Maltrato: una"cárcel" de perros en la Terminal de Ómnibus
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Era difícil de creer que eso fuera verdad. “Tienen a los perros encerrados en una fosa de los talleres de servicios de colectivos. Capturarían unos cuatro o cinco por día y los meten ahí”, disparó Soledad Moretti, integrante de la Red Animalista Mendoza (RAM) durante una charla sobre la caza de guanacos y del comisario Olivera.
Fue fácil encontrar el lugar porque hay una fosa tapada con grandes bloques metálicos. Es oscura, fría y allí depositan a los animales tirándolos por un “tobogán”.
Sin dudas que era ese el sitio donde tenían cautivos a los perros. ¿Pero qué hacen ahí? “Los atraparían en la Terminal y alrededores y los tendrían en la fosa hasta que pasa la perrera, que lo hace cada dos o tres días”, explicó Soledad, de acuerdo a la información que había conseguido de personas que pasan a menudo por el predio.
Al acercarnos a la cavidad se escucharon los llantos de los perros (ver video) y cuando los animales advirtieron la presencia de personas, intensificaron sus aullidos, como pidiendo ayuda.
La situación de posible maltrato animal ya estaba documentada, a través de fotos y videos. Sin embargo, antes de retirarnos, un joven que trabaja en la Terminal preguntó qué hacíamos en la fosa. Luego de responderle, él sostuvo que los perros han sido capturados y encerrados porque han mordido a personas y periódicamente los viene a buscar la perrera.
Ese argumento se desvaneció luego que abriera la fosa. Las chicas de la RAM les estiraban sus manos a los perros y éstos las lamían (foto abajo). “Si fueran perros agresivos, con el estrés al que están sometidos por estar cautivos y a oscuras, nos hubiesen mordido de inmediato; pero eso no sucedió. Por lo cual la captura y el encierro de estos animalitos viene por otro lado”, expresaron las proteccionistas.
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Los perros se desesperaban por salir pero el joven, según dijo ser el jardinero de la Terminal, no los dejaba; al fin y al cabo él hace lo que le ordenan. Porque ningún personal administrativo de la Terminal salió a dar una explicación. Sólo este trabajador al que tal vez le hagan “pagar los platos rotos” de otro.
Está claro que la decisión de captura y encierro, en esa espantosa cárcel subterránea, es compartida entre la Perrera de Guaymallén y la Terminal, y no ha sido una orden del jardinero.
Cuando el joven volvió a tapar la fosa los animales otra vez lloraron con más fuerza mientras que Soledad y Natalia se tragaban algún insulto y contenían lágrimas.
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Ahora la Justicia iniciará una investigación pero desde la estación de colectivos y la Perrera de Guaymallén deberán dar algún tipo de explicación sobre “la cárcel oculta de perros” que funciona en la "internacional" Terminal del Sol.