El periodismo debe ser honesto
Los ilícitos no son de izquierda ni de derecha, son ilícitos. Por lo tanto, el periodismo, en su labor, no debe ser de izquierda ni de derecha, sino objetivo. Por lo menos, lo más objetivo posible.
El periodista es un cronista de la historia de cada día, y eso pone en sus manos una enorme responsabilidad, que no puede ser desvirtuada por una simpatía ideológica determinada.
Como dicen algunos sociólogos, los periodistas "formamos opinión", pero eso no nos da derecho a formar "nuestra opinión" en los demás. No es ético.
Dijo Bill Kovach una vez que "el periodismo es la primera versión de la historia". Como tal, debemos intentar que esa historia esté desprovista -en la medida que se pueda- de toda subjetividad propia. De lo contrario, no estamos informando como corresponde, sino dando nuestro punto de vista -totalmente discrecional- sobre un hecho que puede no coincidir con nuestro parecer.
Es muy complicado para un periodista no tomar partido sobre ciertos temas, pero es nuestra obligación mantenernos al margen a la hora de informar. Debemos priorizar el interés de nuestros lectores por sobre nuestro pensamiento personal.
Muchas veces me he sentido decepcionado por no poder probar un ilícito determinado y, muy a mi pesar, he tenido que escribir mi pertinente artículo con una verdad opuesta a mi sentir. Y así es como debe ser. De lo contrario, haremos nuestro propio "diario de Yrigoyen", lejos de lo que dicta la "filosofía del periodismo".
Tenemos ya no pocos exponentes de lo que es la "propaganda" disfrazada de "periodismo", como bien dice el analista Teun Van Dijk. Irresponsables "mercenarios de la información" que no verifican lo que escriben y suelen vender notas periodísticas cual "productos de feria" a quien pague mejor.
Son personajes muy conocidos en el ambiente, ubicados en lugares de privilegio en los principales medios de información y desprovistos de todo escrúpulo a la hora de hacer "operaciones de prensa".
De a poco sus nombres se van haciendo conocidos y a futuro tienen asegurado su propio desprestigio profesional. Y es que la mentira no dura demasiado y la gente, aunque mastica vidrio, jamás lo traga.
En ese marco, es la obligación de los nuevos periodistas mostrar la verdadera realidad de las cosas, contando lo que otros no cuentan.
El periodismo es un hermoso oficio, con grandes satisfacciones para quienes lo ejercemos con amor y responsabilidad. El camino del éxito y el dinero es muy fácil en la profesión, pero siempre debe primar el interés por la verdad.
Es un bien supremo que se ha perdido en los últimos años.
Por eso justamente nació MDZ en el año 2007, a efectos de "marcar el camino" a futuro, para tratar de lograr que el periodismo vuelva a ser lo que era hace no mucho tiempo: un fiscal de los actos de corrupción contra el pueblo.
No es poco...


