ver más

Cuarentonas y ese exceso de psicoanálisis

Mara, en su columna semanal, observa que las chicas de 40 están raras. Frases hechas y vidas aparentemente resueltas. ¿Tanta terapia no terminará volviéndolas locas?

Cuánto daño hizo Arjona. Miles de discos vendidos y una puñalada en el corazón con su Señora de las 4 Décadas  que tiene que ensamblar con el modelo de mujer divina, exitosa, feliz y sexy. Ahí tienen. Flaquísimas  a mate pero con la boa en la cintura, pelos exhaustos por llegar a un largo  adolescente, agotadas por el trabajo y el spinning, queriendo quemar las últimas balas pero subidas a una rural ploteada con muñequitos que indican cantidad de hijos. Mujeres de 40. Chicas que llegaron tarde a la fiesta pero escuchan que la música todavía sigue. Perdidas pero con la esperanza de que una o dos sesiones por semana las van a sacar a flote.


Cómo descubrir el exceso de psicoanálisis en las mujeres de 40

- Casi tan fácil como descubrir el exceso de siliconas en la Gallardo, cuando se les pregunta algo, ellas ya no “responden” sino que hacen “devoluciones” y han incorporado (y abusado) de las palabras proyección, canalizar, espacio propio, proceso, psiquis, mi otro yo, acto fallido, bipolar, transitar, deseo, postergación, crisis, invasión, daño, estima y auto cuidado.

- Hay 800 pesos mensuales que no pueden justificar (o mejor dicho que ya no necesitan explicar en qué se los gastan)

- Aseguran que el pastillero volvió a estar de moda.

- Sus frases de cabecera son, “Cada uno se hace cargo de lo que puede” y “Lo que no se pone en palabras se pone en actos.”

- Ante situaciones no muy convenientes ellas utilizan una nueva técnica llamada “Yo mejor pienso en mí y me borro”.

- Conocen sus límites y ellas evalúan si cruzarlos  o no, dependiendo también de cuantos días antes o después de la sesión tengan que actuar.

- Es común verlas en estado decrépito antes de tocar un portero de algún  edificio y 50 minutos después salen hechas un cascabel.

- Piensan que el hecho de comprender de donde viene su mala acción ya las exime de toda responsabilidad.

- Tus consejos no sirven de nada si no les cobrás 200 mangos.

- Han erradicado completamente el arrepentimiento de su vida. Cualquier daño provocado ha sido necesario para convertirse en la persona que son hoy.

- Le escapan a muchas responsabilidades  argumentando que ahora necesitan priorizarse.

- Le cambiaron el nombre a todo. Al amante le dicen “espacio de placer”, a los hijos “mandato”, al trabajo “amante”, al matrimonio “proyecto”, a la gordura “ansiedad”, a los errores “experiencias”, a la vanidad “autoestima”, al egoísmo “contacto con uno mismo”, a la pereza “merecimiento”, al amor “elección”.

- Como creen haber superado la depresión se regodean generando la depresión en otros recomendándoles películas como 21 gramos o El Príncipe de las Mareas.

- Han sido tan sacudidas por el terapeuta que perdieron ellas mismas todo el  filtro de la cortesía y así se mandan con frases como “Creo que te estás mintiendo a vos misma vistiéndote tan mal.”

- Están convencidas de que el fracaso laboral es miedo al triunfo. “Después de todo, ser secretaria de un estudio de abogados toda la vida es una manera de protegerme” (…)

- Hacen segundas lecturas de todo y ahora antes de preguntar el nombre de alguien preguntan por su niñez, sus padres y la relación con los hermanos.

- En base a algunos textos del colegio secundario y ejemplos mundanos todo lo refieren a Edipo y Electra.

- Manejan el Freudismo y el Lacanismo básicos. Los relacionan directamente con el botinerismo y el billeterismo, y hasta se animan con asociaciones libres. Las anginas son algo que no podés decir, las alergias son algo que querés expulsar  y los gritos energúmenos al flaco que les cuida el auto son las represiones que tarde o temprano iban a estallar .

- Todo lo que les digas será interpretado como algo que querés ocultar.

- Utilizan analogías para todo y las dicen con una sonrisa comprensiva. “Tu estado es como el de un almohadón recién lavado que necesita tiempo para volver a su forma original” o “Vos tenés miedo a que esa montaña cuesta arriba se vuelva una pendiente peligrosa…”

- Como su problema de siempre fue la culpa, han tomado extrañas medidas como:  delegar a los niños, comprarse cosas absurdas y desligarse absolutamente de toda tarea doméstica lo cual les ha generado más culpa y esta contraproducente adicción al psicoanálisis.

            ¡Y lo peor de todo es que ni siquiera se las puede mandar al psicólogo!


Escribime a mara@mdzol.com
Seguime en Facebook  y en Twitter @LmMara