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Por temor a desmanes, venderán garrafas en la puerta de las comisarías

Seguridad tuvo que intervenir en el conflicto por las garrafas sociales, debido a que no actúan otras áreas. Desde mañana, los envases se repartirán bajo control policial en barrios del Gran Mendoza, a modo de prevención de disturbios. El ministro Aranda y funcionarios de su cartera, metidos en el problema.
Los repartidores serán custodiados cuando entreguen los envases. Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Los repartidores serán custodiados cuando entreguen los envases. Foto: Pachy Reynoso/MDZ
El Gobierno teme que el conflicto por la falta de garrafas sociales se transforme en un problema mayor y violento. Por esta razón, el Ministerio de Seguridad se involucró de lleno en la situación, desde el titular de la cartera, Carlos Aranda, hasta los policías en algunas comisarías del Gran Mendoza donde se venderán en las garrafas.

Cuando los vecinos del barrio Los Paraísos, de Godoy Cruz, cortaron el Corredor del Oeste por el faltante de los envases y los sobreprecios que aplican algunos comerciantes, el primero en acudir a mediar fue el ministro Aranda. Sus asesores debieron solicitar información a la Dirección de Fiscalización y Control para intervenir de manera eficiente.

Siendo un tema social y no policial, extrañamente la primera solución llegó por el lado de Seguridad cuando se desactivó el corte en el Corredor del Oeste. Pero este fue el primer parche al problema y no la solución.

Uno de estos remiendos es que las garrafas se comercialicen frente a las comisarías del barrio La Favorita (Ciudad), la que está ubicada en las inmediaciones de calles Segundo Sombra y Eva Perón (Godoy Cruz), en las dependencias de los barrios Pedro Molina,  Suyai y Los Girasoles (Guaymallén); y en las que se encuentran en el barrio Tropero Sosa y en Gutiérrez (Maipú).

El subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Alejandro Gil, explicó que esta medida “es preventiva para evitar desmanes o ataques a los comerciantes y repartidores. Estos últimos se paran con el camión en la puerta de la comisaría y la gente les compra las garrafas directamente a ellos, mientras que un policía sale a la vereda y vigila que todo esté en calma, sin necesidad de movilizar recurso humano”, explicó el funcionario.

Aunque Gil aseguró que junto a integrantes de su área está trabajando el personal de Fiscalización y Control, el conflicto no está siendo monitoreado por una cartera más específica como es Desarrollo Humano, Familia y Comunicad, sino por Seguridad.

“Como el ministro Aranda fue el primero en acercarse al corte que hubo en el Corredor hace unos días, por vocación nos pusimos el problema al hombro”, explicó Alejandro Gil, quien agregó que el ministerio dirigido por Carlos Ciurca también está trabajando en el tema.

Pero el nombre del ex titular de Seguridad no aparece mediando ni solucionando. Las gestiones con representantes de YPF y de las productoras y distribuidoras (YPF Gas y Total Gaz) han sido realizadas por el subsecretario de Hidrocarburos del Ministerio de Infraestructura, Walter Vázquez; y el subsecretario de Programación Alimentaria del Ministerio de Producción, Raúl Millán.

Al parecer, el temor al desborde hizo que los integrantes de Seguridad se involucraran en la coyuntura del conflicto, que tuvo hasta ahora sólo protestas y picos de mal humor.

Sin embargo, el seguimiento de policías, subsecretarios y hasta del ministro Carlos Aranda demuestra que hay tensiones latentes que podrían profundizar el problema. La aparición de las garrafas parece ser una solución momentánea de una situación que, con temperaturas más bajas, puede terminar en bloqueos a las plantas distribuidoras.