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Entre patos criollos y patos galleretas
Hacen 10 días apenas cuando la gran mayoría de la población se enteraba de que en Malargüe había un Pato censor, que según parece, desde su visión y sus seguidores o cómplices, los artistas son los responsables de las calamidades del mundo.
Hoy, leemos el comunicado del Dúo Orozco-Barrientos, en donde avisan que luego de estar comprometida su actuación, por la Municipalidad de Las Heras, en el Festival de Alta Montaña, a último momento les avisan que no actuarán porque les aumentaron los costos, como si ese comunicado oficial solucionara todo y no hay más de que hablar.
A los Lutherienses en Malargüe, además le cortaron la actuación sin ninguna explicación racional y lógica, con lo cual tendremos que entrar en el campo de las explicaciones jurídicas, para que los funcionarios políticos, entiendan alguna vez como violan las leyes sin importarles un carajo, que dice la legislación vigente y además tomando a los artistas como si fueran tarados.
La ley nacional nº 24.269 del 15/12/1993, ratificó como Pacto Internacional la Aprobación de la Recomendación Relativa a la Condición del Artista, determinada por la UNESCO el 27/10/1980. Dicha recomendación tiene basamentos, entre otros, en el artº 22; 25 y 28 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; puntos 6 y 15 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (Naciones Unidas 16/12/1966); Convenios y Recomendaciones de la OIT ; entre ellos, Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación); Instrumentos sobre seguridad social; Empleo y Desarrollo de los Recursos Humanos, etc., etc., etc. Convenio Internacional sobre la protección de los artistas intérpretes o ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión (1961); Convenciones sobre derecho de autor, Administradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
De este inmenso bagaje de legislación vigente, extraeré simplemente dos puntos: VII Políticas Culturales y participación. Artº 7:
a) Mejorar la situación del artista en la sociedad, mediante medidas relativas a las condiciones de empleo, de trabajo y de vida del artista, el apoyo material y moral que presten los poderes públicos a las actividades artísticas y la formación profesional del artista;
b) Fomentar la cultura y las artes en la comunidad, por ejemplo, mediante medidas relativas al desarrollo cultural, a la protección y revalorización del patrimonio cultural (comprendido el folklore y las otras actividades de los artistas tradicionales), la identidad cultural, ciertos aspectos de los problemas del medio ambiente y de la utilización del tiempo libre, y el lugar de la cultura y las artes en la educación.
Como vemos, Mendoza no es un país adherido a las Naciones Unidas y pactos internacionales vigentes, porque sus autoridades políticas, hacen exactamente todo lo contrario de lo que está determinado y recomendado hacer. Los 2 casos citados al principio, no son hechos aislados; la descalificación realizada el año pasado contra los artistas que actúan en Vendimia, porque reclamaban mejores salarios, fue francamente vergonzante.
La idea impuesta por representantes de un selecto grupo de artistas –limosnas mediante- hace que en los festivales de la Provincia se de neta preferencia a los artistas foráneos sobre los mendocinos, como si nuestros artistas, que triunfan en diversas partes del mundo, no valieran lo mismo. En cuanto a los artistas que se traen de afuera para las repeticiones de la Fiesta de la Vendimia, bueno, ese es un perfecto acto de estupidez congénita.
Si los gobiernos vienen aclarando que la Fiesta de la Vendimia, ya no es para los mendocinos, sino para los turistas –y la distribución de entradas así lo demuestra- por qué no aprovechar la situación para mostrarle a los visitantes cual es nuestra música y la calidad de sus intérpretes, más allá del talento y la fama que puedan tener los artistas que vienen de otro lado, pero Argentina queda al final del mundo y el turista extranjero que viene, no va de paso a ningún lado. Que lo que quiere ese turista, pues conocer nuestra cultura y tradiciones, que abarca no solo la música; sino también nuestra gastronomía; vinos; artesanías, etc. Todo está englobado en la palabra cultura y si nosotros no sabemos defender la propia y además venderla, pues estamos entonces en ese hecho de la estupidez congénita.
Por otro lado los artistas, deberán estrechar filas y hacer valer su dignidad, su derecho al trabajo y la libertad de expresión, boicoteando todos los actos oficiales en donde no se respete su condición de artista. Esto es como el cobro de los derechos de autores y compositores que efectúa SADAIC., pues si no quieren pagar ese dinero, que es el sueldo de autores y compositores, pues que hagan las fiestas sin música y después me cuentan. En cuanto a los funcionarios que bastardean a los artistas que hacen la Vendimia, deberían tener por lo menos la coherencia, cuando funcionarios extranjeros y periodistas de todo el mundo, expresan sus felicitaciones, de no ponerse para la foto, como si la fiesta la hubieran hecho ellos, miserables explotadores del trabajo ajeno.
a) Mejorar la situación del artista en la sociedad, mediante medidas relativas a las condiciones de empleo, de trabajo y de vida del artista, el apoyo material y moral que presten los poderes públicos a las actividades artísticas y la formación profesional del artista;
b) Fomentar la cultura y las artes en la comunidad, por ejemplo, mediante medidas relativas al desarrollo cultural, a la protección y revalorización del patrimonio cultural (comprendido el folklore y las otras actividades de los artistas tradicionales), la identidad cultural, ciertos aspectos de los problemas del medio ambiente y de la utilización del tiempo libre, y el lugar de la cultura y las artes en la educación.
Como vemos, Mendoza no es un país adherido a las Naciones Unidas y pactos internacionales vigentes, porque sus autoridades políticas, hacen exactamente todo lo contrario de lo que está determinado y recomendado hacer. Los 2 casos citados al principio, no son hechos aislados; la descalificación realizada el año pasado contra los artistas que actúan en Vendimia, porque reclamaban mejores salarios, fue francamente vergonzante.
La idea impuesta por representantes de un selecto grupo de artistas –limosnas mediante- hace que en los festivales de la Provincia se de neta preferencia a los artistas foráneos sobre los mendocinos, como si nuestros artistas, que triunfan en diversas partes del mundo, no valieran lo mismo. En cuanto a los artistas que se traen de afuera para las repeticiones de la Fiesta de la Vendimia, bueno, ese es un perfecto acto de estupidez congénita.
Si los gobiernos vienen aclarando que la Fiesta de la Vendimia, ya no es para los mendocinos, sino para los turistas –y la distribución de entradas así lo demuestra- por qué no aprovechar la situación para mostrarle a los visitantes cual es nuestra música y la calidad de sus intérpretes, más allá del talento y la fama que puedan tener los artistas que vienen de otro lado, pero Argentina queda al final del mundo y el turista extranjero que viene, no va de paso a ningún lado. Que lo que quiere ese turista, pues conocer nuestra cultura y tradiciones, que abarca no solo la música; sino también nuestra gastronomía; vinos; artesanías, etc. Todo está englobado en la palabra cultura y si nosotros no sabemos defender la propia y además venderla, pues estamos entonces en ese hecho de la estupidez congénita.
Por otro lado los artistas, deberán estrechar filas y hacer valer su dignidad, su derecho al trabajo y la libertad de expresión, boicoteando todos los actos oficiales en donde no se respete su condición de artista. Esto es como el cobro de los derechos de autores y compositores que efectúa SADAIC., pues si no quieren pagar ese dinero, que es el sueldo de autores y compositores, pues que hagan las fiestas sin música y después me cuentan. En cuanto a los funcionarios que bastardean a los artistas que hacen la Vendimia, deberían tener por lo menos la coherencia, cuando funcionarios extranjeros y periodistas de todo el mundo, expresan sus felicitaciones, de no ponerse para la foto, como si la fiesta la hubieran hecho ellos, miserables explotadores del trabajo ajeno.