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Lo que faltaba: ahora roban perros de raza en la Quinta y Sexta Sección

Desde hace un año los vecinos sufren el hurto de sus perros. A una joven veterinaria le rompieron los cristales de su auto para sustraerle sus dos perras. Luego le enviaron a su teléfono un mensaje diciéndole "que se las habían asado a la parrilla". A otros los han citado lejos para devolverles los animales y los han asaltado. A diario faltan animales en esta zona de Ciudad.

Si las secciones Quinta y Sexta, de la Ciudad, han sido noticia en muchos casos por asaltos domiciliarios y robos de autos, ahora aparecen como epicentro de otra modalidad delictiva: el robo de perros.

En la entrada de cualquier minimarket, kiosco, farmacia o mercadito barrial de estas zonas se puede ver la gran cantidad de carteles que han pegado personas que perdieron sus mascotas, donde dejan un número telefónico y la promesa de una recompensa. Se cree que la mayoría de esos animales fueron robados, aunque no existe un registro de casos.

Pero hay testimonios que demuestran la extraña desaparición de pichichos. Los ladrones eligen bien. Buscan perros de razas pequeñas para poder alzarlos y salir corriendo. ¿Y qué sucede con estos perros? Se dan tres variantes. Una de ellas es llamar a los dueños cuando publican un aviso y “venderles” su propia mascota. Otra, es ofrecer un perro de raza en otros barrios a unos pocos pesos (desde $10 hasta $100). La tercera alternativa es un anzuelo para cometer otro delito.

Esta situación funciona así: llaman al dueño de la mascota, lo citan en algún lugar alejado para que pague la gratificación y, cuando llega, lo asaltan.

Matilde Sagarraga, una mujer dedicada colaboradoras de distintas ONG's animalistas y a la búsqueda de animales perdidos y ubicación de los que encuentran en la calle manifestó: "Como proteccionista independiente estoy al tanto de lo que sucede en estas zonas, sin embargo, no es exclusivo de ellas, sino que abarca también a otros sectores (Chacras, Dorrego, por ejemplo). De acuerdo a lo que me comentaron vecinos de la Quinta y Sexta Sección hay jóvenes menores de edad que hurtan o roban perros de raza y tamaño chico, generalmente cockers o caniches con el fin de venderlos a muy bajo costo (de $20 a $50) para satisfacer ciertas "necesidades" no muy sanas (comprar alcohol, tabaco u otras sustancias). Una vecina de la Quinta me comento: ‘Vi a un joven de corta edad, saltar la reja de mi vecina, tomar al perro y escapar corriendo, desapareciendo casi al instante’ ", reprodujo.

Además, muchos de estos casos se lo han contado a la veterinaria Silvia Podadera, quien además trabaja en un sanatorio veterinario ubicado en calle Paso de los Andes casi Arístides Villanueva.

La profesional no sólo ha escuchado los relatos de sus clientes, sino que ella también sufrió el robo de sus perras. Según contó, las dejó en el interior de su vehículo, el cual estaba estacionado en la puerta de la veterinaria donde trabaja, y fue hasta el kiosco. Cuando regresó, le habían roto los cristales y llevado las mascotas.

En el siguiente video Silvia habla de lo que está sucediendo en la Quinta y Sexta Sección, además de su caso personal.

Luego, la veterinaria dirigió el diálogo hacia otra situación. Lo centró en que el robo de un perro puede afectar a una familia porque muchas sienten a sus mascotas como un integrante más.

Después de haber publicado los afiches con las imágenes de sus perras en los que consignaba su teléfono, una madrugada le llegó un macabro mensaje de texto a su celular. En el SMS le decían que se habían comido a sus perras asadas a la parrilla y que habían tenido muy buen sabor porque les pusieron chimichurri. Mirá el video.



En el último aviso (publicados en el sitio de la Sociedad Protectora de Animales de Mendoza) se lee claramente donde fue citada la familia: cerca de la feria de Guaymallén.

Sin embargo, como manifestó Silvia Podadera, otras personas sí fueron asaltadas, sin que esto signifique en el cien por ciento de los casos que quienes los llamaron fueron los mismos que robaron los perros.

Por su lado, Matilde sostiene que "también existe el robo o hurto de estos perros pequeños con el simple ánimo de 'hacer daño'. Una vecina de la misma zona me contó que ‘un chico le sustrajo el perro de sus propias manos y salio corriendo’. Más tarde, encontró a su perrito solo y asustado a unas cuadras de su casa", recordó.

Pero hay otros casos que llegaron a los oídos de Sagarrada. "Luego está el intermediario (que puede ser trucho o no) que pide dinero (o intenta pedirlo) a quienes ofrecen  recompensa por su animal. En este caso se da una doble retribución: la familia no solo debe pagar la recompensa al supuesto tenedor, sino también al "mediador". De otro modo, el perro no aparecerá. Un ejemplo de este último caso proviene de la Sexta, donde un Waimaraner ‘se perdió’ sospechosamente cuando la familia se encontraba de vacaciones.  Una persona se comunicó con ellos diciéndoles que sabía donde estaba el perro, pero que necesitaba dinero para las comunicaciones telefónicas necesarias para `arreglar’. Así la familia dio dinero cuantas veces se lo pidieron para este fin. Sin embargo, a pesar de los continuos pedidos, la información acerca del perro no llegaba y mucho menos el perro. La familia comenzó a sospechar un timo, además, empezaron a sentirse amenazados por este ‘mediador’. Hasta que la familia respondió negativamente y esto sólo ocasionó una contestación grosera del ‘intermediario’ y el corte definitivo de todas las comunicaciones entre ellos", finalizó.

 

N. de la R.: Matilde Sagarraga aclaró que utilizó términos como "robo" porque así fue encarado el tema, aunque ella no considera que a un animal se lo sustrae, más bien se lo secuestra. Argumentó que los animales no son bienes o cosas, y por ello no son robados o hurtados.