Delivery de asaltos en Mendoza: rápidos y organizados
Una cadena de hechos dejó al descubierto el funcionamiento de bandas delictivas organizadas con la perfección de un reloj suizo y que dejan en ridículo al debate siempre latente en torno a “pibes chorros”. Estos últimos, son generalmente elegidos como “perejiles” para hacerle creer a la sociedad conmovida que “el hecho ha sido esclarecido”.
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La capacidad de movilización, inteligencia previa, logística y reducción de lo robado dejan en evidencia la existencia de grupos organizados que cuentan, evidentemente, con una preparación que supera a la de un ladrón ocasional, algún oportunista, o ratero urbano.
Hay cuatro casos de los que MDZ tuvo conocimiento y que no fueron informados por el Ministerio de seguridad, como posiblemente puedan contarse tantos otros, que dejan en claro que las bandas se están moviendo y funcionando con cierta “tranquilidad” por el Gran Mendoza.
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Educar en competencias globales
1- Sábado pasado, 22 horas, rotisería del barrio Unimev, en Guaymallén. Dos hombres fuertemente armados ingresan y, bajo amenaza, reducen al propietario y a un grupo de clientes. Mientras alguien los espera afuera, le roban la recaudación al dueño. Dos docentes de educación física que se refrescaban tras la jornada laboral deben entregar todas sus pertenencias. Se llevan sus dos motos (una de alta cilindrada). Pero ponen especial atención en llevarse consigo toda la documentación: seguros pagos, cédulas y documentos, tarjetas de identificación vehicular. F. V., una de las víctimas, le cuenta a MDZ que "fue muy rápido y me dejaron sin nada. Todavía no lo puedo creer. Y me sorprendió que se quisieran llevar específicamente la documentación". Además de los bienes, se fugan con cerca de 1.500 pesos.
2- Hace dos semanas, barrio Jardín Los Andes, Las Heras. Sábado por la mañana. Un número no calculado de personas (3,4, ¿cuántos, afuera, en una camioneta?) ingresa una vivienda. Las cuatro personas –madre y sus tres hijos- que estaban en el interior fueron amenazados con armas e inmovilizados con precintos plásticos, prolijamente. Vaciaron la casa llevándose cosas de alto valor, además de electrodomésticos. Huyeron. Uno de los niños logró zafar y liberó al resto de su familia.
3- Barrio Bombal de Dorrego, entre las 21 y las 22. Los dueños de casa salen por una hora: se acercan a un local cercano a cenar un lomo junto a sus dos hijos pequeños. Cuando regresan, encuentran la puerta – reja violada y la casa prácticamente vacía. No logran llevarse una moto de alto valor porque no encuentran la llave, no logran moverla hasta la calle, pero los propietarios la encuentran a pasos de la salida de la casa. No quedó nada, salvo los muebles pesados. Ni siquiera, los celulares que, debido a lo rápido de la escapada a cenar de los habitantes de la vivienda, habían quedado allí.
4- Calle Perú de Ciudad. Un negocio de venta y colocación de aire acondicionado es registrado a primeras horas de la mañana sin que la alarma dispare ningún tipo de alerta. Se llevan todo lo que encuentran a su paso. Uno de los propietarios del negocio le cuenta a MDZ que el día anterior se había presentado personal técnico alegando pertenecer a una empresa de telefonía. Después del robo, verifican que las líneas telefónicas de monitoreo de alarmas –que normalmente, si son desconectadas, harían dispararla- estaban cortadas “quirúrgicamente”.
Y luego, los casos conocidos: la odisea del médico de la Sexta sección de Ciudad, el de la Quinta, a la vuelta de la casa de visitas de Cobos, el robo a Cervantes Gas...
A todos estos hechos hay que agregarle una lista mayor que da cuenta del "perfeccionamiento profesional" de estas bandas que, al parecer, resultan indetectables para la Inteligencia policial: en los últimos cuatro años se duplicó la cantidad de robos en los countries. Prolijidad, rapidez, herramientas adecuadas al alcance de la mano, vehículos apropiados para los traslados. Estos son algunos de los puntos en común de los diferentes hechos que llegamos a conocer por medio de sus propias víctimas.