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Se cansó de que la golpeara borracho y le clavó un cuchillo en la panza

Una mujer que soportaba a diario que su pareja la atacara cuando estaba ebrio, lo asestó con un arma blanca en defensa propia.

En horas de la madrugada, un hombre tuvo que ser trasladado al Hospital Central después que recibiera de parte de su esposa una herida cortante en su abdomen.

Tal vez para quien lo lea, considere que este es otro caso más de violencia de género. Sin embargo, para el hogar que componen Ramona Ginénez (32) y Ariel Delgado (35), es una realidad que desgasta a diario los vínculos de su pareja y calidad familiar.

Esta historia –como tantas otras-, se escribió en horas de la noche cuando Ariel regresaba en un estado de ebriedad que lo humillaba y encendía de violencia.

En su casa ubicada en el barrio Ceferino Namuncurá de Luján de Cuyo, lo aguardaba Ramona, mientras sus hijos dormían en las habitaciones.

Bajo circunstancias que confesó entre llantos a los efectivos que le tomaron la declaración, Ramona dijo que alrededor de las cero horas, Ariel había vuelto –como acostumbra desde hace un tiempo- en un estado de marcada ebriedad en el que tras discutir a los gritos, comenzó a golpearla salvajemente.

En este intermedio de violencia y confusión, la mujer tomó un cuchillo de mesa y lo hirió en el abdomen, lo que provocó no solo que Ariel se desplomara en lugar, confundido y exhausto.

Al darse cuenta de lo que había ocurrido, Ramona llamó inmediatamente al 911 para que vinieran a socorrer a su marido.

Como resultado de la herida, Ariel Delgado fue llevado hasta el Centro de Salud de Luján de Cuyo para que le realizaran los primeros auxilios, pero tuvo que ser derivado de urgencia hasta el Central para que fuera intervenido. En este momento, permanece fuera de peligro en una sala común.

Por otro lado, y tras confesar, la mujer fue trasladada hasta la Oficina Fiscal 11 de ese Departamento, bajo el cargo de lesiones leves agravadas por el vínculo, aunque se estima que por tratarse de un hecho de violencia hogareña, es probable que el marido no ratifique la denuncia.

Otras víctimas de este hecho son los hijos de la pareja, que tuvieron que ser sacados de su casa durante la noche, para ser llevados a la casa de un pariente que los cuide hasta que los padre puedan volver a hacerse cargo de ellos, y de recomponer el amor y el respeto mutuo.