Final de fiesta
Por fin se acabaron las fiestas, sí, era cuestión de esperar, que la llamarada pasara por las gargantas, hiciera estragos en los hígados hoy castigados, maltrechos para generar el mínimo de bilis indispensable para arrastrarnos hasta el analgésico y antiácido con 7 litros de agua. Es que las fiestas no son solo dos, las tradicionales del 24 y 31 por la noche.
Las fiestas son, al menos, dos semanas seguiditas; cuando empiezan las despedidas en el laburo, la juntada con los amigos del colegio, o con la familia que no ves durante todo el año. Entonces, arranca enero y sacás la cuenta: 18 asados, 25 picaditas, 40 litros de vino y espumantes, 24 turrones y 12 budines, y, como 10 blísters de mata-resaca.
El exceso y la gula, la ansiedad y la maratón de liturgias tapa angustias, sacudones al cuerpo pa que tenga y guarde. Y te ves en el espejo y decís “hoy como ensalada y tomo agua”, porque con la cara que te queda y la panza que te explota no pasás enero. 15 días donde todo está permitido. Sobre todo la mezcla de cerveza con vino, champán y mojito, fernet y, de remate, otras cervezas.
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Panchos, asados, lechón con ensaladas raras, pizzas con tallarines y unas empanaditas de entrada. Un asquete si te lo ponés a pensar. Vomitivo. “no como más, no chupo más” es la gran frase de comienzos de enero. Que te acostás cuando sale el sol y te levantás cuando se pone, o que pasas de largo a la pileta a fermentar el guiso de intestinos irritados. Una sociedad en pedo sobreexigiendo los órganos vitales.
Somos casi invencibles en diciembre. Todos hinchados, ojerosos, mal dormidos y muchos insolados. Sin aguinaldo, y casi sin guita para enero, sobre todo si te adelantaron el salario para fin de año. Encima enero es larguísimo, tedioso. La tele es una basura, la radio un embole cumbiero y la noche un gastadero. Las noticias más interesantes son las que te muestran culos en Reñaca, Mar del Plata y Punta del Este. Un bajonazo. Decí que se viene la Copa Libertadores pronto para ver por primera vez un equipo mendocino jugando en el campeonato más importante de América. Pero hay que pasar enero. Y falta una bocha. Entonces, aparece un amigo y te dice “¿y si hacemos un asadito?”. Siiiiiiiiiii…