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Viuda de un conocido militar mendocino fue asaltada en su casa de Dorrego

Alicia tiene 88 años y era la esposa del general del Ejército Mario Gomensoro. Estaba sola con su empleada, de 24 años, cuando un sujeto le apuntó a esta última por entre las rejas y la obligó a que abriera. Las mujeres estuvieron a merced de tres delincuentes una media hora. Revolvieron toda la vivienda y se llevaron dinero, una gran cantidad de joyas y un televisor. No fue un robo al voleo; hubo inteligencia.

“Yo sufro del corazón. Hace diez días tuve un ataque y ahora estoy con oxígeno. Imagínese como me sentí anoche, creí que me podía morir”, fueron las primeras de las frases que Alicia Blanco (88) dijo cuando se le preguntó por el asalto que sufrió anoche en su casa de calle Dorrego al 1.700, de Guaymallén.

La víctima es viuda del general del Ejército Mario Gomensoro. Vive en esa casa con su empleada, una joven de 24 años, quien se encontraba en la cocina cuando comenzó el atraco, anoche alrededor de las 23.40.

“La chica estaba lavando los platos, teníamos la puerta de madera que da al jardín abierta pero con la reja cerrada. Un hombre metió el brazo, la apuntó con un arma y la amenazó con matarla si no le abría”, contó Alicia, quien se encontraba en el estar de la vivienda en su silla de ruedas.

A la empleada no le quedó más remedio que abrir la puerta de rejas. Entraron dos sujetos jóvenes. La señora relató que éstos dos se comunicaban por celular con otra persona todo el tiempo, mientras revolvían todo.”Nos amenazan y nosotras gritábamos como locas. Me revolvieron toda la casa, rompieron los dos teléfonos fijos y nos quitaron los celulares”, recordó la mujer.

Luego ingresó un tercer hombre, muy corpulento y mayor que los otros dos, describió la viuda del general. Entre los tres seguían revolviendo todo, buscaban dineros y objetos de valor. “Me dio terror cuando a la chica que trabaja en la casa se la llevaron al dormitorio, creí que me la iban a violar matar y me puse a gritar. Entonces vino el más grandote, me tapó la boca con un guante inmundo y me puso un revolver en la cabeza para que me quedara callada”, expresó la señora aún shockeada por la situación sufrida anoche.

El delincuente que le había tapado la boca les dio la orden a sus cómplices que trajeran a la empleada para que dejara de gritar. La joven regresó asustada y llorando, relató Alicia. Continuó diciendo que las dejaron en paz cuando encontraron una “caja llena de alhajas que he conservado y comprado durante toda mi vida. Ahí tenía hasta el anillo de casa de mi abuela. Había otros con brillantes. También me robaron el televisor de plasma que tenía en mi dormitorio y $600”, dijo la víctima.

Esta no es la primera vez que Alicia Blanco sufre un atraco domiciliario. Es la tercera vez aunque en las dos ocasiones anteriores ella no estaba en la vivienda. En esta oportunidad los ladrones le llevaron las llaves de la casa y este jueves tuvo que cambiar todas las cerraduras.

Al parecer, por el modo en que ocurrió el asalto, la comunicación que mantenían los delincuentes con otra persona que se encontraba afuera de la propiedad, lo tenían estudiado. Sabían que en ese inmueble vive una mujer que se moviliza en silla de ruedas y a duras penas con un andador, que además es viuda de un general y por lo tanto debe cobrar una importante pensión por lo cual podían robar un suculento botín.

Aunque no fue importante el monto sustraído sí lo fue en joyas, porque la antigüedad y valor en oro de las mismas.

La denuncia fue radicada en la Oficina Fiscal Nº 8, de Guaymallén.