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Inseguridad: los comerciantes de Maipú dijeron "basta"

La seguidilla de asaltos violentos de la que han sido víctimas en los últimos días provocó que los propietarios de comercios de la calle Maza cortaran el tránsito de la arteria, exigiendo soluciones al flagelo. En los últimos siete días, ya son once los asaltos violentos. Sin embargo, hace dos años el escenario era el mismo.
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La calle Maza, una zona que histórica y lamentablemente ha sido blanco de la inseguridad. Por un lado, por la amplitud de la calle donde se extiende, y por tanto mucho más sencilla para la huida de delincuentes; y por otro, la falta de una política de seguridad efectiva que de solución a este flagelo que pone en jaque a este polo industrial y comercial del departamento de Maipú.

Aunque absolutamente comercial en toda se extensión, de un tiempo a esta parte el área comprendida entre los carriles Rodríguez Peña y Sarmiento se transformó en el principal objetivo de la actividad delictiva. En los últimos siete días, ya son once los asaltos violentos.

Siempre empuñando armas de fuego, los asaltantes se aprovechan de la indefensión de los comerciantes y de la alarmante ausencia de patrullajes o controles policiales en el sector.

Ayer, sin embargo, cayó la gota que rebalsó el vaso. Un nuevo asalto, a mano armada, en pleno horario de atención al público convirtió en víctima a la firma Electro Biancuzzo y, con ella, a la importante cantidad de clientes que en el momento del atraco se hallaban dentro de su salón de ventas.

“Lo mismo de siempre, no hay a quien recurrir”, reconocía Javier Biancuzzo, propietario del negocio asaltado, e irónicamente aseguraba que cuando llamó a la Policía,  “por poco no me pidieron el grupo sanguíneo”; pintando el burocrático cuadro en el que se ven rodeadas las víctimas de delitos a la hora de hacer una denuncia.

Biancuzzo recordó, con una evidente molestia, que mientras asaltaban su comercio él era un espectador de lujo desde el primer piso del salón y fue uno de los que llamó a la Policía: “Nos costó muchísimo que no atendieran el teléfono. Cuando al fin nos atendieron, nos pidieron de todo. ¡Papá, nos están robando ahora, pedime los daros después!”. 

“Queremos respuestas”, es la exigencia de los comerciantes. “Es una zona donde se trabaja mucho, donde hay mucho movimiento, y que no tengás móviles o que no tengás un montón de cosas, llama la atención”, se quejó Biancuzzo.

No obstante, esta no es la primera vez que los comerciantes de la zona se unen y exigen respuestas a las autoridades de seguridad. Hace un dos años, sus quejas y reclamos hicieron eco en la administración del por entonces ministro de Seguridad Carlos Ciurca y se consiguió que junto con el mejoramiento de la carpeta asfáltica, se instalarán sistemas reductores de velocidad del tipo ‘lomo de burro’ y garitas de vigilancia, en diversos puntos del sector.

Hoy, la realidad muestra que la mitad de esos lomos de burro no existe, los efectivos policiales que deberían estar en el interior de las garitas brillan por su ausencia y esas casillas, arrasadas por vándalos.

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