Presenta:

“La plaza de Las Heras parece una zona liberada”

A través de los correos electrónicos recibidos en la casilla de correo de MDZ Online, los vecinos de uno de los departamentos más poblados de Mendoza cuentan cómo la “plaza de todos los lasherinos” terminó convirtiéndose en una trampa.
327155.jpg

Ante la consulta de MDZ Online, fueron los propios lectores quienes configuraron el nuevo mapa del delito contra el que la administración de Paco Pérez tendrá que lidiar y construir su política de seguridad. En su confección no puede ser evadido lo que pasa dentro y en los alrededores de una de las plazas más concurridas de la Provincia.

De acuerdo al relato de una vecina de Las Heras, la plaza departamental funciona como una zona liberada al delito. Cada día, ocurren alrededor de sus cuatro esquinas una variedad interminable de asaltos menores, efectuados casi siempre de tarde o noche y perpetrados por chicos que difícilmente superan los veinte años.

Celulares, billeteras, carteras y hasta tarjetas Red Bus son sustraídas diariamente a los cientos de vecinos que viven y desarrollan sus actividades en los alrededores de esa manzana donde convergen las principales instituciones del departamento.

Alrededor de las calles Rivadavia, San Miguel, Dr. Moreno y Belgrano se ubican el edificio de la municipalidad, la parroquia San Miguel, un supermercado, dos bancos, la escuela primaria Gregorio Las Heras, la secundaria Mario Casale, el Registro Civil, el estadio Vicente Polimeni y ni más ni menos que la comisaría 16.

Desde el principal centro administrativo y comercial de uno de los departamentos más populosos de  Mendoza, se emiten diariamente decenas de denuncias al día, que se suman a otra cantidad –quizá mayor-, de hechos vandálicos que son naturalizados por la comunidad lasherina, al considerar como una pérdida de su tiempo ir a reclamar a la vereda de enfrente, porque le robaron al salir del banco o después de dejar a sus hijos en el colegio.

Por descuido o desinterés, la “plaza de todos los lasherinos” terminó convirtiéndose en una trampa para los cientos de padres, madres, hijos, hijas, estudiantes, empleados, vecinos y comerciantes que día a día son víctimas de la violencia física de los agresores y de la simbólica de sus supuestos representantes.

Atrevete a denunciar lo que pasa en tu barrio a través de [email protected]

Por Horacio Yacante, en twitter: @horayacante

Correo electrónico [email protected]