Vía Blanca de las Reinas: de las luces y el orden, a la oscuridad y el caos
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Al doblar por avenida Las Heras, el escenario era radicalmente opuesto. La otra cara de la moneda.
Quizás el sector más popular tanto de la Vía Blanca como del Carrusel y donde tal vez podría hacerse foco en la seguridad, si es que ese fuera el propósito de un operativo montado para una ocasión como ésta.
Según fuentes del Ministerio de Seguridad, el operativo iba a contar con 500 efectivos policiales y de acuerdo a la confirmación del propio ministro, Carlos Aranda, previo al inicio del desfile, hubo “asistencia cien por ciento perfecta”.
En teoría, los efectivos apostados a lo largo de avenida Las Heras y las calles Chile y Sarmiento, deberían que haber sido 165. “Dos por cuadra, además del personal de investigaciones, vestido de civil, que se haya mezclado entre la gente para prevenir arrebatos y robos”, aseguraba un comisario, que prefirió reservar su nombre, en la esquina de Las Heras y Mitre. Sin embargo, a simple vista, se notaba que el número de uniformados era menor.
Tras recorrer las zonas más conflictivas, los hombres encargados de la seguridad no eran más de 20 en las cinco cuadras de Las Heras ,y no superaban la docena en las cuatro cuadras de recorrido por Chile. Escasez de control que convirtió estas arterias en un verdadero caos.
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Las vallas brillaron por su ausencia y la multitud ganó la calle. Hombres, mujeres y niños llegaron en algunos casos a intentar colgarse de los carros para quedarse al menos con una fruta y el riesgo de accidentes provocó que la caravana de carros avanzara cada vez más lento.
Tanto fue así, que los baches entre un carro y otro promediaron cien metros de distancia, llegando incluso a los 500 entre el paso de la soberana representativa del departamento de San Martín y la de Maipú.
Bochazo para el operativo de seguridad, que lució perfecto para quienes miran desde un palco pero ni siquiera existió para quienes transitan al ras del piso.