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"Desmilitarizar", la palabra más resistida en el Liceo Militar

Hay una tendencia que lleva a los liceos militares a perder la idiosincracia "castrense" que ostentaban cuando fueron creados. Una corriente hace presión para que se vuelvan laicos; otro movimiento contrapuesto, pugna por lo contrario. A comienzos de este año, desde el Gobierno nacional, se presentó un proyecto de reforma de los liceos militares que han desatado la polémica.

El rol que actualmente cumplen los liceos militares es el de cualquier instituto de enseñanza secundaria privada que a su vez se me mueven en la órbita de las Fuerzas Armadas, cursando los estudios de dicho ciclo mientras que paralelamente se recibe instrucción militar. La función es la de formar oficiales de reserva, grado con el que egresan los alumnos de los liceos. Actualmente hay diez a nivel nacional y uno en la provincia.

Hay que reconocer que los liceos llevan desde hace años el estigma ideológico de su impronta militar: desde fines de la última dictadura se sostiene que estos establecimientos son utilizados para formar dirigentes civiles afines a los gobiernos militares, aún cuando, según el Ministerio de Defensa, sólo uno de cada cinco egresados de liceos siguen la carrera castrense.

A comienzos de este año, desde esa cartera, se presentó un documento para reformar algunos aspectos de los liceos militares que han desatado la polémica y el rechazo por parte de padres de alumnos y ex alumnos de esas instituciones.

Es que, desde el Ministerio de Defensa, se plantea modificar la educación impartida por liceos militares, lo cual no sólo trastoca puntos curriculares, sino que abre heridas no cicatrizadas debido fundamentalmente al tabú que producen todos las discusiones cívico-militares en la Argentina.

Las modificaciones cuentan con varios aspectos controvertidos, a saber:

1-Que se incorpora, además del alumno pupilo y semipupilo, al alumno externo, que podrá estudiar en el liceo sólo el programa curricular académico pero no el militar.

2-Que se titula al egresado como bachiller orientado y “potencial” reserva de las Fuerzas Armadas, a la vez que prohíbe el manejo de armamentos hasta 5to año, dónde sólo podrá recibir la instrucción de un arma no militar.

3-Que se adecua el lenguaje a las modalidades de los establecimientos educativos para la formación de civiles, y que se sustrae la obligatoriedad de la catequesis (que ya fue eliminada), a la vez que se incorpora la materia Problemática ciudadana en la Argentina contemporánea.

Algunas de estas implementaciones fueron impartidas desde este 5 de marzo, lo que implica un incumplimiento de contrato por parte de los liceos por ser contraria a la educación que los inscriptos habían elegido.

En el mismo sentido, la eliminación de la cátedra religión, encendió la crispación de los padres, ya que los chicos que empiezan el quinto grado no podrán hacer la comunión porque les falta completar un año de catecismo. Asimismo excluyeron la confirmación, que se hace en segundo y tercer año del secundario. Pero las críticas apuntan principalmente al título de los cadetes egresados, ya que según los padres esto quitaría el sentido de la educación impartida en los liceos, perdiendo así su razón de ser.

Además, opinan que bajo estas alteraciones no puede formarse un oficial de reserva ya que, al poseer una experiencia militar mucho menor a la de cualquier soldado voluntario, los liceos militares dejarían de tener sentido. En buen romance, al no formarse oficiales, no se destinaría personal desde las Fuerzas Armadas a estos institutos y por lógica, se cerrarían los establecimientos.

Otro punto adverso es el rechazo a la investidura de la ministra Nilda Garré, a la que se suma la de la subsecretaria de Formación, Sabrina Frederic, antropóloga que lidera la reforma del proyecto, y que en una reunión con alumnos y ex alumnos para rever la aplicación de estas innovaciones en los liceos, aseveró que “el FAL se aprende a usar en una semana”, justificando así a los cadetes que no tengan entrenamiento con armas de guerra, si “hoy el mundo camina hacia la paz”. Esto motivó la crispación de los presentes y los retrotrajo a la barbaridad de los soldados mal capacitados en la guerra de Malvinas.

El conflicto no es sólo entre Ministerio y liceos, sino que hay roces dentro de estos mismos establecimientos educativos, ya que hay alumnos que afirman que los coroneles “están del lado de Ministerio de Defensa y de sus funcionarios porque, si no, se quedan sin trabajo”. Esos comentarios han sido plasmados en un blog que reúne el repudio de padres y alumnos contra la reforma a los liceos militares.

La comunidad liceal plantea que sólo puede inhibirse el régimen de internado en los liceos si existe aprobación del Congreso Nacional, ya que fue un régimen establecido por decreto presidencial de un gobernante constitucional, Agustín P. Justo y es ilegal que no se les brinde la adecuada instrucción militar acorde a los futuros oficiales de reserva de las Fuerzas Armadas. Para cambiar esto, el Ministerio de Defensa debe tratar de modificar una Ley de la Nación, la 19.101 que regula al Personal Militar siendo los responsables de estos cambios, pasibles de incurrir en el delito de Abuso de Autoridad, o por ser más de tres personas, se configuraría en asociación ilícita.

El 29 de marzo se presentó un recurso de amparo ante la Justifica Federal de Mendoza contra esta reforma, la cual lleva adelante la Dra. Rosana De Giuseppe, mamá de una estudiante de 7mo grado del Liceo Militar General Espejo. El repudio cuenta con el apoyo del ex alumno y actual vicepresidente Julio Cobos que tildó a la reforma de “contradictoria” por querer que un liceo militar carezca de formación militar.

Abrazos simbólicos a los establecimientos y recursos de amparo han sido el modo de rechazar este proyecto, que si bien dice apuntar a una mejor inserción de los liceales en el trabajo y en la universidad, se la juzga de carecer de fundamentos serios. No queda claro si la puja es por querer volver la hoja de la tradicional envergadura que el liceo militar representa, o si lejos de eso, se esconden revanchismos que nada tienen que ver con la educación libre en nuestro país.