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Un chico de 15 años fue secuestrado en Capital y liberado tras pagar $10.000

El adolescente fue raptado este martes por la mañana cuando bajó del micro para ir a la escuela. Unas horas después los secuestradores llamaron a su hermana y le dijeron: "Junten guita". El chico vive con sus padres en Guaymallén, quienes tienen un kiosco y según dejaron trascender los investigadores, podrían tener un negocio paralelo prohibido.

Una caso que prácticamente no tiene precedentes en Mendoza: secuestraron a un chico de 15 años y pidieron dinero por su rescate. La Justicia Federal de Mendoza tomó medidas inauditas al llamar a los medios de comunicación para solicitar que no se publicara nada del rapto.

Sucede que la fiscal Alejandra Obregón enfrentó la investigación sabiendo que el adolescente estaba en manos de gente peligrosa y por ello pretendió evitar un desenlace fatal si el caso era revelado por los medios de comunicación. En hechos de estas características, los secuestradores exigen a las víctimas que no hagan la denuncia policial.

Pero esta se hizo de todos modos después del secuestro, ocurrido este martes alrededor de las 10 en la Cuarta Sección, y finalizó cerca de las 4 de la madrugada de hoy en El Algarrobal. Allí fue visto por un móvil policial que al identificarlo reconocieron al adolescente.

Rápidamente fue llevado a la fiscalía federal donde declaró que fue introducido en un vehículo al bajar del colectivo. En ese auto había dos hombres a quienes no puede reconocer porque le vendaron los ojos.

Luego fue llevado a un inmueble que tampoco podría precisar su ubicación. Durante el día lo alimentaron con sandwichs y gaseosas.

Mientras tanto, la Justicia Federal con apoyo de un negociador del Grupo de Incidentes y Secuestros (GRIS) de la Policía de Mendoza tramitaban con los captores el pago del rescate. Sin embargo, la familia del chico lo hacía por su cuenta. Y fue de este modo que se consiguió la liberación.

En ese sentido, a los investigadores no les quedó otra opción de creer en los familiares del menor, quienes dijeron que pagaron por el rescate $10.000.

Tal como en las películas, los secuestradores le taparon nuevamente los ojos al chico, lo introdujeron en un vehículo y dieron unas vueltas antes de abandonarlo.

El secuestro

Según fuentes ligadas a la pesquisa, el chico salió de su casa del barrio Lihué, de Guaymallén, rumbo a la escuela, en colectivo. Se bajó en calle Alberdi ya que el colegio está ubicado en esa zona. Pero nunca llegó a clases. Al parecer, lo secuestraron al dejar el transporte dos sujetos en un vehículo.

Una hora después, la hermana del adolescente recibió un llamado telefónico. Era un secuestrador que le dijo: “Tenemos a tu hermano. Junten guita si lo quieren ver de nuevo”.

No fue la única exigencia planteada, también instaron a la muchacha que consiguiera estupefacientes. Y es en este punto donde la historia parece complicarse más.

Le pidieron drogas porque, según una alta fuente ligada a la pesquisa, los padres del chico tienen un kiosco en el que también venderían sustancias prohibidas. “No son una familia de dinero, tampoco marginales, pero les pidieron que junten dinero y los bagallos”, le comentó la fuente a MDZ.

Los bagallos son los elementos que comercializarían los padres del adolescente por fuera de la legalidad, siempre y cuando sea cierto que realizan esta actividad.

La fuente también expresó que los secuestradores no exigieron una suma determinada, sino que sólo ordenaron que la familia reúna dinero. Cuando finalmente lograron juntar ese dinero, el joven fue liberado.