Presenta:

Diez maneras de pasar las fiestas y no morir en el intento

Cuñados, tíos, primos, amigos pesados... Las fiestas pueden convertirse en una tortura si tenes que atender, visitar o aguantar a un montón de gente solo por compromiso. Te damos algunas claves que te serán muy útiles para sobrevivir estas fiestas.
Cómo pasar una Navidad feliz.
Cómo pasar una Navidad feliz.
Se acercan las fiestas y las emociones nos juegan malas pasadas: la ansiedad que generan los preparativos y la organización de los encuentros estresa, angustia, y se multiplican los deseos de fuga. Las convenciones sociales y familiares nos obligan muchas veces a soportar situaciones que no nos agradan o a celebrar estas fiestas de una forma que altera nuestro equilibrio.

Estamos todavía a tiempo de resignificar y llevar un poco de coherencia a nuestras vidas, planeando algo diferente y empezar a cambiar la historia de las fiestas conflictivas. ¿Por qué no resignificar la Navidad y el Año Nuevo y apropiarnos del modo en que nos gustaría pasarlo según nuestro propio deseo? Quedan algunos días, aún estamos a tiempo.

1.- Identificar los obstáculos que nos hacen sentir mal y pensar los cambios que nos permitan superarlos. Animarse a hacer cambios que nos gratifiquen.

2.-Comenzar a decir NO a todo aquello que disguste y no se quiera. Estar atentos a nuestras necesidades y deseos, para intentar atenderlos. Después de todo, también son nuestras fiestas.

3.- Ofrecer a aquellos con los que siempre las pasas hacer algo diferente, animarse a proponer que cada uno elija, sin ofenderse, con quien realmente quiere estar esas fechas. Después de todo, queda todo un año para continuar viéndose.

4.- Organizarse, hablar con los amigos o familiares a los que de verdad te gustaría ver en esos momentos y planifica actividades conjuntas con ellos.

5.- Procurar no alejarse de lo planificado disminuye los excesos, en muchos sentidos, principalmente en el doble sentido del peso, en los gastos y en los kilos.

6.- Hacerse cargo de la propia vida sin darle el poder a los otros o a las circunstancias. ¡Que el viento no nos lleve para donde quiera!

7.- ¡Alto ahí!  ¡Un momento para mí! Ya que es difícil no ver a amigos y familiares en esta época, contrarrestar los compromisos dedicándonos tiempo para nosotros solos. Emplear el tiempo libre en lo que nos dé placer.

8.- Si tu casa está “invadida”, hacerse un tiempo para uno, salir a caminar, dar un paseo y volver, esto oxigena. Esos momentos también son buenos para fomentar y alimentar la red afectiva.

9.- La situación económica actual puede aprovecharse para enseñar a los más chicos, y porque no a los grandes. Los regalos pueden ser simbólicos. Un deseo, una carta puede ser el mejor regalo.

10.- Aceptar las limitaciones propias y ajenas, y aquello que no está en nuestro poder modificar. No todo se puede. Y lo bueno es que siempre, algo podemos.

Lic. Laura Alcaraz
Psicóloga (UBA)
[email protected]