Doble jornada escolar: el Gobierno garantiza carne y pollo en el menú diario
Además es obligatoria la incorporación de una fruta por día. Un equipo de nutricionistas del Ministerio de Desarrollo controla, muy específicamente, qué debe contener, y en qué cantidades, el menú servido a los chicos. Cuántas raciones se distribuyen, su costo, el balance nutricional y lo que comen los niños celiacos.
Con el inicio del programa de Doble Escolaridad en 302 escuelas mendocinas se puso especial atención en los últimos días al sistema de distribución, elaboración y composición de los menús que son servidos a los alumnos, en medio de su jornada escolar.
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Sin embargo, éste plan específico representa sólo el 32,7% de las prestaciones de la Dirección de Promoción al Derecho de la Alimentación en establecimientos escolares. En total, son 923 escuelas asistidas con 271604 raciones alimentarias. De ellas, son 121 las que cuentan con comedor y reciben sólo desayuno y almuerzo; y 500 las que están encuadradas en el plan de Merienda reforzada, con frutas y cereales; además de las 302 de doble escolaridad, que reciben desayuno, almuerzo y media tarde.
Esta repartición oficial, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, cuenta con un importante equipo de nutricionistas que ha determinado, muy específicamente, qué debe contener, y en qué cantidades, el menú servido a los chicos.
“Es obligatorio que las raciones de comida estén elaboradas con carne o pollo. La idea es que se alterne día por día. Además de la cantidad de veces en el mes que se puede preparar tal o cuál plato. A su vez, este año hemos incorporado la obligatoriedad de servir fruta como postre”, señala la directora del organismo, Noemí Massolo.
Por ejemplo, resultó inevitable consultar el pasado lunes, el primer día de doble escolaridad de este ciclo lectivo, qué iban a comer los niños. “Carne a la cacerola”, fue la respuesta generalizada. “Ese plato puede prepararse sólo dos veces por mes”, advierte Massolo.
Tanto el control de los proveedores, con los que se acordó un precio de $3,95 por cada uno de los almuerzos, como del personal encargado de la elaboración de los alimentos, quienes deben contar con la aprobación del curso de manipulación de alimentos que se les imparte de manera gratuita, es llevado adelante por el equipo de profesionales de la Dirección. Quienes recorren día a día las escuelas mendocinas supervisando que los alimentos se suministren de manera correcta.
Los niños celiacos
Aunque no existe un registro específico de la cantidad de niños celiacos que reciben raciones alimentarias en las escuelas, la nutricionista Mariana Torres reconoce que la cantidad de personas afectadas por esta enfermedad asistidas por el Ministerio se ha duplicado en el último tiempo, llegando a prestarse asistencia a 380 personas.
“Cada familia que cuenta entre sus integrantes con una persona celiaca recibe todos los meses 3 kilogramos de harina libre de TAC, para que elaboren sus propios alimentos, y ya se distribuyeron, en forma gratuita, 280 hornos eléctricos”, señala Torres, coordinadora del programa Comer Juntos en Familia.
Además, también se encaran tareas de prevención y detección de la enfermedad a través de cursos y capacitaciones coordinadas por el Ministerio. “Esta es un tarea con lo que tratamos de concienciar a los padres. Mucha gente cree que la sintomatología pasa por otras enfermedades y no por la celiaquía”, advierte Massolo.
“En algunos casos, la aparición del síndrome de colon irritable o problemas con el crecimiento, que no presentaban diarrea, no eran asociados con la celiaquía”, agrega Torres.
En el caso particular de las escuelas, Massolo apunta a la conciencia de los padres para advertir a las autoridades escolares sobre el padecimiento de la enfermedad por parte de sus hijos. “Cuando la escuela nos comunica de un caso, de manera inmediata hacemos una reunión informativa tanto con los padres, docentes y cocineras de la escuela como con el proveedor; para explicarles cómo debe prepararse ese menú especial y cuáles son las alternativas”.
“Pero, también hemos detectado que en muchos casos los padres prefieren que sus hijos directamente no coman en la escuela y así evitar riesgos de que consuman alimentos indebidos”, subraya Massolo.
Tanto el control de los proveedores, con los que se acordó un precio de $3,95 por cada uno de los almuerzos, como del personal encargado de la elaboración de los alimentos, quienes deben contar con la aprobación del curso de manipulación de alimentos que se les imparte de manera gratuita, es llevado adelante por el equipo de profesionales de la Dirección. Quienes recorren día a día las escuelas mendocinas supervisando que los alimentos se suministren de manera correcta.
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Los niños celiacos
Aunque no existe un registro específico de la cantidad de niños celiacos que reciben raciones alimentarias en las escuelas, la nutricionista Mariana Torres reconoce que la cantidad de personas afectadas por esta enfermedad asistidas por el Ministerio se ha duplicado en el último tiempo, llegando a prestarse asistencia a 380 personas.
“Cada familia que cuenta entre sus integrantes con una persona celiaca recibe todos los meses 3 kilogramos de harina libre de TAC, para que elaboren sus propios alimentos, y ya se distribuyeron, en forma gratuita, 280 hornos eléctricos”, señala Torres, coordinadora del programa Comer Juntos en Familia.
Además, también se encaran tareas de prevención y detección de la enfermedad a través de cursos y capacitaciones coordinadas por el Ministerio. “Esta es un tarea con lo que tratamos de concienciar a los padres. Mucha gente cree que la sintomatología pasa por otras enfermedades y no por la celiaquía”, advierte Massolo.
“En algunos casos, la aparición del síndrome de colon irritable o problemas con el crecimiento, que no presentaban diarrea, no eran asociados con la celiaquía”, agrega Torres.
En el caso particular de las escuelas, Massolo apunta a la conciencia de los padres para advertir a las autoridades escolares sobre el padecimiento de la enfermedad por parte de sus hijos. “Cuando la escuela nos comunica de un caso, de manera inmediata hacemos una reunión informativa tanto con los padres, docentes y cocineras de la escuela como con el proveedor; para explicarles cómo debe prepararse ese menú especial y cuáles son las alternativas”.
“Pero, también hemos detectado que en muchos casos los padres prefieren que sus hijos directamente no coman en la escuela y así evitar riesgos de que consuman alimentos indebidos”, subraya Massolo.




