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La Justicia apunta al entorno familiar del niño 'raptado'
El fiscal ya descartó las tres hipótesis que pretendían explicar la desaparición del pequeño de la escuela San Gabriel, desestimando que el secuestro sea obra del padre de un compañerito o de dos sujetos que merodeaban la zona y la supuesta lista de nombres que apareció en un ciber. El foco estaría ahora en los vínculos cercanos.
Las primeras líneas de investigación que siguió el fiscal Juan Carlos Alessandra para llegar a esclarecer el caso del niño presuntamente raptado de la escuela San Gabriel, del barrio Foecyt de Godoy Cruz, estarían prácticamente descartadas y su pretensión es ahora encontrar pistas ciertas citando nuevamente a declarar a los padres del chico, quienes intentan conseguir por estas horas la autorización de la DGE para cambiarlo de colegio.
Todas las pistas iniciales que indicaban alguna sospecha sobre la identidad del presunto secuestrador, sus motivaciones y el método que utilizó para sacar al niño de la escuela ya fueron seguidas por los investigadores y solo arribaron a conclusiones que las desbaratan.
El padre de Lautaro y el auto rojo
La primera pista que se siguió con firmeza tenía que ver con las declaraciones de Agustín apenas fue encontrado, unas cuantas horas más tarde de su desaparición, en una escuela de Maipú. El niño había dicho a los efectivos policiales, que lo trasladaron al reencuentro con sus padres, que se fue de la escuela con el padre de un niño de nombre Lautaro y en un auto de color rojo. Aunque no pudo precisar cómo hizo para salir de la escuela.
El fiscal Alessandra solicitó a las autoridades escolares un listado con los datos de todos los alumnos con ese nombre, ya que se sabía que ningún compañerito de Agustín en primer grado se llama Lautaro, y tras indagar a los padres se descartó cualquier tipo de vinculación de todos ellos con el hecho.
A su vez, y según dicen los padres de Agustín, Mercedes Carpio y Gustavo Ponce, no habría ningún Lautaro en la familia ni tampoco amiguitos del barrio llamados así.
Los merodeadores del auto gris
Otro de los focos de las averiguaciones se relacionaba con la aparición, en los últimos días, de dos sujetos merodeando la zona. Tales individuos se movilizaban a bordo de un auto gris y, según relataron vecinos del colegio San Gabriel, habrían estado indagando sobre la presencia de menores en cada casa del barrio.
En un primer momento, los investigadores dieron con el dato de que estos sujetos pertenecerían a la empresa comercializadora de una conocida tarjeta de crédito, y a la sede de la empresa se dirigieron con detalles acerca de su apariencia. Desde la empresa negaron tener ese tipo de promotores así como también haber enviado vendedores al barrio Foecyt.
Las pesquisas siguieron la pista de los sujetos, finalmente se dio con ellos y con sus verdaderas intenciones: se trataba de vendedores de una editorial que ofrecían enciclopedias escolares.
La lista del ciber
La preocupación de los padres de la escuela tras conocerse la desaparición de Agustín se vio alimentada fuertemente por la circulación de un rumor que rodó con fuerza desde el mismo momento que se conoció este oscuro hecho: dos hombres habrían impreso una lista de nombres en el ciber del barrio. Y, según comentarios de vecinas, algunos de esos nombres coincidían con identidades de algunos chicos de la escuela.
Sin pretender descartar un solo indicio, los investigadores se dirigieron inmediatamente al ciber y procedieron a revisar las máquinas del negocio. De acuerdo al sistema que utiliza este tipo de comercios, ningún registro quedó en los aparatos acerca de esta impresión.
Pero, la declaración de la persona responsable del negocio, ante el fiscal Alessandra, clarificó la situación: los individuos son dos viajantes de San Juan y el documento que imprimieron no es más ni menos que un listado de clientes.
Los pasos a seguir
Descartadas estas pistas, y de acuerdo a la gravedad del caso, el fiscal Juan Carlos Alessandra reconoció a MDZ que “la única alternativa que queda es empezar nuevamente de cero”.
Así las cosas, los próximos procedimientos indagatorios serán derivar al niño y al grupo familiar al Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario (CAI), dependiente del Poder Judicial, y volver a citar a Mercedes Carpio y Gustavo Ponce para intentar encontrar las respuestas a este supuesto secuestro en las relaciones de la familia.
El equipo de profesionales del CAI (psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales, entre otros) deberá hacer un seguimiento exhaustivo de la familia, en base a peritajes, para luego presentar un informe sobre la situación del grupo, en general, y de cada uno de sus integrantes, en particular.
Nuevas pistas
En la jornada de ayer se cerró la ronda de testimonios del personal de la escuela San Gabriel al grupo de supervisores a cargo del sumario interno, con la declaración de la maestra Miriam Indovina, responsable de primer grado, y sus dichos agregaron datos diferentes a los recabados hasta ahora.
Según el relato de la docente, al que pudo acceder MDZ, el niño no habría salido de la escuela antes de horario y su desaparición se habría producido en el mismo momento en que su madre lo esperaba en la puerta del colegio, ya que el niño habría salido integrando la fila de los alumnos de tercer grado.
A su vez, y en base a testimonios de padres que presenciaron la traumática situación que vivió la madre de Agustín, Mercedes Carpio, cuando advirtió que su hijo no estaba, recuerdan que lanzó una frase que no deja de llamar la atención de los investigadores y que pretenderán aclarar cuando se entrevisten con ella nuevamente. "Me lo sacaron, me lo sacaron. Mi marido me mata", dicen que Mercedes dijo.
A su vez, y según dicen los padres de Agustín, Mercedes Carpio y Gustavo Ponce, no habría ningún Lautaro en la familia ni tampoco amiguitos del barrio llamados así.
Los merodeadores del auto gris
Otro de los focos de las averiguaciones se relacionaba con la aparición, en los últimos días, de dos sujetos merodeando la zona. Tales individuos se movilizaban a bordo de un auto gris y, según relataron vecinos del colegio San Gabriel, habrían estado indagando sobre la presencia de menores en cada casa del barrio.
En un primer momento, los investigadores dieron con el dato de que estos sujetos pertenecerían a la empresa comercializadora de una conocida tarjeta de crédito, y a la sede de la empresa se dirigieron con detalles acerca de su apariencia. Desde la empresa negaron tener ese tipo de promotores así como también haber enviado vendedores al barrio Foecyt.
Las pesquisas siguieron la pista de los sujetos, finalmente se dio con ellos y con sus verdaderas intenciones: se trataba de vendedores de una editorial que ofrecían enciclopedias escolares.
La lista del ciber
La preocupación de los padres de la escuela tras conocerse la desaparición de Agustín se vio alimentada fuertemente por la circulación de un rumor que rodó con fuerza desde el mismo momento que se conoció este oscuro hecho: dos hombres habrían impreso una lista de nombres en el ciber del barrio. Y, según comentarios de vecinas, algunos de esos nombres coincidían con identidades de algunos chicos de la escuela.
Sin pretender descartar un solo indicio, los investigadores se dirigieron inmediatamente al ciber y procedieron a revisar las máquinas del negocio. De acuerdo al sistema que utiliza este tipo de comercios, ningún registro quedó en los aparatos acerca de esta impresión.
Pero, la declaración de la persona responsable del negocio, ante el fiscal Alessandra, clarificó la situación: los individuos son dos viajantes de San Juan y el documento que imprimieron no es más ni menos que un listado de clientes.
Los pasos a seguir
Descartadas estas pistas, y de acuerdo a la gravedad del caso, el fiscal Juan Carlos Alessandra reconoció a MDZ que “la única alternativa que queda es empezar nuevamente de cero”.
Así las cosas, los próximos procedimientos indagatorios serán derivar al niño y al grupo familiar al Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario (CAI), dependiente del Poder Judicial, y volver a citar a Mercedes Carpio y Gustavo Ponce para intentar encontrar las respuestas a este supuesto secuestro en las relaciones de la familia.
El equipo de profesionales del CAI (psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales, entre otros) deberá hacer un seguimiento exhaustivo de la familia, en base a peritajes, para luego presentar un informe sobre la situación del grupo, en general, y de cada uno de sus integrantes, en particular.
Nuevas pistas
En la jornada de ayer se cerró la ronda de testimonios del personal de la escuela San Gabriel al grupo de supervisores a cargo del sumario interno, con la declaración de la maestra Miriam Indovina, responsable de primer grado, y sus dichos agregaron datos diferentes a los recabados hasta ahora.
Según el relato de la docente, al que pudo acceder MDZ, el niño no habría salido de la escuela antes de horario y su desaparición se habría producido en el mismo momento en que su madre lo esperaba en la puerta del colegio, ya que el niño habría salido integrando la fila de los alumnos de tercer grado.
A su vez, y en base a testimonios de padres que presenciaron la traumática situación que vivió la madre de Agustín, Mercedes Carpio, cuando advirtió que su hijo no estaba, recuerdan que lanzó una frase que no deja de llamar la atención de los investigadores y que pretenderán aclarar cuando se entrevisten con ella nuevamente. "Me lo sacaron, me lo sacaron. Mi marido me mata", dicen que Mercedes dijo.