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Cristina será la madrina de un séptimo hijo varón mendocino

Ayer nació en el hospital Parosisien de Maipú el séptimo hijo varón de la familia Brizuela. Se llama Lautaro Ismael, pesó casi 3,5 kilos y tanto él como su mamá están en perfecto estado de salud. La intención de Mónica es que los padrinos del bebé sean la presidenta y el intendente de Maipú.

En la madrugada del miércoles Mónica Sosa, de 40 años, rompió bolsa en su casa de Rodeo de la Cruz (Guaymallén), e inmediatamente se trasladó hasta el hospital Diego Paroissien de Maipú, donde dio a luz a su séptimo hijo varón.

Lautaro Ismael nació alrededor de las 6.45 de ayer y se convertirá -por ley- en el ahijado de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Las dudas giraban en torno a quién compartiría el padrinazgo con la máxima autoridad del país y, aunque se analizó la posibilidad de que fueran el gobernador Celso Jaque, el director del hospital, Luis Jofré y hasta el mismísimo Néstor Kirchner, Mónica dejó claro que a ella le gustaría que sea el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo; aunque también cabría la posibilidad de que el padrino sea otro Alejandro: Abraham, el intendente del departamento donde residen Mónica y sus siete hijos.

Ahora resta que el "Pulga" Bermejo acepte el honor, que le será ofrecido por el hecho de que éste comparte el mismo amor que los Brizuela por el peronismo, según contó Mónica a MDZ.

Mónica y su esposo de 47 años no imaginaban que el atraso en el período de ella tenía que ver con la llegada de un nuevo integrante a la familia, sino todo lo contrario, creían que se trataba de la menopausia.

Nueve meses después Jorge (25), Danilo (23), Sebastián (22), Damián (19), Rodrigo (14) y Gastón (12) tienen un nuevo hermano, y los cinco nietos del matrimonio Brizuela un nuevo tío, menor que ellos. El pequeño Lautaro, que según la tradición folclórica argentina podría haber sido señalado como el "Lobizón", a partir de La ley 20.843, aprobada en el año 1974 bajo la presidencia de Domingo Perón, obliga al máximo mandatario de la Nación a tomar bajo su cuidado, a la manera de los padrinos, al séptimo hijo varón de una familia.

El embarazo fue monitoreado por los profesionales del centro de salud del barrio Escorihuela, pero el parto se produjo en el hospital Diego Paroissien, como los seis anteriores.

Mónica destacó la atención de los médicos y enfermeros del nosocomio y agradeció los regalos de la dirección del hospital de los cuales fue objeto el bebé Lautaro, entre ellos, ropa y pañales.

Pero no fueron los únicos obsequios para el pequeño. La fundación Acunar, que trabaja en ese hospital, también le entregó enseres y pañales. "La verdad que antes de todos estos regalos, teníamos muy poca ropita", contó la mamá.

Los Brizuela son una familia humilde y nunca recibieron ayuda estatal. El jefe de la familia trabaja como perforador y debido a la modalidad de su trabajo aún no conoce a su nuevo pequeño. El encuentro se producirá este sábado cuando vuelva de La Rioja.

La llegada de otro hijo no está entre los planes de Mónica y de su esposo, por lo que ella se sumó a la lista de espera -que ya acumula 60 mujeres- para ligarse las trompas de Falopio en ese hospital.

Quienes quieran colaborar con esta u otras familias pueden acercar sus donaciones a la Asociación Acunar, que funciona en las inmediaciones del nosocomio. Allí reciben ropa, juguetes, pañales, entre otros enseres que necesitan los recién nacidos. Para hacerlo deben comunicarse los teléfonos 4973025 ó 4972706.