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Doble Escolaridad, condicionada por contratos "basura" y la falta de personal

La precariedad de las contrataciones del personal a cargo de los talleres, muchos que ni siquiera son docentes, retrasa la aplicación de la jornada completa en más de 300 escuelas mendocinas. Descoordinaciones en el reparto de las viandas.
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Según establece el Calendario Escolar 2010, establecido en la Resolución 2389 del 28 de diciembre de 2009, a partir del 1 de abril deben iniciarse los talleres de Doble Escolaridad en 302 escuelas mendocinas, pero inconvenientes de diversa índole  retrasan su implementación en la mayoría de los establecimientos que cuentan con la aplicación de este programa.

El reparto de las viandas, la puesta en funcionamiento de las cocinas de las escuelas y la falta de personal para hacerse cargo de los talleres, aparecen como los principales inconvenientes a la hora de poner en marcha la jornada completa. Pero, hay un punto en el que poco se ha detenido y que envuelve en una nebulosa el funcionamiento de la Doble Escolaridad: los contratos “basura” de los talleristas.

Si bien, para la mayoría de los docentes que están dentro del sistema educativo, la posibilidad engrosar sus magros salarios con casi mil pesos mensuales no deja de ser atractivo a la hora de ofrecerse para tomar un taller fuera de su horario laboral, la mayoría de quienes ingresan a este programa no son docentes y la ilegalidad e inestabilidad de la relación laboral que mantienen con el Estado los desalienta a continuar, aunque la escasez de oferta en el mercado laboral los empuja a volver al año siguiente.

Precisamente, es ese punto el que explota el Gobierno a la hora de sostener este irregular sistema contractual. Ya que no reconoce a los talleristas los días no trabajados por enfermedad, no contempla la retribución del salario en periodo de vacaciones, no cancela sueldo anual complementario y deja la estabilidad y permanencia de los trabajadores en las manos del director de cada escuela, quien evalúa no solo su desempeño sino que también decide si el taller debe continuar o no.

"Son contratos basura. No es posible que el mismo Estado avale este tipo de vínculos laborales", apuntó desde el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, Cristina Raso. La titular del SUTE reconoció además que ya se han planteado reclamos al respecto, aunque desde la Dirección de Educación Primaria, de la DGE, aseguran que no han prosperado y este año persistirá el modelo de contrato a término.

Falta de Comida y personal

Las descoordinaciones en la entrega de las viandas de comida para los alumnos es uno de los puntos centrales de las demoras y, un escalón más abajo, la falta de personal para estar al frente de los alumnos también condiciona.

En lo que respecta a la alimentación de los alumnos, principalmente es la cantidad de viandas la que genera los problemas. En algunos establecimientos la matrícula de alumnos creció con respecto al año pasado y en otras, las condiciones edilicias no permiten elaborar la comida, tal como se hacía años anteriores, y por tanto el trámite para conseguir que desde la Dirección General de Escuelas se envíen las raciones de comida cae inevitablemente en la lenta burocracia estatal.

El personal, en tanto, recién está siendo convocado por estos días en muchos establecimientos y los directivos han optado por no iniciar el programa de jornada completa sin la totalidad de la plantilla de personal.

Los equipos de talleristas sufren modificaciones año a año tanto por la no aprobación de continuidad en el cargo por parte de los directivos de cada establecimiento, en base a la evaluación de su desempeño al finalizar el ciclo lectivo, como por la modificación de los cursos implementados y que requieren la convocatoria de nuevo personal.

En la escuela Manuel Sayanca, de Guaymallén, se realizaron estas modificaciones de programa y “los talleristas estarán siendo convocados en el transcurso de la semana”, reconoció la directora del establecimiento, Marta Ginestar.

Ginestar admitió que esas modificaciones de programa y que, por ende dejan afuera al personal que venía desempeñándose el año anterior, “fueron consensuadas, debatidas y realizadas de acuerdo al reglamento pertinentes en conjunto con la responsable de la Supervisión”.

Pero además, esta escuela de la histórica localidad de Pedro Molina también ha tenido inconvenientes con la comida para los cerca de 400 chicos que debe atender. “Nos faltan raciones, pero porque aumentó nuestra matrícula de alumnos”, dijo su directora.

Por su parte, la escuela Carmen Ponce de Videla, con sede en el Parque General San Martín, tampoco iniciará hoy la jornada completa a causa de la falta de personal. Recién hoy se puso el aviso en el diario para la convocatoria y su equipo directivo optó por no iniciar las actividades hasta contar con la totalidad de los talleristas.