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Cuarentones y esa falta de psicoanálisis

A los 40 ellos se sienten inestables. Pero ahí están, en medio del point of no return, debatiéndose entre la pasión y la razón que los tiene a mal traer. Hijos de la Mendoza tradicional, viviendo en la eterna fantasía de lo que hubiera podido ser (aunque es claro que si pudieran volver a elegir elegirían lo mismo para asegurarse).
Foto: web
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Hombres increíblemente cómodos en sus casas y terriblemente incómodos en los bares. Si conociste uno así no le vayas con propuestas para romper la rutina. El punto es que ellos tienen todos los cajones mentales acomodados y no encuentran nada de espacio para guardar cualquier cosa que los desordene.

Hombres de 40 y su negación absoluta por buscar otros caminos. Tachadores incansables de listas de lo que les queda por hacer y de lo que se les pasó.

¿Cómo reconocer la falta de psicoanálisis en los hombres de 40?

Insisten en que con sexo todo se soluciona, pero no se animan a nada. Sólo se exceden en sus frases comodín para evadir programas fuera de lo común y así el “es que yo me conozco y después no paro” o “yo paso, mañana tengo una degustación y quiero estar lúcido”, no para de escucharse.

Cada vez que sus mujeres salen solas entran en ese estado de abstracción que no hace más que confirmar que, aunque lo intenten, no se lo pueden bancar.

Como vía de escape han sustituido el psicoanálisis por “confesiones de café” con algún otro cuarentón. (Negativo, todas sabemos que los hombres no pueden
mantener una conversación entre ellos con absoluta sinceridad.)

No pueden ni pensar en tirarse todo un shopping encima ante sus crisis emocionales por lo que malgastan su dinero en el mountain bike, accesorios de motocross y ridículas cañas para pesca con mosca.

El chip de la construcción les pegó tan fuerte que todos, pero todos, se han metido en el mismo negocio, y yo pregunto… ¿no serán esos proyectos como los parripollos y las canchas de paddle de los 80s en los que todos terminaron fundidos, no?

Han descubierto el maravilloso mundo del sexo virtual y algunos hasta tienen esas páginas como descanso de pantalla. Ni hablar de la famosa cadena de mails enviada cada 15 minutos con asuntos como – XXX 8 videos 8 XXX -.

Ya no sueñan con tocar como Charly o escribir como Spinetta. Ellos no pueden disimular que su ídolo máximo es nada menos que Tinelli.

Ya sabemos que han sido empujados hacia un nuevo rol de madres sustitutas, lo que nos sorprende es que lo desempeñen de manera idéntica: fines de semana internados con sus hijos en el club y niños acostados en sus camas con los botines llenos de barro.

Están absolutamente sorprendidos por lo que ganan actualmente las mujeres. ¡Ayyy, no pueden superar haber perdido el control de los gastos, y les indigna que ellas cuenten descaradamente lo que pagaron por un par de sandalias!

El cuarentón está muy desorientado con la moda, ya que todo modelo publicitario no tiene más de 30, por lo que es común verlos de un día para el otro con pantalones chupines, ojotas y remera estilo Ricky Martin (los abdominales te los debo).

Sumergidos en matrimonios modernos o luego de rotundos fracasos, su complejo de Electra pasa por una asombrosa segunda floración. “Mami, esta noche duermo en tu casa con los chicos, ¿tenés comida?”

Una absoluta mayoría salió a quemar las naves y a vivir sus verdaderos sueños. Me asombra cada vez más ver como médicos brillantes lideran vergonzosas bandas de covers, abogados intachables se inscriben en talleres de iniciación a la pintura al óleo y escribanos ultra serios pretenden ser djs. Su eterna dicotomía filosófica transcurre entre un BMW o un Audi.

Entre ellos admiten ser homofóbicos pero intentan con obvia repulsión ser “pink friendly” para estar en onda y ver, de paso, si consiguen algún dato de esa amiga de su amigo gay.

Les preocupa admitir que entre todo un domingo de fútbol o todo un sábado de sexo prefieren el lunes, que es cuando renuevan el plazo fijo. La depresión y los estados de angustia fueron superados por la competencia entre ellos a ver quién factura más.

Los estados de abulia han sido resueltos fácilmente: se duermen hasta en la mesa de una reunión familiar. Viven hablando de mujeres de la tele, por lo que su libido está siempre a niveles altísimos, en contraposición con la de sus mujeres, que va en picada, por lo tanto su
autosatisfacción está más activa que en sus épocas adolescentes.

Han descubierto que las drogas no los iban a quemar en dos días por lo que tendremos que bancar ¡lo menos de lo menos! que es un tipo que empieza a drogarse de grande.

No todo está perdido para ellos, por lo que muchos padres de familia numerosa han
resignado el Porche por la Surán pero “en color negro y con vidrios polarizados por
favor”. Se debaten entre la mansa sabiduría del cincuentón y la diversión con derrape de los
de 30.

Y cuando le sugerimos que hagan terapia, se sienten tremendamente insultados y
nos tratan de locas… ¡como tu madre!

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