Asignación universal por hijo: una ayuda que todavía no le da impulso a la educación
Mientras desde la Dirección General de Escuelas las respuestas oficiales se hacen esperar, MDZ sigue analizando la educación mendocina y sus falencias.
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La asesora aclaró que esta ley tiene que ser una herramienta para que los chicos aprendan y que no asistan solamente a los establecimientos educativos porque les pagan a sus padres.
“Hace falta más controles para que la escuela no se convierta en un ‘depósito de chicos’. Actualmente esta ley, en lo que respecta a educación, no es efectiva. El seguimiento escolar del alumno debe ser fundamental en esta norma y no se cumple”, señaló Llobel.
Meses atrás, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, señaló que en la Argentina "Tenemos que celebrar que la escuela se nos llene de chicos por la asignación universal".
Es de destacar que la Asignación Universal por Hijo, una de las principales leyes del oficialismo, se creó con el fin de ayudar a los grupos familiares que se encuentran desocupados o se desempeñen en la economía informal (en negro) para mejorar las condiciones de vida de sus hijos menores de 18 años en materia de salud y educación.
Amstutz: “La escuela: una contenedora de niños”
Apoyando las críticas de Llobel, el senador de Unidad Popular, Guillermo Amstutz, dijo que con esta ley cada día se va aumentando más función de la escuela “como contenedora de niños” y no como formadora de habilidades y conocimientos.
Argumentó que si el objetivo del Gobierno es que los chicos asistan solamente a las escuelas y pasen de grado, se genera una política que impulsa al docente a que sea muy flexible en todos los aspectos para que no se distorsionen las estadísticas de la permanencia y la continuidad educativa. Pero, aclaró que con esto no se hace hincapié en el nivel de conocimiento y aprendizaje adquiridos.
El legislador, fue más allá al decir que la ley de asignación universal no logró que los padres tengan más participación en la formación de sus hijos porque el único incentivo que reciben es el dinero que cobran por llevarlos a la escuela.
“Esta ley es una ayuda muy importante para los padres, algo que antes no existía. Ahora bien, hay que ver si el objetivo de la norma que el niño sólo vaya a la escuela, que día a día se transforma en una guardería contenedora, o que los chicos en la Argentina levanten su nivel de formación o capacitación. Si lo que se busca es lo último, hay que comprometer mucho más a los padres”, especificó el legislador que integra la comisión de Educación de la Cámara Alta.
Para eso, el ex intendente de Las Heras presentó un proyecto de ley que tiene como finalidad que los padres concurran obligatoriamente –una vez a la semana o cada quince días- a los establecimientos educativos para que participen en los temas y problemas de la escuela.
“Con mi proyecto lo que pretendo es que haya más participación de los padres. Como está planteada la ley nacional nos encontramos que cada día los docentes se los presiona más, y cuando hay un chico con problemas de conducta o de aprendizaje se ven obligados a pasarlo de grado porque sino lo hace tira abajo las estadísticas. Es más, la norma no cumplió con las expectativas en educación”, finalizó.
Ahora bien, y tendiendo en cuenta las críticas, la pregunta es la siguiente: si la norma oficialista sólo busca sacar a los chicos de la calle y que estén en la escuela, o realmente busca que los chicos vuelvan a la escuela y que aprendan.
Ante los reproches a la norma, MDZ trató de comunicarse -en varias ocasiones- con el subsecretario de Educación, José Rivas, para escuchar su postura sobre este tema, y en una primera instancia se nos informó que estaba en una reunión y que volviéramos a llamar dentro de 15 minutos, pero después nunca respondió a nuestro llamado.


