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El infierno está encantador

Tras intensas 14 horas de debate, se aprobó finalmente la ley de matrimonio igualitario. Pasadas las 4 de la mañana, cuando el frío resquebrajaba, miles de argentinos sentimos a la patria un poco más justa, más igualitaria de lo que era.

Tras intensas 14 horas de debate, se aprobó finalmente la ley de matrimonio igualitario. Pasadas las 4 de la mañana, cuando el frío resquebrajaba, miles de argentinos sentimos a la patria un poco más justa, más igualitaria de lo que era. Un avance revolucionario desde el punto de vista jurídico, social y cultural. Una estocada al pensamiento medieval y a la hipocresía social dominante en el país.  El resultado de una lucha histórica de una minoría que hoy es reconocida y legitimada en sus derechos por el mismísimo Congreso Nacional.

Una madrugada de invierno que da esperanzas, una vez más, a partir de quienes no se amilanaron con la marcha conservadora en la Capital Federal y las juntadas de firmas “procampanelli” que llegaban de las provincias. Es el verdadero motor de la historia, progreso mental de la sociedad general, universal. La real inclusión de la minoría por la mayoría, el espacio que les pertenece a los que históricamente fueron negados, considerados desviados y anormales.

Es el reconocimiento del amor sin fronteras sexuales ni religiosas. Una  jornada inolvidable en la historia de conquista de derechos.  No hubo “guerra santa” Don Bergoglio. Ni mucho menos diablos poseyendo a senadores. No. Hubo argumentos de gran nivel, ejemplos incuestionables de discriminación. Una real transversalidad ideológica se dio en la sociedad civil y política que no pudo ser dominada por órdenes verticalistas. Papelón aparte de nuestros senadores nacionales por Mendoza. Ahora, a llorar al calvario.

Por una vez han perdido los hombres infames. Los que creen en Dios lo pueden seguir haciendo y los que se santiguan cada domingo y confiesan sus pecados capitales también. Ha rodado la historia por sobre los dogmas de fe cuando de lo que se trataba es de la igualación de derechos. Se hizo justicia. Hoy la argentina es multicolor, pasó del blanco y negro y tiene mayor definición. Para algunos será el apocalipsis, la ira de Satán y el anuncio del escarnio; o el camino al infierno. Pues vamos hacia allí, porque parece que “el infierno está encantador”.