaban. Historia íntima de la burocracia mendocina.

Burocracia. Palabra maldita si las hay en el ámbito gubernamental y que marca la frustración por parte de un grupo de jóvenes por ver atrasada su propia empresa y la posibilidad de dar una mano a la comunidad en la que viven, General Alvear. "No somos militantes de ningún partido político, pero si no tenés una cuña arriba, estos proyectos no salen", sostienen entre la bronca y la impotencia.

La historia arranca en 2008, cuando la Dirección Nacional de la Juventud lanzó una convocatoria para subsidiar proyectos socio-productivos a cambio de una contraprestación. En Mendoza, la propuesta fue difundida por la Dirección de Juventud y allí participó, entre otros, Rogelio Guerrera, que por estos días ve cuán complicado es la empresa de formar una familia si no se tiene el adecuado sostén económico.

Atraído por la posibilidad de avanzar, junto a un grupo de amigos, Rogelio proyectó un taller de metalurgia presupuestado en 10 mil pesos para responder a las necesidades de las escuelas de su departamento. A Rogelio no le entregarían dinero en efectivo, sino que el propio estado compraría el material que se requiere para llevar a cabo el proyecto: máquinas de soldar, entre otras herramientas que se presupuestaron en un año con un índice de inflación distinto al que tenemos actualmente.

Como contraprestación a la entrega del subsidio, él se encargaría de arreglar los bancos de los establecimientos educativos.

Se trataba de un sueño al que le esperaba un calvario, no precisamente de esos que uno está acostumbrado a observar en los programas de la tarde y que incluyen chusmeríos y cachetazos en vivo y en directo. Un calvario con menos rating y show pero más reality: el proceso de presentar una idea ante los organismos de gobierno, sumar y sumar documentación de diverso tipo y esperar. Por dos años, esperar que los fondos se liberen para comenzar a adelantar algo de ese sueño.

"En 2010, nos llamaron para un acto en el que nos entregaron las certificaciones por el proyecto", aseguró Rogelio. Hubo certificados a modo de entrega simbólica y la promesa de que la plata para iniciarse en la empresa estaría disponible la semana entrante. Pero los fondos todavía no aparecían y, en el interín, hubo que completar más documentación cada vez que se lo exigían desde Casa de Gobierno.

"Para mi, alguien de arriba se la afanó a la plata o ponen más trabas para que no salga", piensa en voz alta. Y aclara de entrada: "No somos afiliados de ningún partido", que trabaja en una farmacia y por las noches estudia Literatura en Alvear.

"Los `ingenuos´hemos esperado por tanto tiempo el proyecto, sufrimos la estafa de `gente´ que ha `manoteado´lo que ganamos justamente y es por ello que continuamente ponen excusas y demás para retrasar los pagos", aseguró.

"No es mala leche, sino burocracia" 

"No ha sido desorganización, ha sido burocracia", explicó Yamila Cerezo, directora de Juventud provincial, para dar cuenta por la demora en los pagos de los 9 proyectos que se presentaron y que todavía no reciben el financiamiento esperado.

Cerezo señaló que las demoras tienen, a su vez, un recorrido histórico. En primer lugar, cuando asumió en reemplazo de Ariel Guirín al frente de Juventud, se percataron de una contradicción de índole administrativo: los fondos estaban disponibles en la cuenta provincial, pero no estaban firmados los convenios con la Nación para hacer uso de ellos.

Luego, la crisis en el Ministerio de Desarrollo Humano, con la salida de Silvia Ruggeri y el ingreso de Carlos Ciurca, provocó que los convenios tuvieran que volver a ser avalados por las nuevas figuras ministeriales.

Y, por último, según explicó Cerezo, la novela del Presupuesto 2011 en la Legislatura provincial también permitió que los proyectos siguieran retrasándose.

"Hasta que no esté el presupuesto cargado, no lo podemos imputar", explicó Cerezo y puntualizó que al no ser utilizados esos fondos nacionales, unos 150 mil pesos en total, la DINAJU los reclamó debido al tiempo en que se habían encontrado "cajoneados".

Para ello, desde el Ministerio de Desarrollo Humano pidieron un plazo último para seguir contando de esos fondos hasta que se reglamente la pauta de gastos que estuvo empantanada en la Legislatura durante dos meses.

"Ha sido burocracia, no mala leche", reconoció Cerezo.

El plazo pedido por Desarrollo Humano es de 60 días. Desde Juventud de la Provincia buscaron aclarar que los fondos no se han tocado en todo este tiempo y no se han utilizado para financiar ninguna otra cosa.