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Murió el actor y dirigente social David Blanco

El delegado en Mendoza de la Asociación Argentina de Actores fue "un tipo importante", como lo recuerda en esta nota, con cariño y sorpresa por la noticia, el director de MDZ. Falleció poco después de volver de la Vendimia de San Martín, en la que colaboró con Vilma Rúpolo, su directora.
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Esta madrugada, en su casa de Las Heras, murió el reconocido actor David Blanco (57) tras sufrir un paro cardiaco, según informaron sus familiares. El descatado mendocino estuvo hasta anoche en actividad, colaborando con Vilma Rúppolo en la Vendimia de San Martín que se realizará esta noche.

Estremecido: la muerte de un tipo importante

Murió trabajando, puede decirse. David Blanco nunca dejó de hacerlo. Si no era sobre las tablas lo hacía a nivel sindical, desde la Asociación Argentina de Actores o bien, desde alguna agrupación defensora de los derechos sociales. Estuvo en todas las movilizaciones en las que había que estar y le puso el cuerpo a todos los temas en donde había que ponerlo, aunque muchos otros no se animaran a participar con la misma energía con que él lo hacía.

Una noticia como esta puede ser una más para el público. Pero para quien lo conoció representa un golpe muy fuerte. David Blanco, a pesar de todo lo que le dio a Mendoza, al arte y a la defensa de los derechos sociales todavía tenía mucho para dar.

La última vez que Blanco nos hizo pucherear no lo logró sobre las tablas de algún escenario: fue a raíz de su testimonio en el juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos por militares, policías y civiles en nuestra provincia.

Sus palabras fueron reveladoras. Casi tres décadas después de los tormentos a los que fue sometido, reveló que los hijos de puta de aquella época no sólo lo habían sido con las mujeres, a quienes las abominaban, abusando de ellas como querían cuando -uniforme de por medio- las encerraban en prisión, ilegalmente. Sino que también sometieron a vejaciones a los secuestrados.

La valentía de Blanco fue monumental. Contó su caso. Lo hizo con sus hijas como oyentes en la sala del Tribunal que está haciendo historia. Como en esos dibujitos japoneses, la sensación es que allí dejó "todo su poder". La fuerza de su testimonio les abrió los ojos a muchos sobre la real cara de la dictadura mendocina y sobre lo que fueron capaces de hacer personas que, capaz que ahora, mientras lloramos a David, se están tomando un café en la calle San Martín.

En nuestra crónica de aquel juicio, contamos:

El 2 de junio de 1976, Blanco regresó de su trabajo en el Banco de Mendoza alrededor de las 15. Minutos después, dos sujetos de civil pidieron que los acompañara. A partir de ese momento, comenzaría un calvario que se extendería hasta 1983.

Recibí electricidad en las encías, los genitales y el ano", contó. Además, recordó que "en esos momentos, uno desea su propia muerte".

"Me torturaban diciéndome que iban a torturar a mi mujer y que mi hijo había muerto", agregó el testigo, en relación a su cautiverio en el centro de detención clandestino. Sobre las torturas físicas, aseguró que eran diarias y que eran custodiadas por un médico. "Sentía el estetoscopio", describió.

Posteriormente, Blanco fue trasladado al penal de La Plata a bordo de un Hércules. Al igual que Alicia Morales (testigo que declaró la semana pasada), explicó las condiciones infrahumanas en las que fue trasladado. "Íbamos atados con la cabeza entre las piernas y los custodios nos pisaban", sostuvo.
Fue liberado el 2 de diciembre de 1983 de la cárcel de Rawson, tras más de siete años en el peor de los encierros.

Ha muerto un tipo grande, un buen tipo. Y como siempre pasa en estos casos, es muy difícil hacerlo despojado de emoción y de buenos recuerdo, que se atropellan a la hora de teclear, cuando la noticia, que nos trae a la redacción, helado por ella, Jorge Ferández Rojas y Popupeé Bustos, todavía no la podemos creer.

Pero en fin, aprendamos de su ejemplo. Vayan las condolencias de MDZ a su familia. Desde esta mediamañana lo velarán en la calle Maipú. E invito a los lectores a que hablemos de él. Eso nos va a ser bien a todos.