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Denuncia que lo golpearon "patovicas" de un boliche
El hecho ocurrió la madrugada del sábado y ya tomó parte la Justicia. Fue alrededor de las 5 de la mañana del sábado, cuando personal de seguridad de un boliche de Chacras de Coria atacó a golpes a un joven hasta dejarlo inconciente y abandonado en una playa de estacionamiento. La historia.
Los tres amigos de Sebastián Gutiérrez (25) pensaron que se trataba de una broma de mal gusto, cuando encaminados a volver a casa no daban con él en el interior del bar “La Guanaca” y las llamadas telefónicas a su celular no encontraban respuesta.
Eran casi las 6 de la mañana, y de pronto, la enésima llamada a su teléfono fue respondida por otra persona que no era Sebastián. “Atendí porque el muchacho no puede, está tirado en la playa de estacionamiento de La Guanaca”, fue la explicación que dio el hombre.
Luego de una larga conversación, en la que siempre primó el descrédito de los jóvenes a lo que aseguraba el sujeto, prefirieron citarlo a él hacia la zona de ingreso del boliche y no concurrir ellos a la parte trasera -estacionamiento- para evitar caer en alguna de las tantas trampas que ofrece la inseguridad mendocina.
Al minuto, el encuentro se produjo y el desconocido logró convencer a los muchachos de que el estado en que se encontraba Sebastián era realmente alarmante. Guiados por el sujeto, llegaron al lugar y la imagen de su amigo era muchísimo peor de lo que se imaginaban.
Con el rostro totalmente desfigurado, inconciente y bañado en sangre, Sebastián Gutiérrez yacía tendido en el piso. Conmocionados y dominados por el espanto, optaron por dividirse y mientras dos de ellos fueron en busca de respuestas a las puertas de “La Guanaca”, el restante lo cargó en su coche y partió raudo en busca de asistencia médica.
Las respuestas del boliche nunca aparecieron, porque las puertas jamás se abrieron para los insistentes inquisidores. En tanto, que la búsqueda de atención para Sebastián encontró destino en la guardia del Hospital Diego Paroissien, de Maipú.
El origen de la golpiza
Sebastián Gutiérrez asegura recordar haber recibido un par de contundentes golpes antes de perder el conocimiento y verse descendiendo del auto de su amigo, llegando al hospital de Maipú.
Según su relato, cerca de las 5 de la madrugada y cuando salía del baño del boliche vio cómo algunos de los denominados “patovicas” intentaban reducir a un grupo de revoltosos. “Tenía que pasar por ahí para llegar hasta donde estaban los chicos -sus amigos-, porque ya estábamos por irnos”, recuerda.
Con el pausado y atento caminar propio del que es ajeno a una revuelta, Sebastián se dispuso a rodear la zona y dejarla atrás. Pero, cuando estaba a punto de sortear el tumulto, el gesto iracundo que ganaba el rostro de uno de los empleados de seguridad de La Guanaca le indicó que su destino no estaba con sus amigos.
“‘Sos vos, hijo de puta’, me dijo el tipo y me dio una piña en el medio de la cara que me aturdió. Cuando quise encararlo, otros me agarraron de los brazos y me acuerdo que empecé a recibir por todos lados. De ahí y hasta que me bajaron del auto, no me acuerdo más nada”, admite Sebastián.
Las secuelas
De acuerdo a lo recomendado por la médica que lo atendió en la guardia del Paroissien, Sebastián ya concurrió a hacerse radiografías de su rostro y al oftalmólogo para determinar cuán afectada está su visión tras la golpiza.
“En las radiografías me sale que tengo una fisura en el pómulo pero no se ve bien, así que ahora tengo que hacerme una tomografía. Por lo del ojo, todavía no se puede evaluar porque lo tengo muy cerrado”, resume la joven víctima.
La denuncia del ataque fue radicada el mismo sábado en la Oficina Fiscal Nº 15, de Carrodilla, está caratulada como “Lesiones leves dolosas (Art. 89 C.P.)”, y hasta el momento nadie de La Guanaca se ha comunicado con él ni tampoco tiene conocimiento de algún avance en la investigación judicial.
Las respuestas del boliche nunca aparecieron, porque las puertas jamás se abrieron para los insistentes inquisidores. En tanto, que la búsqueda de atención para Sebastián encontró destino en la guardia del Hospital Diego Paroissien, de Maipú.
El origen de la golpiza
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Según su relato, cerca de las 5 de la madrugada y cuando salía del baño del boliche vio cómo algunos de los denominados “patovicas” intentaban reducir a un grupo de revoltosos. “Tenía que pasar por ahí para llegar hasta donde estaban los chicos -sus amigos-, porque ya estábamos por irnos”, recuerda.
Con el pausado y atento caminar propio del que es ajeno a una revuelta, Sebastián se dispuso a rodear la zona y dejarla atrás. Pero, cuando estaba a punto de sortear el tumulto, el gesto iracundo que ganaba el rostro de uno de los empleados de seguridad de La Guanaca le indicó que su destino no estaba con sus amigos.
“‘Sos vos, hijo de puta’, me dijo el tipo y me dio una piña en el medio de la cara que me aturdió. Cuando quise encararlo, otros me agarraron de los brazos y me acuerdo que empecé a recibir por todos lados. De ahí y hasta que me bajaron del auto, no me acuerdo más nada”, admite Sebastián.
Las secuelas
De acuerdo a lo recomendado por la médica que lo atendió en la guardia del Paroissien, Sebastián ya concurrió a hacerse radiografías de su rostro y al oftalmólogo para determinar cuán afectada está su visión tras la golpiza.
“En las radiografías me sale que tengo una fisura en el pómulo pero no se ve bien, así que ahora tengo que hacerme una tomografía. Por lo del ojo, todavía no se puede evaluar porque lo tengo muy cerrado”, resume la joven víctima.
La denuncia del ataque fue radicada el mismo sábado en la Oficina Fiscal Nº 15, de Carrodilla, está caratulada como “Lesiones leves dolosas (Art. 89 C.P.)”, y hasta el momento nadie de La Guanaca se ha comunicado con él ni tampoco tiene conocimiento de algún avance en la investigación judicial.